Su campaña ha girado alrededor de un mensaje de autoridad, reducción estatal y reactivación económica.
A una semana de la primera vuelta presidencial, Abelardo de la Espriella decidió cerrar su campaña con una estrategia de alto impacto político y simbólico: eventos masivos en la costa Caribe y Antioquia, discursos de mano dura contra la inseguridad y una promesa que ha marcado el debate electoral: reducir el tamaño del Estado colombiano hasta en un 40%.
El candidato, que aparece en varias encuestas disputando el segundo lugar en intención de voto detrás de Iván Cepeda, concentró sus cierres definitivos el pasado sábado 23 de mayo en el Malecón del Río de Barranquilla y este domingo 24 en la Plaza de Toros La Macarena de Medellín. Ambos escenarios reflejan dos apuestas territoriales clave de su campaña: el fortalecimiento en la costa Caribe y la consolidación del voto de centroderecha en Antioquia.
La campaña de De la Espriella ha girado alrededor de un mensaje de autoridad, reducción estatal y reactivación económica. En sus últimos eventos, especialmente en Bogotá y Rionegro, el candidato endureció aún más el tono al prometer despidos masivos en entidades públicas para eliminar, según él, cargos “innecesarios” dentro del aparato estatal.
“Esto es para los que cobran por no hacer nada”, afirmó el abogado barranquillero ante sus seguidores, al explicar que la reducción burocrática buscaría liberar recursos para sectores como salud y educación.
La propuesta conecta con uno de los ejes centrales de su plan de gobierno: construir un Estado “más eficiente, ágil y transparente”, acompañado de una política de seguridad basada en el fortalecimiento de las Fuerzas Militares y la Policía.
En el cierre realizado en el parque Lourdes de Bogotá, De la Espriella apeló a una puesta en escena poco tradicional en la política colombiana. El candidato apareció dentro de una “caja de cristal” rodeada de humo, luces y pirotecnia, mientras en pantallas gigantes se proyectaban videos elaborados con inteligencia artificial sobre cómo serían sus primeros cien días de gobierno.
Las imágenes mostraban operativos militares, capturas de cabecillas criminales y la construcción de diez ‘megacárceles’, una de sus propuestas más polémicas en materia de seguridad. También insistió en instalar cámaras de reconocimiento facial conectadas con inteligencia artificial para combatir la delincuencia urbana.
El evento evidenció otro rasgo distintivo de su campaña: la mezcla entre lenguaje político tradicional, narrativa digital y estética de espectáculo. Influencers, contenidos audiovisuales y mensajes directos en redes sociales han sido parte fundamental de la estrategia del candidato.

Pero más allá de la forma, el fondo de la campaña ha estado marcado por una defensa abierta del sector privado y del desarrollo empresarial. En Rionegro, considerado uno de los enclaves económicos más importantes del Oriente antioqueño, De la Espriella presentó un ambicioso plan de infraestructura y logística para convertir la región en un centro agroindustrial y de carga articulado con el Aeropuerto Internacional José María Córdova.
El candidato prometió impulsar dobles calzadas, intervenir glorietas críticas y facilitar alianzas público-privadas para destrabar proyectos de movilidad que hoy afectan la competitividad de la región.
Además, planteó desarrollar un gran centro de procesamiento agroindustrial para municipios como Rionegro, Marinilla, La Ceja y El Carmen de Viboral, orientado al procesamiento de hortalizas y exportaciones.
La costa Caribe también ha ocupado un lugar prioritario en su discurso. Allí ha prometido reducir las tarifas de servicios públicos, una de las principales preocupaciones ciudadanas en la región, donde busca consolidar un respaldo electoral decisivo.
Con un mensaje enfocado en orden, autoridad y reducción del gasto estatal, De la Espriella llega a la recta final de la campaña intentando capitalizar el desgaste del Gobierno y el temor de sectores conservadores frente a una eventual victoria de la izquierda.
Su apuesta es clara: convertirse en el principal referente de la derecha dura en Colombia y disputar la Presidencia con un discurso que mezcla seguridad, ajuste fiscal y confrontación directa contra lo que denomina “el exceso burocrático del Estado”.