El dólar también se juega una elección, puede subir a $5.000 o bajar a $3.200

Por Redacción Acento

Un análisis del equipo de estudios económicos de Alianza plantea tres escenarios para la moneda, según la confianza, el riesgo político y las señales económicas

El dólar también se juega una elección, puede subir a $5.000 o bajar a $3.200

A pocos meses de las elecciones presidenciales en Colombia, el dólar volvió a instalarse como una de las variables económicas más observadas. Su comportamiento ya no solo preocupa a mercados, sino también a hogares, empresas y consumidores.


Un análisis del equipo de estudios económicos de Alianza (fiducia e inversión) plantea que el proceso electoral puede convertirse en un punto de quiebre para la moneda colombiana. Según el informe, el país enfrenta escenarios cambiarios opuestos.


El documento parte de una tesis central: la elección presidencial puede influir de forma directa en la percepción de riesgo, estabilidad institucional y confianza económica. Esa lectura podría traducirse en movimientos de hasta $1.000.


Hoy el dólar se mueve en una franja cercana a $3.800 y $4.000, niveles similares a los observados antes de las elecciones de 2022. Desde esa base, el informe proyecta tres posibles rutas.


Más allá del lenguaje financiero, el análisis advierte que la cotización del dólar afecta gasolina, alimentos importados, viajes, deudas externas, equipos tecnológicos y parte de la inflación que impacta el bolsillo diario.


Si el dólar sube


El escenario de presión alcista está asociado a una lectura de continuidad política o señales que el mercado relacione con mayor incertidumbre institucional, dudas fiscales o tensiones en sectores estratégicos como energía.


En ese caso, el dólar podría ubicarse entre $4.500 y $5.000 durante los próximos seis a ocho meses. Eso representaría una devaluación aproximada de entre 20% y 25% frente a los niveles actuales.


El informe de Alianza aclara que ese rango no supone una crisis inmediata. Basta con que los inversionistas perciban mayor riesgo, menor confianza o continuidad de tensiones institucionales para que aumente la demanda de dólares.


Un salto desde $4.000 hasta $5.000 tendría efectos visibles. Subirían costos de importaciones, pasajes internacionales, combustibles, repuestos, equipos y productos cuyo precio depende de materias primas compradas en el exterior.


Alianza señala que una zona entre $4.500 y $4.800 sería interpretada como un escenario de estrés moderado. Superar los $5.000 implicaría una señal de presión más profunda sobre la economía.


Si el dólar baja


El escenario opuesto se daría si la elección es interpretada como un cambio político que reduzca la percepción de riesgo y genere mayor confianza institucional o señales de estabilidad económica.


En ese caso, el dólar podría caer hacia $3.200, una reducción cercana a $700 u $800 frente al rango actual. Eso equivaldría a una revaluación importante del peso colombiano.


Si además coinciden factores externos favorables, como precios altos del petróleo, entrada de capitales o mayor apetito global por mercados latinoamericanos, la moneda podría incluso acercarse a $2.800.


Ese nivel sería una revaluación cercana al 25% o 30%. Aunque fuerte, el informe de Alianza sostiene que no sería inédita si coinciden señales políticas moderadas y un entorno internacional favorable.


Para el ciudadano común, una caída del dólar puede traducirse en alivio para productos importados, viajes, costos logísticos y menor presión inflacionaria sobre algunos bienes sensibles al mercado externo.


Si se mantiene


Existe un tercer escenario que el informe considera posible, como la estabilidad relativa. En ese caso, no habría una reacción abrupta del mercado tras la elección ni señales inmediatas de tensión.


Bajo esa hipótesis, el dólar podría mantenerse entre $3.700 y $4.100, una banda similar al comportamiento preelectoral de 2022. Eso reflejaría prudencia mientras el mercado evalúa decisiones concretas.


El estudio subraya que la elección no debe analizarse como un solo evento. El comportamiento del dólar suele responder a tres etapas que combinan expectativa política, resultado electoral y señales posteriores.


La primera es la estabilidad preelectoral. Allí la moneda se mueve con volatilidad, pero sin cambios extremos mientras persista la incertidumbre y no aparezcan hechos que alteren de forma fuerte las expectativas.


La segunda etapa llega con la segunda vuelta presidencial. En ese momento, el mercado deja de valorar probabilidades y comienza a reaccionar a una realidad política concreta.


La tercera y más sensible es la posesión y los primeros meses de gobierno. Allí pesan nombramientos, relación con el Banco de la República, manejo fiscal y mensajes económicos.


El antecedente de 2022 refuerza esa lectura. Antes de las elecciones, el dólar se movía entre $3.700 y $4.000; después subió hacia $4.700 y luego alcanzó zonas cercanas a $5.200.


Ese comportamiento mostró que la reacción no depende solo del resultado en las urnas. También influyen discursos, reformas, entorno externo y confianza del mercado sobre la dirección económica del país.


Según Alianza, Colombia enfrenta un evento “binario”, donde el dólar puede reaccionar con fuerza en cualquiera de las dos direcciones según la lectura política.


En términos prácticos, la moneda podría oscilar entre $2.800 y $5.000 en escenarios extremos. Esa diferencia no es abstracta porque impacta precios, consumo, inflación y parte del costo de vida.