AIE advierte posible crisis global del petróleo por tensión en Oriente Próximo

Por Redacción Acento

Mercado podría entrar en zona roja en julio o agosto por caída de reservas, alta demanda y bloqueo del estrecho de Ormuz.

AIE advierte posible crisis global del petróleo por tensión en Oriente Próximo

El mercado mundial del petróleo podría entrar en una “zona roja” entre julio y agosto si se mantiene la actual presión sobre la oferta y la demanda, advirtió la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El organismo alertó sobre un deterioro simultáneo de reservas, suministro y logística global.


La advertencia se produce en un contexto de reducción de inventarios internacionales y aumento estacional del consumo, impulsado por la temporada de viajes de verano. A esto se suma la interrupción de flujos de crudo desde Oriente Próximo, lo que ha tensado el equilibrio del mercado energético.


Según la AIE, la combinación de menor oferta y mayor demanda está acelerando el agotamiento de las reservas disponibles. El organismo considera que, sin mejoras en el suministro, el sistema podría enfrentar una situación crítica en cuestión de semanas.


Presión global


El director de la AIE, Fatih Birol, explicó que el mercado enfrenta una convergencia de factores que elevan el riesgo de crisis. Entre ellos mencionó el aumento del consumo estacional, la caída de inventarios y la interrupción de exportaciones desde zonas productoras clave.


Birol señaló que la situación se ha visto agravada por el conflicto en Oriente Próximo, que ha afectado rutas estratégicas del comercio energético. En particular, advirtió sobre el impacto del cierre del estrecho de Ormuz, por donde transitaba una parte significativa del crudo mundial.


El funcionario indicó que la demanda de petróleo suele aumentar en esta época del año, lo que coincide con un momento de menor disponibilidad de oferta. Esta combinación, dijo, puede empujar al mercado hacia una situación de estrés.


Además, subrayó que el inicio de la temporada de verano en el hemisferio norte incrementa los desplazamientos, lo que añade presión adicional sobre el consumo global de combustibles.


Ormuz en el centro


Uno de los puntos críticos señalados por la AIE es el estrecho de Ormuz, considerado una de las principales rutas de tránsito del petróleo mundial. Su interrupción ha generado un impacto directo en el flujo de crudo hacia los mercados internacionales.


Birol advirtió que la reapertura plena del estrecho es clave para estabilizar el sistema energético global. Sin esa condición, sostuvo, las reservas estratégicas no serían suficientes para compensar el déficit de suministro.


El director de la agencia comparó la situación con la gestión de recursos limitados en condiciones de ausencia de ingresos. Señaló que el uso de reservas tiene un límite estructural si no se restablece el flujo normal de exportaciones.


La AIE ha activado medidas de contingencia, como la liberación de reservas estratégicas y recomendaciones a distintos sectores económicos. Sin embargo, el organismo reconoce que estas acciones tienen un efecto limitado frente a la magnitud del problema.


Crisis histórica


El organismo internacional advirtió que la actual situación podría igualar o superar las principales crisis energéticas de las últimas cinco décadas. Entre ellas citó los choques petroleros de 1973 y 1979, así como la crisis de 2022 tras la guerra en Ucrania.


Birol afirmó que, en términos de impacto sobre los mercados de energía, la coyuntura actual podría ser incluso más grave que esos episodios históricos. El análisis incluye tanto petróleo como gas natural.


La AIE también alertó sobre el efecto colateral del conflicto en el tránsito de otras materias primas esenciales. Por el estrecho de Ormuz circulan fertilizantes, productos químicos, helio y azufre, clave para distintas cadenas productivas.


Según el organismo, una interrupción prolongada tendría consecuencias directas sobre economías emergentes y sectores industriales dependientes de estos insumos, ampliando el alcance de la crisis más allá del petróleo.


El escenario descrito por la AIE refleja un mercado energético global altamente expuesto a tensiones geopolíticas, con márgenes de estabilidad cada vez más reducidos en el corto plazo.