El libro que el padre de Iván Cepeda le dedicó a las Farc

Por Redacción Acento

Acento accedió a un ejemplar físico de ‘Vencerás, Marquetalia’, el poemario que Manuel Cepeda Vargas publicó en 1964 desde la cárcel La Modelo. Es un libro esca

El libro que el padre de Iván Cepeda le dedicó a las Farc

El libro es escaso. Está en pocas manos. No fue fácil ubicarlo. Pero gracias al trabajo de una colaboradora diligente, con un olfato periodístico envidiable —apoyo permanente de esta redacción—, Acento accedió a un ejemplar físico de Vencerás, Marquetalia. Lo consultamos bajo estricta reserva. Lo que sigue son citas textuales del padre del actual candidato presidencial del Pacto Histórico.


El prólogo. Manuel Cepeda Vargas abre su libro con una declaración que no admite lectura ambigua. Escribe: “Estas palabras fueron escritas en la Cárcel Nacional Modelo, cuando el imperialismo yanqui iniciaba la operación de cerco y exterminio contra el campesinado de Marquetalia”. Y dos líneas después remata la tesis del poemario entero: “Y constatan cómo, frente a la guerra antiguerrillera dirigida por los estrategas gringos, la autodefensa se convirtió en victoriosa guerrilla”. La frase no es ornamental. Es el corazón doctrinal del libro: la celebración de la transformación de la autodefensa campesina en guerrilla. Las Farc se fundarían formalmente dos años después.


La dedicatoria. En la primera página interior del ejemplar, escrita en tipografía sobria sobre papel amarillento, se lee: “A nuestro pueblo, en lucha. Al Partido Comunista y a su Juventud. A Yira e Iván”. Yira Castro era la esposa del autor. Iván es el actual candidato presidencial del Pacto Histórico.


El homenaje a Tirofijo. El poema número (5), titulado Pena de Muerte, comienza así: “En los caminos de Colombia / pena de muerte para el viento. / ‘Por Manuel Marulanda / 90.000 pesos’. / Quédate callado. / Quédate quieto. / Que hay pena de muerte / para el viento”. Manuel Marulanda Vélez —el mismo que dos años después fundaría las Farc bajo el alias de Tirofijo— aparece en estos versos como figura heroica perseguida por el Estado. El poema es un acto de solidaridad pública con el futuro jefe guerrillero más sanguinario de América.

Las “Repúblicas Independientes”. El poema (3), Los Rojos Corazones, contiene una de las páginas políticamente más cargadas del libro. Cepeda Vargas escribe: ”‘Repúblicas Independientes’ / llaman los esclavizadores / las cúspides donde el amor / subió con todos los amores. / ‘Repúblicas Independientes’ / escupen sórdidos bufones / mientras la guerra colonial / penetra con los invasores”. 


La expresión “Repúblicas Independientes” no es metáfora. Es el término exacto que el senador conservador Álvaro Gómez Hurtado había usado en el Congreso, en 1961, para denunciar que zonas como Marquetalia eran territorios bajo control armado del Partido Comunista, fuera de la institucionalidad. Cepeda Vargas las defiende. Y se burla, en verso, de quienes las denunciaban como amenaza a la soberanía. Treinta y un años después, Álvaro Gómez Hurtado sería asesinado por sicarios pagados por las Farc.


El llamado a la lucha armada. Poema (7), Pase lo que pase: “Y están esas manos con rifles / entre los árboles, creciendo. / Digo que pase lo que pase / la victoria es de nuestro pueblo”. Y en el poema S.O.S.: “Así, revolucionario, / todos en torno tuyo / piden poder, demandan acción. / ¡Oye sus gritos! ¡Lucha!”. El verbo está en imperativo. La consigna está dirigida al “revolucionario”. No hay metáfora.


La declaración de militancia. En el poema Pido la palabra, Cepeda Vargas inserta una frase que cierra el cuadro doctrinal del libro: “Y a mi vida de comunista / ese amor le dio alas”. No hay militancia oculta. No hay sospecha que descifrar. El autor declara su filiación con la misma claridad con la que dedica el libro a su hijo.


Lo que el libro permite afirmar. En 1964, Manuel Cepeda Vargas —entonces dirigente del Partido Comunista, secretario político de la Juventud Comunista, miembro del Comité Central— escribió, publicó y dedicó a su hijo Iván un libro que: celebra textualmente que la autodefensa campesina se convirtiera en “victoriosa guerrilla”; rinde homenaje en verso a Manuel Marulanda Vélez, dos años antes de que fundara las Farc; defiende las “Repúblicas Independientes” comunistas que Álvaro Gómez Hurtado había denunciado tres años atrás en el Congreso; y llama, en imperativo, a la lucha armada como vía revolucionaria.


Sesenta y dos años después, ese hijo —Iván Cepeda Castro— es el candidato presidencial del Pacto Histórico, el candidato del gobierno Petro, el operador civil del Acuerdo de La Habana de 2016 y el arquitecto político del fallido proyecto de Paz Total, una hoja de ruta que en cuatro años ha dejado desplazamientos, fortalecimiento de los grupos armados al margen de la ley e impunidad creciente.


La lectura de Acento


Un libro no condena a un hijo por lo que escribió un padre. Pero un libro dedicado con nombre propio a quien hoy aspira a la Presidencia obliga a una pregunta: ¿qué pesa más en la trayectoria de Iván Cepeda Castro — el rechazo a la herencia, o su postura para hacerse elegir ocultando sus postulados?


El sector político que hoy lo respalda se ufana de moralista. Se reclama víctima histórica. Y ha lanzado durante años acusaciones públicas, no probadas, que terminaron alterando el curso institucional de este país. La misma vara debería aplicarse hacia adentro. Honestidad con el origen. Honestidad con la doctrina. Honestidad con lo que se escribió, se dedicó y se firmó.


Los colombianos tendrán la última palabra.