El exvicepresidente colombiano falleció a los 64 años tras enfrentar un cáncer y años de complicaciones médicas y neurológicas.
El exvicepresidente colombiano falleció a los 64 años tras enfrentar un cáncer y años de complicaciones médicas y neurológicas.
El exvicepresidente colombiano Germán Vargas Lleras, uno de los dirigentes más influyentes y controvertidos de las últimas décadas, falleció este viernes a los 64 años, tras enfrentar durante años un cáncer del que nunca ofreció detalles públicos y múltiples complicaciones de salud que limitaron progresivamente su actividad política y sus apariciones públicas.
Como jefe natural del partido Cambio Radical, Vargas Lleras se consolidó durante décadas como una figura determinante en la política colombiana. Fue concejal, diputado, representante a la Cámara, senador, ministro, vicepresidente y dos veces candidato presidencial, además de convertirse en uno de los opositores más duros y persistentes del Gobierno del presidente Gustavo Petro.
Nieto del expresidente liberal Carlos Lleras Restrepo y abogado de la Universidad del Rosario, inició muy joven su carrera política de la mano del líder liberal Luis Carlos Galán. Con el paso de los años construyó una imagen de político de mano dura y fuerte capacidad ejecutiva.
Su ascenso político coincidió con los años más intensos del conflicto armado colombiano. Desde el Congreso se convirtió en un severo crítico del proceso de paz adelantado durante el Gobierno de Andrés Pastrana con las entonces guerrillas de las FARC en la zona de distensión de El Caguán.
Durante el Gobierno de Juan Manuel Santos ocupó primero el Ministerio del Interior y posteriormente el de Vivienda. En esa etapa ganó protagonismo nacional con programas de vivienda popular e infraestructura que le permitieron consolidar una imagen de funcionario eficaz y con capacidad de ejecución administrativa.

Posteriormente, en el segundo mandato de Santos, asumió la Vicepresidencia de la República y lideró uno de los programas de infraestructura más ambiciosos del país. Desde ese cargo impulsó autopistas, proyectos estratégicos y la entrega de 100.000 viviendas gratuitas para familias vulnerables, una iniciativa que marcó buena parte de su legado político y administrativo.
Sin embargo, su carrera también estuvo atravesada por episodios de violencia. El 13 de diciembre de 2002, cuando era senador, recibió un libro bomba en su oficina del Congreso de la República. La explosión le provocó graves heridas y la pérdida parcial de varios dedos de una mano, en uno de los atentados más recordados contra un dirigente político colombiano.
Años después relató aquel episodio en artículos y entrevistas. “Solo recuerdo un ruido demencial, un dolor infinito y mucha sangre”, escribió al rememorar el atentado. El ataque ocurrió en medio de la confrontación armada con las FARC y evidenció los riesgos que enfrentaban dirigentes políticos durante los años más violentos del conflicto colombiano.
El segundo atentado ocurrió en octubre de 2005, cuando salía de las instalaciones de una emisora radial en Bogotá. Un carrobomba explotó cerca del vehículo en el que se movilizaba y dejó varias personas heridas, entre ellas integrantes de su esquema de seguridad. Vargas Lleras logró sobrevivir nuevamente al ataque.
Tras la firma del acuerdo de paz de 2016, las FARC reconocieron la autoría de ambos atentados y expresaron disposición de aportar verdad ante la justicia transicional. Posteriormente, la Jurisdicción Especial para la Paz acreditó a Vargas Lleras como víctima del conflicto armado colombiano por esos hechos.
En 2018 protagonizó su intento más ambicioso por alcanzar la Presidencia de la República. Arrancó la campaña como uno de los favoritos gracias a su experiencia y visibilidad como vicepresidente, pero terminó en el cuarto lugar de la primera vuelta presidencial, por detrás de Iván Duque, Gustavo Petro y Sergio Fajardo.
Pese a esa derrota electoral, mantuvo una importante influencia política. Cambio Radical conservó representación en el Congreso y presencia dentro del Gobierno de Iván Duque, mientras Vargas Lleras continuó fijando posiciones desde columnas de opinión y entrevistas sobre seguridad, economía y gobernabilidad.
Durante el Gobierno de Petro se convirtió en una de las voces más críticas de la oposición. Desde las páginas del diario El Tiempo cuestionó reiteradamente el manejo económico y político de la Administración. En una de sus últimas columnas denunció lo que calificó como un uso “descarado” del aparato estatal con fines electorales.
Aunque en los últimos meses crecieron las especulaciones sobre una eventual candidatura presidencial para 2026, finalmente decidió no regresar a la contienda electoral. Su estado de salud, deteriorado tras varias intervenciones médicas en Colombia y Estados Unidos, terminó alejándolo definitivamente de la primera línea política colombiana.