¿Puede el hantavirus provocar otra pandemia?

Por Redacción Acento

El principal motivo de preocupación es que el virus Andes es la única cepa de hantavirus con evidencia de transmisión entre personas.

¿Puede el hantavirus provocar otra pandemia?

El principal motivo de preocupación es que el virus Andes es la única cepa de hantavirus con evidencia de transmisión entre personas.


El brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius reactivó uno de los mayores temores globales desde la pandemia de covid-19: la posibilidad de una nueva emergencia sanitaria internacional. Las imágenes del barco aislado en el Atlántico, los pasajeros en cuarentena y las muertes confirmadas bastaron para que las redes sociales se llenaran de teorías sobre “otro virus descontrolado”. Pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en que, por ahora, el riesgo de una pandemia es bajo.


La alerta comenzó tras confirmarse varios casos del virus Andes —una variante de hantavirus— en pasajeros del crucero que había partido desde Ushuaia, Argentina. Hasta ahora, las autoridades sanitarias reportan al menos tres fallecidos y varios casos sospechosos o confirmados, mientras decenas de pasajeros permanecen bajo seguimiento epidemiológico. 


El principal motivo de preocupación es que el virus Andes es la única cepa de hantavirus con evidencia de transmisión entre personas. Sin embargo, los expertos aclaran que ese contagio humano es limitado y requiere contacto estrecho y prolongado, muy distinto a la capacidad de propagación aérea que tuvo el SARS-CoV-2 durante la pandemia de covid-19. 


La OMS ha sido enfática en ese punto. El organismo sostiene que no existen señales de transmisión masiva ni de circulación comunitaria sostenida. La mayoría de contagios por hantavirus siguen ocurriendo por contacto con orina, saliva o excrementos de roedores infectados, especialmente en zonas rurales de América Latina. 


Aun así, el caso del crucero encendió alarmas porque representa una situación inédita: un posible brote en un entorno cerrado y móvil, con pasajeros de distintos países compartiendo espacios reducidos durante semanas. Esa combinación obligó a activar protocolos internacionales de rastreo, aislamiento y cuarentena. 


La reacción internacional refleja también el trauma que dejó el covid-19. Cinco años después del fin formal de la emergencia global, cualquier noticia sobre un virus desconocido o mortal genera una respuesta inmediata en redes sociales y medios de comunicación. El hantavirus, además, tiene un elemento que impacta especialmente: su alta letalidad. Algunas cepas pueden superar tasas de mortalidad del 30% o 40%. 


Pero los epidemiólogos advierten que letalidad no significa necesariamente capacidad pandémica. De hecho, uno de los factores que hace más peligrosos a virus como la influenza o el coronavirus es precisamente que pueden transmitirse con facilidad incluso antes de generar síntomas graves. El hantavirus, en cambio, suele requerir contactos muy específicos para expandirse. 


El episodio también volvió a poner la atención sobre Sudamérica. Argentina registró un incremento importante de casos en el último año, impulsado por factores ambientales y el aumento de poblaciones de roedores en algunas regiones. Las autoridades argentinas anunciaron nuevas medidas de vigilancia epidemiológica y monitoreo de especies portadoras del virus. 


Mientras tanto, la OMS y varios gobiernos trabajan en protocolos para evitar que el brote del MV Hondius se convierta en un evento de propagación internacional. Las medidas incluyen cuarentenas, seguimiento de contactos y controles sanitarios en pasajeros repatriados. 


Otro frente de preocupación es la desinformación. En redes sociales circularon teorías que presentan el brote como “el inicio de una nueva pandemia” o incluso como un virus creado artificialmente. Especialistas y organismos sanitarios han desmentido esas versiones y recuerdan que el hantavirus es conocido desde hace décadas. 


La situación, sin embargo, deja una lección política y sanitaria. Aunque la OMS descarta un escenario similar al covid-19, el brote demuestra que el mundo sigue extremadamente sensible frente a cualquier amenaza infecciosa global. También evidencia que los sistemas de vigilancia internacional continúan bajo presión para responder rápidamente antes de que una crisis sanitaria escale.


Por ahora, la OMS llama a la calma. El riesgo de expansión mundial sigue siendo bajo y las autoridades aseguran que los casos permanecen bajo control. Pero el episodio del crucero confirma que, después del covid-19, ningún brote viral vuelve a ser visto como un problema local.