A 22 días del 31 de mayo, la candidata del Centro Democrático defiende en entrevista con Acento un programa de mano dura, denuncia la doble moral de quienes pac
A pocos días de la primera vuelta, la candidata del Centro Democrático defiende en entrevista con Acento un programa de mano dura, denuncia la doble moral de quienes pactan con políticos "de noche" mientras los rechazan en público, y le pide al centro que vote por ella ya, no en balotaje.
Faltan veintidós días para la primera vuelta. Veintidós. La frase importa porque cambia la naturaleza de cualquier conversación con un candidato presidencial: ya no se discuten visiones de país en abstracto, se discuten decisiones inmediatas. Paloma Valencia lo sabe. Por eso este sábado, en entrevista con Acento, habló como quien no tiene tiempo para matices: el primer decreto que firmaría reactiva las órdenes de captura del cartel de la paz total, y los líderes de las estructuras armadas serían perseguidos sin contemplación.
"Los vamos a cazar como ratas para meterlos en la cárcel", dijo. ELN, el autodenominado Ejército Gaitanista, disidencias de las FARC. Tres siglas, una doctrina: lo que ella llama seguridad total, en oposición frontal a la paz total impulsada por Iván Cepeda durante el gobierno Petro.
La aritmética de mayo
La candidata es explícita sobre dónde se juega la elección. No en segunda vuelta, sino en la primera. Su mensaje al electorado de centro que aún duda es directo: "Voten de una vez". El cálculo es de servilleta y se repite en su entorno político: la fragmentación de la derecha y el centro le abre el camino a Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, salvo que un bloque consolide el voto en una sola candidatura desde la primera ronda. Esa candidatura, sostiene Valencia, es la suya.
El argumento tiene un sustento que no es trivial. Las encuestas publicadas en abril y mayo de 2026 muestran a Cepeda con ventaja consistente en intención de primera vuelta, y a la oposición dispersa entre ella y Abelardo De La Espriella. En esa aritmética, cada punto que se queda en otra candidatura es un punto que no consolida el bloque opositor. La pregunta política es si la dispersión se resuelve en las urnas o en una segunda vuelta donde el centro tendría que hacer una elección que hoy se resiste a hacer.
Mano dura, sustitución productiva y cárceles fuera de las ciudades
El componente de seguridad es el corazón doctrinario del programa. Persecución frontal a las estructuras armadas, sí, pero acompañada de inteligencia financiera para confiscar los flujos de extorsión, narcotráfico y minería ilegal. La idea es atacar el oxígeno económico del crimen organizado, no solo a sus operadores.
Sobre los cultivos ilícitos, Valencia propone una sustitución que llama "forzosa pero generosa": erradicación obligatoria del cultivo de coca, pero vinculando al campesino como socio en las plantas de transformación —extractoras de palma, fábricas de aceite de aguacate, destilerías de panela—. El objetivo declarado es construir un ingreso legal estructuralmente competitivo frente al ingreso ilegal.
Y hay una decisión administrativa que tendría consecuencias logísticas y constitucionales mayores: sacar las cárceles de las zonas urbanas y trasladarlas a zonas rurales donde sí pueda inhibirse la señal celular para cortar las redes de extorsión que hoy operan desde los patios.
Salud, energía y la transparencia de los pactos
A los problemas estructurales del país les puso plazos cortos. En salud, comprometió un sistema "que atiende, que entrega medicamentos y que da las citas" en los primeros cien días de gobierno: compra masiva de medicamentos para enfrentar el desabastecimiento, acuerdo sectorial para desatrasar atenciones, y titularización de la deuda acumulada con clínicas y hospitales. Es un giro frontal frente al modelo de gestión directa desde el Estado que defiende el gobierno saliente.
En energía, su diagnóstico es severo: Colombia paga el gas más caro de la región y enfrenta riesgos de racionamiento eléctrico hacia fin de año. La respuesta es reactivación inmediata de la exploración y explotación de petróleo, gas y carbón.
El pasaje más afilado de la entrevista, sin embargo, no fue programático sino ético. Frente a las críticas que ha recibido por sumar respaldos de partidos tradicionales, Valencia invirtió la pregunta. Todas las campañas, dijo, reciben esos apoyos. La diferencia es el método: unas pactan de noche con los mismos políticos a los que en público rechazan, y luego gobiernan con esos pactos ocultos. Ella, sostiene, lo hace de frente. "Yo no recibo bandidos, yo recibo partidos", dijo. Las reuniones —agregó— son verificables: ningún puesto prometido, ninguna mermelada negociada, las discusiones sobre obras públicas se harían en consejos comunitarios abiertos a la prensa y la ciudadanía.
Venezuela, informalidad y juventud
Sobre Venezuela, planteó un esquema de tres actores —gobierno interino, régimen de facto y Estados Unidos como árbitro creciente— y una visión económica que Bogotá no ha articulado con nitidez en años: posicionar a Colombia como epicentro manufacturero de la reconstrucción venezolana cuando esta llegue.
Sobre la informalidad —entre el 55% y el 60% de la fuerza laboral, según DANE—, propuso integrar al trabajador informal a la cadena de valor formal mediante billeteras digitales, cooperativas de compras y crédito popular vía fintech con garantía estatal. Y un sistema pensional voluntario universal abierto desde el nacimiento, con aportes estatales focalizados en hogares pobres financiados con regalías.
A los jóvenes les ofrece la ruta de las tres E: emprender, estudiar o estar empleado. Descuentos tributarios para empresas que contraten jóvenes, especialmente mujeres. Fortalecimiento del Icetex con pago contingente al ingreso. Formación tecnológica gratuita con conectividad incluida.
Sobre Álvaro Uribe, fue precisa: lo consultará como a otros, pero la presidencia la ejercerá ella.
El reloj corre
En mayo cada minuto es oro y Paloma lo sabe. Tiene que convencer al votante de centro de que no espere al balotaje, persuadir a quienes se inclinan por otras opciones de la oposición de que la dispersión es un regalo a la izquierda, y sostener una narrativa de transparencia que no admita contradicciones de última hora.
La historia electoral colombiana reciente está llena de candidaturas que llegaron a esta altura con encuestas favorables y se desdibujaron en el último tramo. También hay otras que crecieron justo cuando el reloj parecía jugar en contra. El 31 de mayo dirá en cuál de las dos categorías quedó esta.