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Tarifas de energía en el Caribe: lo que prometieron las fórmulas vicepresidenciales para sacarle la asfixia a la región
Solo una de las nueve aspirantes vicepresidenciales se opuso a bajar las tarifas en el Caribe. Las demás presentaron propuestas con grados muy distintos de viabilidad técnica. Acento desmenuza qué propone cada fórmula y cuál tiene marco regulatorio para ejecutarse.
El diagnóstico
La pregunta del moderador planteó la realidad de frente: asfixia financiera de las comercializadoras Air-e y Afinia, deudas por subsidios y opción tarifaria, impagos de usuarios y, además, un contexto de estrechez entre oferta y demanda por falta de energía en firme y déficit de gas. Sobre ese tablero, las fórmulas tuvieron que responder qué harán para que la región no se apague ni financiera ni técnicamente.
El consenso del Caribe sobre las tarifas de energía es el más sólido que existe hoy en la conversación política regional. Pero entre comprometerse a bajarlas y explicar cómo se pagan hay una distancia que el debate dejó en evidencia. De los nueve aspirantes a la Vicepresidencia, ocho —Restrepo, Oviedo, Bonilla, Alarcón, Villegas, De la Torre y Huerta— dijeron que sí bajarían las tarifas. La única que respondió no fue Martha Lucía Zamora.
Restrepo: tres acciones puntuales para sacar la asfixia
José Manuel Restrepo, fórmula de Abelardo De La Espriella, fue el más estructurado en la respuesta. Calificó la situación actual como populismo tarifario del Gobierno y aterrizó tres acciones puntuales para la región Caribe. La primera: sacar la opción tarifaria de la factura para que deje de ser una carga sobre los usuarios. La segunda: que el Gobierno asuma parte de las inversiones en redes para reducir el costo. La tercera: que el Estado asuma temporalmente parte de las pérdidas del sistema mientras se estabiliza la operación.
Su frase de cierre fue contundente: si no se hacen estas tres cosas, las tarifas seguirán siendo impagables. Y agregó algo que en el debate nacional rara vez se dice con esas palabras: la región Caribe merece un tratamiento diferenciado.
Oviedo: rechazo a la estatización y fondo de solidaridad
Juan Daniel Oviedo, fórmula de Paloma Valencia, coincidió con Restrepo en el diagnóstico y trazó una línea clara: la operación eléctrica del Caribe colombiano no debe ser una operación estatal. Acusó al actual Gobierno de estar maquillando las intervenciones sobre Air-e y Afinia, y dijo que hay que tomar decisiones reales sobre los operadores.
Su propuesta concreta es usar recursos del presupuesto nacional para alimentar el fondo de solidaridad empresarial de la Superintendencia de Servicios Públicos y resolver así la deuda en el pago de subsidios. Lo amarró con un reconocimiento que en boca de un economista del centro vale doble: el Caribe es más pobre y más caliente que el resto del país, lo que aumenta su dependencia del consumo eléctrico, y nadie ha dado una solución de política pública sobre eso.
Zamora: enfoque diferencial, pero sin promesa de baja
Martha Lucía Zamora, fórmula de Roy Barreras, fue la única que en el sí o no respondió que no bajaría las tarifas. Pero su intervención posterior introdujo una matización: planteó que con un enfoque diferencial en la Costa se podría salir de la situación tan grave que está ocurriendo en Barranquilla con la energía. La diferencia con sus contendores es de método, no de diagnóstico: reconoce el problema, no se compromete con el alivio inmediato vía rebaja directa.
Las otras voces: alivio sí, ruta menos detallada
Las otras fórmulas que firmaron el sí —Edna Bonilla (Fajardo), Nelson Alarcón (Caicedo), Luisa Villegas (Miguel Uribe Londoño), Pedro de la Torre (Lizcano) y Leonardo Huerta (Claudia López)— coincidieron en que la tarifa actual es impagable para los usuarios y rechazaron la idea de simplemente congelarla, en el entendido de que congelar un precio elevado no resuelve la insostenibilidad. Pero ninguna desplegó una ruta tan detallada como las de Restrepo y Oviedo en cuanto al mecanismo financiero específico de cómo absorber las pérdidas.
"El Caribe es más pobre y caliente que el resto del país, pero nadie ha dado una solución sobre eso."
— Juan Daniel Oviedo, fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia
Lo que está realmente en juego
El reto de fondo no es bajar la tarifa. Es qué se hace con tres componentes técnicos que hoy mantienen al sistema asfixiado. El primero: la opción tarifaria, ese mecanismo que durante la pandemia difirió alzas tarifarias y que hoy aparece como deuda en la factura mensual. El segundo: las pérdidas no técnicas, es decir, el fraude en la conexión y el no pago crónico, que terminan trasladándose al usuario que sí paga. El tercero: el déficit de gas y la falta de energía en firme, que presionan los precios mayoristas en bolsa.
Los compromisos del debate atacan distintas capas del problema. Restrepo apunta a los tres frentes con acciones específicas. Oviedo se concentra en el componente financiero —pago de subsidios— sin entrar en pérdidas técnicas. El resto se quedó en la promesa, sin ruta operativa. Para el elector decisor del Caribe, la diferencia importa.
La lectura de Acento
Bajar la tarifa es el consenso fácil. Lo difícil es decir cómo se paga. El Caribe lleva años escuchando promesas de alivio energético en cada campaña, y la realidad de la factura mensual no se ha movido. Lo que el debate dejó claro es que entre las fórmulas presentes hay diferencias importantes en grado de detalle técnico, no en intención política.
El elector caribeño tiene ahora un dato verificable: las propuestas que mejor amarran financiamiento y mecanismo regulatorio son las de Restrepo y Oviedo. Las demás señalan dirección, pero no ruta. Y en política energética, la diferencia entre dirección y ruta es el bolsillo del usuario.
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