‘Queremos ser el puente financiero en la nueva relación con Venezuela’

Por Redacción Acento

El presidente de Bancóldex habló con Acento sobre las oportunidades que ofrece Venezuela en el nuevo contexto y la incertidumbre electoral en Colombia.

‘Queremos ser el puente financiero en la nueva relación con Venezuela’

El presidente de Bancóldex habló con Acento sobre las oportunidades que ofrece Venezuela en el nuevo contexto y la incertidumbre electoral en Colombia.

La reactivación de la relación entre Colombia y Venezuela comienza a tomar forma desde el sistema financiero, donde Bancóldex busca reposicionarse como puente entre exportadores, importadores y una economía fronteriza que vuelve a moverse.


“Nos trazamos una hoja de ruta para 2026 con cuatro focos: inclusión financiera, productividad, internacionalización y transición energética”, explicó a Acento el presidente de Bancóldex, José Alberto Garzón.


El banco cerró 2025 con una cartera de 5,95 billones de pesos, un crecimiento del 13 %, activos por 9,9 billones y utilidades superiores a 63.000 millones, cifras que respaldan su expansión territorial.


“Cada región tiene sus propias dinámicas; en Norte de Santander hay que sumar el componente de frontera, que cambia completamente la forma de entender el crédito y los productos financieros”, expresó Garzón.


Ese enfoque se traduce en la apertura de una oficina regional para Oriente, que atenderá Santander y Norte de Santander, con el objetivo de acercar la banca de desarrollo a los empresarios locales.


“Queremos tener una visión más cercana para diseñar mejor nuestros productos y acompañar la realidad empresarial de cada territorio”, precisó.


Reapertura con Venezuela 


El rediseño coincide con un cambio en la relación bilateral, influido por decisiones de Estados Unidos y la flexibilización de sanciones a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros.


“Con el nuevo relacionamiento de Estados Unidos con Venezuela se abrieron oportunidades para que ese país reciba más dólares, especialmente por petróleo”, explicó el presidente de Bancóldex.


Ese flujo, según la entidad, comienza a estabilizar variables como inflación y tipo de cambio en Venezuela, lo que reactiva la demanda interna y abre espacio a productos colombianos.


“Lo que vemos es una dimensión distinta del comercio; los importadores venezolanos buscaron otros mercados y ahora estamos ante nuevas oportunidades”, afirmó Garzón.


hOY, el intercambio ronda los 1.000 millones de dólares, pero las proyecciones apuntan a entre 2.500 y 3.000 millones, con la expectativa de recuperar niveles históricos.


“Hay oportunidades en farmacéuticos, químicos, agroindustria, servicios y tecnología, donde la oferta colombiana puede agregar valor”, señaló.


Para capitalizar ese escenario, Bancóldex lanzó una línea de crédito de preembarque por 100 millones de dólares dirigida a exportadores.


“Tenemos un componente para capital de trabajo y modernización, y otro para financiar operaciones de comercio exterior con plazos de hasta un año”, explicó la fuente.


Además, el banco trabaja en instrumentos como cartas de crédito, cobranzas documentarias y coberturas cambiarias para reducir riesgos.


“Más que financiación, los empresarios quieren seguridad en los pagos; ese ha sido el gran cuello de botella”, subrayó.


Banca venezolana y gestión del riesgo


La estrategia incluye el restablecimiento de relaciones con bancos venezolanos, un sistema que se redujo significativamente en los últimos años.


“La banca venezolana perdió tamaño y competitividad, pero ahora se espera que recupere dinamismo con el ingreso de divisas”, indicó Garzón.


En ese contexto, Bancóldex avanza en habilitar canales para comercio exterior y asumir riesgos de forma gradual.


“Es un riesgo acotado, de corto plazo, con análisis riguroso de intermediarios; vamos paso a paso, pero hay que abrir ese camino”, explicó.


El banco también prevé financiar a importadores venezolanos mediante cartas de crédito y líneas canalizadas a través de bancos corresponsales.


“Podremos asumir el riesgo del importador o del banco venezolano, dependiendo del esquema, siempre bajo condiciones controladas”, detalló.


El proceso incluye pilotos con empresas colombianas y el acompañamiento de ProColombia para facilitar la operatividad.


“Estamos afinando canales porque la banca venezolana también tiene que reaprender estos instrumentos tras años de cierre”, señaló.


Crédito regional, bonos y entorno económico


La entidad lanzó una línea por 2.400 millones de pesos para microempresas en Norte de Santander, incluyendo un componente para jóvenes emprendedores.


“Queremos promover el emprendimiento y generar oportunidades en la región, con créditos de hasta tres años para capital de trabajo y modernización”, explicó la fuente.


El banco identifica oportunidades en sectores como comercio, cerámica, energía, plásticos y agroindustria, con énfasis en productividad y sostenibilidad.


Sin embargo, el contexto económico plantea desafíos, especialmente por las tasas de interés, impuestos y el ambiente electoral en Colombia.


“Los empresarios están siendo prudentes por factores externos, pero el mensaje es que este es el momento de invertir, no de esperar”, afirmó.


La entidad insiste en que su papel es contracíclico, ofreciendo financiación en momentos de incertidumbre.


“Las empresas no quiebran por rentabilidad, sino por liquidez; por eso es clave tener plazos adecuados y estructuras financieras alineadas al flujo de caja”, sostuvo.


En ese marco, Bancóldex prepara una emisión de bonos por hasta 5 billones de pesos, con plazos entre uno y 30 años.


“Son bonos etiquetados para agua, transformación digital y desarrollo empresarial en zonas afectadas por el conflicto”, explicó la fuente.


El objetivo es atraer inversionistas de impacto y canalizar recursos hacia regiones como Norte de Santander.


“Queremos captar recursos en buenas condiciones para prestarlos mejor y ampliar el acceso al crédito productivo”, concluyó.


Así, en medio de tensiones políticas, ajustes fiscales y una economía en transición, la voz del banco refleja una apuesta clara: convertir la frontera en un eje de crecimiento y no en una barrera estructural.