Colombia enfrenta reto energético entre minería, gas y renovables

Por Redacción Acento

Caída en exploración minera y presión energética contrastan con avance global de renovables, obligando a Colombia a replantear su estrategia energética.

Colombia enfrenta reto energético entre minería, gas y renovables

Caída en exploración minera y presión energética contrastan con avance global de renovables, obligando a Colombia a replantear su estrategia energética.


El país enfrenta una fase crítica en su modelo energético, marcado por la caída de la inversión en exploración minera y la presión por garantizar seguridad energética en medio de una transición global hacia fuentes renovables cada vez más competitivas.


Un informe de Innovación para el Desarrollo (I+D) advierte que el país atraviesa un desafío estructural tras la reducción del 37% en la inversión exploratoria durante 2024, comprometiendo su capacidad para sostener la transición energética y su desarrollo productivo.


El estudio “Minería: La puerta de la renovación industrial de Colombia” plantea que los recursos energéticos y minerales críticos deben asumirse como activos estratégicos de soberanía nacional y motores de competitividad en el nuevo contexto económico global.


Según el análisis, Colombia apenas concentra el 0,9% de la inversión global en exploración minera, una cifra que evidencia rezago frente a economías competidoras y limita la posibilidad de financiar su transformación industrial y energética de manera autónoma.


En ese contexto, la experta Saira Samur advirtió que la energía ha dejado de ser un asunto meramente técnico para convertirse en un activo de seguridad económica, subrayando el carácter estratégico que ha adquirido el sector energético en la actualidad.


La especialista insistió en que el reto va más allá de la transición energética. “No se trata solo de migrar a renovables, sino de garantizar estabilidad, competitividad y soberanía en todo el sistema energético nacional”, expresó Samur.


A esta situación se suma la creciente dependencia energética. Desde diciembre de 2024, Colombia inició la importación permanente de gas natural para cubrir la demanda esencial de hogares y comercios, marcando un quiebre en su histórica autosuficiencia energética nacional.


El informe también destaca el peso fiscal del sector minero, señalando que por cada punto de participación en el PIB, la actividad genera cerca de 4,3 billones de pesos en renta, recursos clave para la sostenibilidad de las finanzas públicas.


Esa caída en la inversión exploratoria resume la magnitud del problema y anticipa impactos en la producción futura, los ingresos fiscales y la capacidad del país para responder a los desafíos de la transición energética global.


Contexto global 


El debate colombiano ocurre en paralelo a un cambio histórico en la matriz energética mundial. Según un análisis de El País de España, las energías renovables superaron por primera vez en más de un siglo al carbón en la generación global de electricidad.


Este hito refleja la aceleración de la transición energética, impulsada por avances tecnológicos, presión climática y políticas públicas en múltiples países que buscan reducir su dependencia de combustibles fósiles y diversificar sus matrices energéticas.


Sin embargo, el informe advierte que esta transición incrementa la demanda de minerales estratégicos. En palabras de Samur: “Los minerales críticos son la base de la nueva economía energética y digital”, reforzando la importancia de la exploración.


En este escenario, la minería adquiere un papel central. Los países que logren articular una explotación responsable de recursos con desarrollo industrial podrán posicionarse en cadenas globales de valor vinculadas a energías limpias y tecnologías avanzadas.


Colombia, pese a su potencial geológico, muestra rezagos en este proceso. El informe señala que el país ocupa el puesto 38 en indicadores de transición energética, superado por economías regionales como Brasil, Chile y Uruguay.


El dilema estratégico


El principal desafío radica en equilibrar la transición hacia energías renovables con la necesidad de garantizar estabilidad energética y sostenibilidad fiscal. La reducción de la exploración limita el acceso a recursos que financian precisamente esa transición.


Samur enfatizó que el problema es estructural: “Si no fortalecemos la exploración, estamos comprometiendo no solo el presente energético, sino el futuro industrial del país”, advirtiendo sobre las consecuencias de mantener la tendencia actual.


Expertos internacionales coinciden en la necesidad de integrar fuentes renovables con una gestión eficiente de recursos convencionales, con el fin de evitar volatilidad en precios y garantizar un suministro energético confiable en el mediano y largo plazo.


Este enfoque plantea que la transición no es un reemplazo inmediato, sino un proceso gradual que requiere complementariedad entre distintas fuentes energéticas, así como inversión sostenida en infraestructura, innovación tecnológica y desarrollo de capacidades productivas.


Además, el informe subraya la oportunidad industrial. La disponibilidad de minerales críticos podría permitir a Colombia integrarse en sectores estratégicos como la producción de baterías, semiconductores y tecnologías vinculadas a la electrificación global.


Sin embargo, la experta advirtió: “La ventana de oportunidad es limitada y depende de decisiones que se tomen ahora en política pública y atracción de inversión”, destacando la urgencia de actuar con visión de largo plazo.