Seúl acoge ‘El triunfo de la forma’, retrospectiva de 112 obras que recorre sesenta años y reafirma la vigencia global de Fernando Botero.
Seúl acoge ‘El triunfo de la forma’, retrospectiva de 112 obras que recorre sesenta años y reafirma la vigencia global de Fernando Botero.
Once años después de su última exposición en Corea del Sur, las obras de Fernando Botero regresan a Seúl con “El triunfo de la forma”, retrospectiva de 112 piezas que recorren más de seis décadas.
La muestra se presenta en el Seoul Arts Center desde el 24 de abril hasta el 30 de agosto, consolidando a la capital surcoreana como un escenario clave dentro del circuito internacional del arte contemporáneo.
Curada por Lina Botero y la historiadora Cristina Carrillo de Albornoz, la exposición ofrece una lectura integral del legado del artista colombiano, abarcando pintura, dibujo y escultura en una narrativa cohesionada.
La retrospectiva constituye la recta final de una gira internacional que ha pasado por ciudades como Roma, Barcelona y Bakú, antes de su llegada a Seúl, considerada hoy uno de los epicentros culturales más dinámicos.
Organizada en seis núcleos temáticos, la muestra explora la coherencia de su obra. “Versiones” presenta reinterpretaciones de maestros como Diego Velázquez y Peter Paul Rubens, transformadas mediante su característico manejo del volumen.
El núcleo América Latina resalta sus raíces con escenas cotidianas y atmósferas que evocan Medellín, convertidas en imágenes universales. En contraste, su obra religiosa introduce humor y humanidad, suavizando la solemnidad de la iconografía tradicional.
La tauromaquia, inspirada en su infancia, aparece como exploración estética cargada de dramatismo. En Naturaleza Muerta, objetos cotidianos adquieren monumentalidad, mientras que la serie Circo aporta una dimensión luminosa y optimista al recorrido expositivo.
El eje central es el boterismo, lenguaje propio que redefine el volumen en el arte moderno. Más que exageración, plantea una mirada sensual, irónica y profundamente humana sobre la realidad contemporánea.
Según Lina Botero, Corea ha sido clave en la proyección internacional del artista, recordando que la exposición de 2006 superó los 250.000 visitantes, reflejando la conexión entre el público coreano y su obra.
La muestra incluye visitas guiadas, programas educativos y una conferencia inaugural, ampliando la experiencia. Desde Seúl, el legado de Botero reafirma su vigencia global y su capacidad de dialogar con nuevas audiencias.