La oposición tiene la mayoría, ahora tiene que decidir qué hace con ella

Por Redacción Acento

Los datos de la encuesta AtlasIntel-Semana de abril de 2026 revelan que el campo opositor suma más votos que Cepeda en primera vuelta, lo derrota en todos los e

La oposición tiene la mayoría, ahora tiene que decidir qué hace con ella

Los datos de la encuesta AtlasIntel-Semana de abril de 2026 revelan que el campo opositor suma más votos que Cepeda en primera vuelta, lo derrota en todos los escenarios de segunda vuelta y opera sobre un gobierno con 57% de desaprobación. El problema no es de votos. Es decisión política.

Leer una encuesta electoral solo por el número del primero es el error más común del análisis político. El que lidera la primera vuelta no necesariamente gana la presidencia. El que la gana no siempre es el que lidera en abril. 

La encuesta AtlasIntel-Semana de este mes, aplicada entre el 6 y el 9 de abril sobre 3.617 encuestados con margen de error de ±2 puntos porcentuales, es un caso de manual para ilustrar esa distinción.

Iván Cepeda va primero con 37,8%. Ese dato domina la cobertura. El dato que debería dominar el análisis es otro: en segunda vuelta, Cepeda pierde. Contra Abelardo de la Espriella obtiene 39,8% frente al 48,8% del senador cordobés. Contra Paloma Valencia saca 39,6% frente al 47,1% de la exsenadora. 

Las brechas son de 9 y 7,5 puntos respectivamente, ambas por encima del margen de error. No son resultados técnicamente disputables.

La oposición colombiana tiene, en este momento, los votos para ganar la presidencia. Lo que no tiene —todavía— es la decisión política de usarlos de manera eficiente.


La estructura del voto opositor: una mayoría real


En primera vuelta, De la Espriella suma 27,2% y Valencia 22,9%. Combinados representan 50,1% del electorado, contra el 37,8% de Cepeda. Si se agrega el 5% de Fajardo, el campo no-izquierda alcanza 55,1% frente al bloque petreano-cepedista. No es una mayoría estrecha ni circunstancial: es una mayoría consistente con el nivel de rechazo al gobierno actual.


El cruce con el voto pasado lo confirma. El 55,2% de quienes votaron por Rodolfo Hernández en la segunda vuelta de 2022 hoy prefiere a De la Espriella. El 84,5% de los votantes de Hernández en ese mismo balotaje se inclina por Valencia en el escenario Cepeda-Valencia. El electorado que en 2022 eligió a Hernández como alternativa al bipartidismo y a Petro está disponible para un candidato opositor en 2026. No se ha ido a Cepeda: está distribuido entre De la Espriella y Valencia.


La región Central —que concentra el 31,3% de la muestra y es el territorio de mayor peso electoral del país— ilustra el mismo patrón. En el balotaje contra Cepeda, De la Espriella obtiene allí 60,1% y Valencia 57%. En Bogotá D.C., De la Espriella llega a 52,1% y Valencia a 50,2%. Son porcentajes que reflejan una preferencia opositora consolidada en los dos mercados electorales más decisivos del país.


El gobierno Petro como piso estructural de la campaña opositora


Cualquier candidato opositor inicia la segunda vuelta con un activo que no fabricó su equipo de campaña: el nivel de rechazo al gobierno actual. El 57,2% de los colombianos desaprueba la gestión de Gustavo Petro. El 48,8% la califica de mala o muy mala. Solo el 36% la considera excelente o buena.


Esos números no son coyunturales. La desaprobación supera el 50% en todos los grupos de ingreso excepto el segmento de $1.500.000 a $2.000.000 mensuales, donde llega al 51,2%. Entre mujeres alcanza 62,9%. En el rango 45-59 años, 64%. En la región Central, 66,5%. En Bogotá D.C., 60,2%. 


No hay un segmento demográfico significativo donde Petro tenga mayoría de aprobación, salvo la franja de menores ingresos —entre $0 y $750.000 mensuales— donde la desaprobación baja a 57,1%, su nivel más bajo.


En segunda vuelta, el voto castigo al gobierno no migra automáticamente al candidato opositor: debe ser convocado, y eso requiere una candidatura que lo articule con coherencia. Pero los datos indican que ese voto existe, está disponible y no tiene destino fijo. Es el electorado que en los cruces aparece como "No votó en 2022" —el 30,5% de la muestra— y que en segunda vuelta contra De la Espriella se divide 46,8% para el senador cordobés versus 32,6% para Cepeda. Esa franja decide el resultado de junio.


Las fortalezas temáticas de los candidatos opositores


La encuesta incluye una medición que habitualmente recibe menos atención que los números crudos de intención de voto: la confianza por área de gobierno. Es, en la práctica, una radiografía de las fortalezas percibidas de cada candidato.


De la Espriella supera a Cepeda en todos los temas medidos. Su mayor ventaja está en criminalidad y narcotráfico, donde lo adelanta por 17 puntos: 54% contra 37%. En equilibrio fiscal y control del gasto, la diferencia es de 13 puntos. En salud, economía e inversiones en infraestructura, entre 12 y 13 puntos. 


En lucha contra la corrupción, 10 puntos. Incluso en medio ambiente —terreno que el progresismo considera propio— la diferencia es de apenas 3 puntos, con De la Espriella en 46% y Cepeda en 43%.


Valencia muestra un perfil similar frente a Cepeda. En criminalidad y narcotráfico lo supera por 14 puntos: 51% contra 37%. En relaciones internacionales, por 11 puntos. En economía, salud e infraestructura, entre 9 y 11 puntos. El único tema donde la ventaja se estrecha es pobreza y desigualdad social, donde Valencia aventaja a Cepeda por apenas 3 puntos.


Lo que revelan estos datos no es solo preferencia candidato a candidato: es que el electorado colombiano confía más en los candidatos opositores para manejar las áreas que hoy generan mayor descontento con el gobierno. Seguridad, economía y disciplina fiscal son los tres ejes donde la desaprobación de Petro es más alta y donde De la Espriella y Valencia tienen ventajas de dos dígitos sobre Cepeda.


El único problema que los datos no resuelven


La encuesta confirma que la oposición tiene mayoría. Confirma que tiene candidatos con fortalezas temáticas pertinentes. Confirma que opera sobre un gobierno impopular. Lo que la encuesta no puede resolver es la decisión que los equipos políticos de De la Espriella y Valencia tienen que tomar antes del 31 de mayo.


Los dos candidatos suman hoy 50,1% en primera vuelta. Si llegan juntos a esa cifra el día de la elección, Cepeda pasa con 37% y enfrenta en segunda vuelta a un candidato con impulso consolidado. Ese escenario —el más favorable para la oposición— requiere que uno de los dos salga de la carrera antes del cierre, o que las maquinarias regionales de uno decidan votar disciplinadamente por el otro en los últimos días de campaña.


Esa no es una decisión que resuelve una encuesta. Es una decisión política que requiere liderazgo, cesión de ego y lectura estratégica del interés colectivo sobre el individual. El historial reciente de la derecha colombiana no es el más alentador en ese ejercicio. En 2022, la dispersión del voto opositor fue uno de los factores que permitió el paso de Petro a segunda vuelta con menos del 40% en primera vuelta.


En 2026, la estructura del escenario es similar. La diferencia es que hoy hay datos más claros, más anticipados y más contundentes sobre lo que ocurre si la concentración no se produce.


La lectura de Acento


La encuesta AtlasIntel-Semana de abril no es una buena noticia para Cepeda disfrazada de liderazgo en primera vuelta. Es una fotografía de una oposición con mayoría real, con candidatos competitivos en segunda vuelta y con el viento estructural del rechazo al gobierno Petro a su favor. 


Los 52 días que restan hasta el 31 de mayo no son el tiempo que necesita el campo opositor para construir votos: ya los tiene. Son el tiempo que tiene para decidir si los usa juntos o si repite el error que en 2022 le costó la presidencia.


Fuente: Encuesta AtlasIntel-Semana, abril 2026. Muestra: 3.617 encuestados. Margen de error: ±2 p.p. Nivel de confianza: 95%. Período de recolección: 6 al 9 de abril de 2026. Financiación: Publicaciones Semana.