El mundo trabaja… pero ya no le importa: Lo que revela el informe Gallup 2026

Por Redacción Acento

Solo uno de cada cinco empleados en el mundo está realmente comprometido con su trabajo. Y la cifra sigue cayendo.

El mundo trabaja… pero ya no le importa:  Lo que revela el informe Gallup 2026

Solo uno de cada cinco empleados en el mundo está realmente comprometido con su trabajo. Y la cifra sigue cayendo.

Gallup acaba de publicar su edición 2026 del State of the Global Workplace, el estudio laboral más grande del mundo, con datos de más de 263.000 empleados en más de 140 países. 


El diagnóstico es preocupante: el compromiso laboral global cayó al 20% en 2025, su nivel más bajo desde 2020, costando a la economía mundial un estimado de $10 billones de dólares en productividad perdida.


El desenganche silencioso

El 64% de los empleados no está comprometido, mientras que el 16% está activamente desenganchado, es decir, no solo indiferente, sino potencialmente dañino para sus organizaciones. 


Lo más alarmante no es el número en sí. Esta es la primera vez en la historia de Gallup que se registran dos años consecutivos de caída en el compromiso global. No es una corrección puntual. Es una tendencia.


Los gerentes, el eslabón roto

El hallazgo más revelador del informe apunta directo a la capa media de las organizaciones. El compromiso de los gerentes cayó nueve puntos desde 2022, de 27% a 22%, la caída más pronunciada de cualquier grupo laboral. 


Los gerentes solían tener una “prima de compromiso” frente a sus equipos. Hoy están tan desenganchados como ellos.


El aplanamiento organizacional —reducir capas gerenciales para ganar eficiencia— está siendo señalado como un factor crítico. Gallup advierte que esta estrategia necesita considerar el impacto en el compromiso de los equipos y el alcance de las responsabilidades de quienes quedan.


$10 billones: el precio del desinterés

El costo económico es equivalente al 9% del PIB mundial. Para ponerlo en perspectiva: es más que el PIB combinado de toda América Latina.


La lógica es directa: empleados desenganchados producen menos, innovan menos, atienden peor al cliente y abandonan antes la organización. Las empresas pagan ese costo aunque no lo vean en una sola línea del balance.


El bienestar mejoró, el estrés no 

A pesar del declive en el compromiso, el porcentaje de empleados que dice estar “prosperando” subió un punto porcentual al 34%, su primera mejora en tres años.


Sin embargo, el 40% de los empleados reporta experimentar altos niveles de estrés, enojo y tristeza en su día a día —y esas cifras siguen por encima de los niveles prepandemia.


Dos indicadores que deberían moverse juntos van en direcciones opuestas. Eso sugiere que la gente puede sentirse bien en su vida personal, pero desconectada en el trabajo.


El trabajo remoto

El optimismo sobre el mercado laboral cayó para trabajadores completamente remotos (-5 puntos) y colapsó para quienes tienen roles remotos, pero son obligados a trabajar presencialmente (-14 puntos), mientras que los trabajadores híbridos no mostraron cambios.


La señal es clara: forzar la presencialidad en roles que no la requieren tiene un costo real en percepción, motivación y retención.


La IA como variable nueva

El informe introduce un dato que todo CEO debería leer con atención. El principal motor de adopción de IA dentro de las organizaciones —además de tener las herramientas disponibles— es que el gerente directo la impulse activamente.


El CEO de Gallup, Jon Clifton, resume el problema así: “Las empresas están invirtiendo fuertemente en IA, pero los resultados no se están viendo en el balance. Los datos apuntan a una respuesta que el mundo corporativo ha ignorado en gran medida: el gerente.”


¿Qué hacer con esto?

El estudio no es solo un diagnóstico pesimista. También es una hoja de ruta. Las organizaciones que logran revertir el desenganche tienen en común tres cosas: trabajo que se siente significativo, autonomía real sobre cómo ejecutarlo, y gerentes que conectan con sus equipos —no que simplemente los supervisan.


En un momento en que la IA está redefiniendo qué hace un humano en el trabajo, la pregunta ya no es solo “¿qué tan productivo es mi equipo?” sino “¿mi equipo quiere estar aquí?”.


Y según Gallup, para cuatro de cada cinco empleados en el mundo, la respuesta hoy es no.