El decreto rompe el monopolio de la información y permite que otros, como las fintech, accedan a ella para el diseño de productos y servicios a la medida de los
El Gobierno nacional expidió el 7 de abril el Decreto 0368 de 2026, que establece un sistema de finanzas abiertas de carácter obligatorio para todas las entidades del sector financiero colombiano. La firma fue del ministro de Hacienda, Germán Ávila. La norma no es una propuesta ni un piloto: es una regulación vigente.
El mecanismo es simple en apariencia y profundo en consecuencias: los bancos y demás entidades financieras deberán compartir los datos financieros de sus clientes con terceros autorizados, siempre que el titular otorgue su consentimiento previo. El cliente puede revocar esa autorización en cualquier momento y exigir transparencia sobre el uso de su información.
Lo que cambia no es solo técnico. El decreto abre la puerta a que actores como las fintech accedan a esta información, previo consentimiento, para diseñar nuevos productos y servicios financieros. En la práctica, esto rompe el monopolio de información que históricamente han tenido los bancos tradicionales sobre el comportamiento financiero de sus clientes.
El alcance de los datos es específico: el historial transaccional de los últimos 12 meses es el mínimo exigido, junto con los detalles de productos como cuentas, créditos y seguros. Si el cliente lleva menos tiempo vinculado, se comparte todo el historial disponible.
Dos reglas definen la cancha competitiva: ninguna entidad podrá cobrar por los datos del cliente, solo por el uso de la infraestructura. Y el plazo de implementación es de 12 meses, con una prórroga única de seis meses que puede conceder la Superfinanciera.
Colombia se suma así a una tendencia global —liderada por Reino Unido, la Unión Europea y Brasil— que redefine quién controla la información financiera. Los ganadores potenciales son las fintech con capacidad de análisis de datos. Los perdedores, los intermediarios que construyeron ventajas competitivas sobre la opacidad.
La lectura de Acento
El Decreto 0368 de 2026 no es una reforma al sistema financiero colombiano; es un cambio de propietario de la información que lo sostiene. El dato ya no es del banco. Es del cliente. Y eso, en la economía digital, lo cambia todo.