Un reciente estudio científico ha reabierto el debate sobre la anatomía sexual masculina. Investigadores identificaron una pequeña zona del pene que, por su alt
La región, conocida como delta del frenillo, se ubica en la parte inferior del pene, justo en la unión entre el glande y el cuerpo.
Un reciente estudio científico ha reabierto el debate sobre la anatomía sexual masculina. Investigadores identificaron una pequeña zona del pene que, por su alta concentración de terminaciones nerviosas, podría considerarse el equivalente masculino del llamado “punto G”. La región, conocida como delta del frenillo, se ubica en la parte inferior del pene, justo en la unión entre el glande y el cuerpo.
El hallazgo fue publicado en la revista científica Andrology y constituye uno de los análisis neuroanatómicos más detallados realizados hasta ahora sobre el órgano sexual masculino. Según los investigadores, esta área presenta una densidad de receptores nerviosos superior a la que tradicionalmente se atribuye al glande, lo que podría explicar por qué muchos hombres experimentan allí una mayor sensibilidad durante la estimulación sexual.
El estudio fue liderado por el investigador Alfonso Cepeda‑Emiliani, de la Universidad de Santiago de Compostela. Su equipo analizó tejidos mediante microscopía para identificar cómo se distribuyen las terminaciones nerviosas en el pene.
Para ello examinaron muestras de 30 fetos de entre 8 y 24 semanas de gestación y de 14 adultos fallecidos —de entre 45 y 96 años— cuyos cuerpos habían sido donados a la ciencia. El objetivo no era solo identificar la zona más sensible, sino comprender cómo se desarrolla el sistema nervioso del pene desde etapas tempranas.
Los resultados mostraron que el nervio dorsal del pene comienza a formarse desde las primeras semanas del desarrollo fetal, pero que los receptores sensoriales especializados empiezan a detectarse con mayor claridad alrededor de la semana 16 de gestación.
El análisis confirmó que el delta del frenillo contiene múltiples ramas nerviosas perineales y dorsales que se superponen parcialmente, generando una red particularmente densa de fibras nerviosas y receptores táctiles. Esa estructura, según los investigadores, produce “sensaciones intensamente placenteras y altamente especializadas”.
Más sensible que el glande
Durante décadas, los manuales de anatomía describieron al glande como la zona más sensible del pene. El nuevo estudio introduce matices importantes a esa idea.
Los científicos encontraron que en el delta del frenillo los corpúsculos sensoriales, receptores táctiles especializados, se agrupan en racimos de hasta 17 unidades, mientras que en el glande aparecen más dispersos. Esa concentración de receptores podría explicar su papel central en la percepción del placer.
El término “delta del frenillo” fue propuesto en 2001 por el investigador neozelandés Ken McGrath, debido a la forma triangular de esta región, situada entre las alas del glande. En el vértice de esa estructura se encuentra el frenillo, un pequeño pliegue de piel que conecta el prepucio con el pene.
Para algunos especialistas, la nueva investigación ofrece respaldo anatómico a observaciones que ya se conocían de manera empírica. El urólogo Eric Chung, de la Universidad de Queensland, quien no participó en el estudio, afirmó que esta zona funciona como una “bomba sensorial” que justifica su comparación con el “punto G masculino”.
El hallazgo también abre interrogantes médicos, especialmente en relación con la circuncisión. El delta del frenillo se encuentra precisamente en la zona donde se realizan muchas de las incisiones quirúrgicas utilizadas en ese procedimiento.
Algunas técnicas pueden afectar las redes nerviosas presentes en esa región si los cortes son
profundos. Por ello, varios especialistas consideran que el nuevo conocimiento anatómico debería ser tenido en cuenta en las decisiones médicas.
La uróloga Kesley Pedler, del Port Macquarie Base Hospital en Australia, señaló que esta zona ni siquiera aparece descrita en algunos de los manuales de anatomía quirúrgica urológica más utilizados.
Según la especialista, el hallazgo refuerza la idea de que la circuncisión debería practicarse principalmente por razones médicas y no como procedimiento rutinario.
Las cifras globales muestran que la circuncisión varía considerablemente según la región. En muchos países es poco frecuente, mientras que en Estados Unidos se realiza en cerca de la mitad de los recién nacidos varones.
Un campo aún poco explorado
Más allá del descubrimiento puntual, los investigadores subrayan que el estudio de la anatomía sexual humana sigue teniendo grandes vacíos. Aunque el conocimiento sobre el pene ha avanzado, otras estructuras del sistema reproductivo —especialmente las femeninas— continúan menos investigadas.
Por esa razón, el equipo científico planea ahora ampliar la investigación hacia la neuroanatomía de la vulva y el clítoris, áreas que históricamente han recibido menos atención en la literatura médica.
En ese contexto, el hallazgo del delta del frenillo no solo aporta nuevos datos sobre la sexualidad masculina, sino que también evidencia cuánto queda por descubrir en el estudio científico del cuerpo humano.