El enfrentamiento entre los dos líderes se ha trasladado de los tribunales a las plazas públicas, a los discursos y a las redes sociales.
El enfrentamiento entre los dos líderes se ha trasladado de los tribunales a las plazas públicas, a los discursos y a las redes sociales.
La confrontación entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el senador y candidato presidencial Iván Cepeda volvió a escalar en medio de la actual campaña electoral. Lo que comenzó hace más de una década como un enfrentamiento judicial y político hoy se proyecta como uno de los ejes del debate público en el camino hacia las elecciones presidenciales.
El choque entre ambos dirigentes no es nuevo. Su origen se remonta a las denuncias que Cepeda hizo contra Uribe por supuestos vínculos con el paramilitarismo y, posteriormente, por presunta manipulación de testigos. Ese proceso judicial terminó convirtiéndose en uno de los casos más sonados de la política colombiana: el expresidente fue investigado y procesado, pero finalmente quedó exonerado por la justicia.
Sin embargo, en esta etapa de campaña, el enfrentamiento entre los dos líderes se ha trasladado de los tribunales a las plazas públicas, a los discursos y a las redes sociales, con un claro trasfondo político: influir en el voto de los colombianos.
Para el candidato de la izquierda, el expresidente Uribe sigue siendo un actor central en la disputa política. Aunque en la contienda aparecen figuras como Abelardo de la Espriella o Paloma Valencia, dentro del oficialismo consideran que el liderazgo político del exmandatario continúa siendo el principal polo de oposición al proyecto del Pacto Histórico.
Por eso, buena parte de la estrategia política de la izquierda ha consistido en confrontar directamente al líder del Centro Democrático. Las críticas se han repetido tanto en discursos como en manifestaciones públicas, como ocurrió recientemente en Armenia durante un acto político en el que Uribe acompañaba a Valencia.
El episodio de Antioquia
Uno de los momentos más tensos de esta nueva etapa de la disputa se produjo hace pocas semanas, cuando Cepeda se refirió a Medellín y al departamento de Antioquia como escenarios históricos del paramilitarismo en Colombia.
Durante un discurso público en la capital antioqueña, el candidato sostuvo que ese territorio fue “cuna de la parapolítica, del narcotráfico y del terrorismo de Estado”, señalando que dichas dinámicas habrían tenido conexiones con la administración departamental durante la gobernación de Uribe en la década de 1990.
Las declaraciones generaron una reacción inmediata del Centro Democrático y de distintos sectores políticos de la región. Incluso la Asamblea Departamental de Antioquia aprobó una proposición declarando a Cepeda persona no grata para el departamento y su capital.
En ese mismo escenario, el candidato presidencial insistió en sus críticas al expresidente y cuestionó lo que considera una actitud de negación frente a episodios del conflicto armado.
La respuesta de Uribe
El exmandatario no ha permanecido en silencio. En los últimos meses ha intensificado sus críticas al candidato del Pacto Histórico tanto en intervenciones públicas como en redes sociales.
Uribe ha acusado a Cepeda de actuar bajo la bandera de los derechos humanos mientras favorece a grupos criminales y a sectores armados ilegales. Además, lo señala de intentar desacreditarlo políticamente mediante acusaciones que, a su juicio, han puesto en riesgo su seguridad personal.
Como parte de esa ofensiva política, el líder del Centro Democrático lanzó recientemente una serie de mensajes en redes sociales titulada “Un minuto de Cepeda”, en la que cuestiona diferentes aspectos de la trayectoria del senador.
En esos mensajes, Uribe lo acusa de ausentismo legislativo y de haber construido su carrera política mediante denuncias judiciales en su contra. También lo ha señalado de representar intereses ligados al narcoterrorismo, afirmaciones que han generado nuevas respuestas del candidato presidencial.
Réplicas y nuevas acusaciones
Cepeda ha respondido públicamente a los señalamientos del expresidente. En sus intervenciones ha cuestionado los supuestos vínculos de Uribe con figuras del narcotráfico y con clanes asociados al antiguo Cartel de Medellín, así como el proceso judicial que involucró a su hermano Santiago Uribe.
La confrontación se agudizó aún más tras las decisiones judiciales relacionadas con el asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, caso en el que autoridades señalaron a jefes de la organización armada conocida como Segunda Marquetalia.
Tras conocerse esas decisiones, Uribe y sectores del Centro Democrático sugirieron que el clima político generado por el gobierno del presidente Gustavo Petro y su sector político habría contribuido a ese escenario de violencia.
Cepeda respondió solicitando que cualquier acusación en su contra sea presentada ante la justicia con pruebas verificables.
Más allá del intercambio de acusaciones, analistas coinciden en que la confrontación entre Uribe y Cepeda refleja una disputa política más profunda entre dos visiones de país. De un lado, el liderazgo histórico del uribismo sigue siendo un referente central para la oposición al actual gobierno; del otro, el candidato del Pacto Histórico encarna la continuidad del proyecto político de la izquierda en el poder.