El reciente accidente de un avión Lockheed C-130 Hercules en el departamento de Putumayo reabrió una discusión que desde hace años acompaña la relación militar
La entrega de equipos militares estadounidenses a Colombia remonta su origen al 17 de abril de 1952.
El reciente accidente de un avión Lockheed C-130 Hercules en el departamento de Putumayo reabrió una discusión que desde hace años acompaña la relación militar entre Colombia y Estados Unidos. Tras la tragedia, el presidente Gustavo Petro calificó como ‘chatarra’ a la aeronave siniestrada, lo que puso nuevamente bajo la lupa el sistema de donación y transferencia de equipos militares entre ambos países.
La afirmación generó un debate que va más allá del accidente: ¿qué tipo de equipos recibe Colombia dentro de estos programas de cooperación?, ¿en qué condiciones llegan? y, sobre todo, ¿hasta qué punto es correcto afirmar que se trata de material obsoleto?
Una cooperación que lleva más de siete décadas
La entrega de equipos militares estadounidenses a Colombia no es una práctica reciente. Su origen se remonta al 17 de abril de 1952, cuando ambos países firmaron el Acuerdo de Asistencia Militar, que estableció las bases legales para el suministro de equipos, entrenamiento y apoyo técnico.
Ese marco de cooperación fue complementado en 1961 mediante un canje de notas diplomáticas que reguló la forma en que se realizarían las transferencias. Desde entonces, el sistema ha funcionado a través de tres mecanismos principales: donaciones, ventas directas y asistencia técnica.
La cooperación militar alcanzó su mayor expansión a partir del año 2000 con el Plan Colombia, iniciativa que canalizó miles de millones de dólares en asistencia para la lucha contra el narcotráfico y las guerrillas. En ese periodo, el país incorporó helicópteros Sikorsky UH-60 Black Hawk, aeronaves de transporte, sistemas de inteligencia y tecnología militar.
El programa EDA y el concepto de “excedente”
Gran parte de las donaciones recientes provienen del programa Excess Defense Articles (EDA), un mecanismo mediante el cual el Departamento de Defensa de Estados Unidos transfiere equipos que ya no forman parte de sus necesidades operativas.
En términos técnicos, “excedente” no significa necesariamente que el material esté inservible. En la práctica, se trata de equipos que han sido reemplazados por versiones más modernas dentro de las Fuerzas Armadas estadounidenses, pero que aún pueden cumplir funciones en países aliados.
El programa está regulado por normas como la Foreign Assistance Act y la Arms Export Control Act, que establecen controles sobre el uso, la transferencia y el seguimiento del material entregado.
Bajo este sistema, los equipos se entregan bajo la modalidad conocida como “tal como están y donde están”. Es decir, Estados Unidos no asume los costos de modernización, transporte o adaptación. Los países receptores deben financiar el traslado, las reparaciones y el mantenimiento.

Transferencias recientes
Los registros oficiales del gobierno estadounidense muestran que Colombia ha sido uno de los principales receptores de material bajo este esquema en la última década.
Entre 2013 y 2023, las entregas incluyeron aeronaves de transporte y vehículos blindados provenientes de inventarios excedentes del Departamento de Defensa.
En 2018, por ejemplo, Colombia recibió un avión Lockheed C-130H Hercules valorado originalmente en cerca de 30 millones de dólares. El mismo modelo volvió a ser transferido en 2020 y 2021.
En ese último año también se incluyó la entrega de 20 vehículos blindados Cadillac Gage M1117 Guardian. Posteriormente, en 2022, se registró una de las mayores transferencias del periodo con 114 vehículos MaxxPro MRAP, diseñados para resistir minas y emboscadas. En 2023 se sumaron otros 46 vehículos M1117 adicionales.
Entre las aeronaves transferidas en 2020 y 2021 se encontraba precisamente el C-130 que se accidentó recientemente, hecho que desató la controversia política.
Nuevas donaciones
Más allá del programa EDA, Colombia también ha recibido otras donaciones recientes en el marco de la cooperación bilateral.
En 2022, el país incorporó una flota de 12 helicópteros Black Hawk, conocidos como “las guacamayas”. Aunque la adquisición había sido gestionada durante el gobierno de Iván Duque, fue la administración Petro la que los integró a su estrategia de seguridad.
En 2024 se concretó una nueva entrega de 12 helicópteros Black Hawk fabricados en la década de 1980, destinados principalmente a operaciones contra el narcotráfico y delitos ambientales.
Más recientemente, en 2026, Estados Unidos entregó 11 vehículos blindados M1117 al Ejército Nacional de Colombia tras un encuentro de alto nivel entre ambos gobiernos.
En Colombia, las propias Fuerzas Militares aplican un procedimiento similar conocido como “ofrecimiento de material susceptible de baja”.
Bajo esta figura administrativa, instituciones como la Fuerza Aeroespacial Colombiana ofrecen equipos que ya no utilizarán a otras entidades del Estado antes de proceder a su eliminación definitiva.
Estos bienes pueden estar fuera de servicio, resultar innecesarios para las operaciones actuales o haber sido reemplazados por tecnología más moderna. Sin embargo, el proceso contempla una fase previa en la que otras instituciones pueden reutilizarlos si aún tienen valor operativo.
La polémica actual revela que detrás de una palabra como “chatarra” existe una red compleja de acuerdos internacionales, decisiones estratégicas y evaluaciones técnicas que han marcado durante décadas la cooperación militar entre Colombia y Estados Unidos.