El momento tabaco de las redes sociales: Lo que un jurado le cobra a Silicon Valley

Por Redacción Acento

La demandante se llama Kaley. Tiene 20 años, vive en California y pasó buena parte de su infancia pegada a Instagram y YouTube. Alega que esas plataformas la co

El momento tabaco de las redes sociales: Lo que un jurado le cobra a Silicon Valley

Un jurado en Los Ángeles declaró culpables a Meta y YouTube. En Colombia, los datos de 2025 muestran que el daño ya está hecho.

La demandante se llama Kaley. Tiene 20 años, vive en California y pasó buena parte de su infancia pegada a Instagram y YouTube. Alega que esas plataformas la condicionaron desde pequeña, exacerbaron su depresión y la llevaron a tener pensamientos suicidas. El miércoles, un jurado de Los Ángeles le dio la razón.

El jurado concluyó que Meta y Google deben pagar 6 millones de dólares en daños (3 compensatorios, 3 punitivos) en el primer caso civil que trata a una aplicación de redes sociales como un producto defectuoso, fabricado deliberadamente para explotar el cerebro en desarrollo de niños y adolescentes.

Para Meta, empresa valuada en más de un billón de dólares, la cifra es irrelevante. La decisión, no.

El fallo es el punto de partida de cerca de 2.000 demandas similares presentadas por padres, colegios y fiscales estatales. Los abogados de la industria ya lo comparan con los juicios al tabaco en los años noventa.

En ese proceso, las tabacaleras resistieron por décadas. Terminaron pagando cientos de miles de millones de dólares y cambiando radicalmente la forma en que el mundo regula sus productos.

Meta y YouTube anunciaron apelación. “La salud mental de los adolescentes es profundamente compleja y no puede vincularse a una sola aplicación”, dijo un vocero de Meta. El argumento tiene algo de verdad. 

El problema es que lo dice la misma empresa que diseñó un algoritmo para maximizar el tiempo que un niño pasa frente a su pantalla.

Alerta en Colombia

Mientras el mundo observa ese juicio, Colombia tiene sus propios números. Son peores de lo que sugiere el debate público.

Al 27 de septiembre de 2025, el Instituto Nacional de Salud (INS) registró 28.290 intentos de suicidio en el país. El 63% corresponde a mujeres. Los jóvenes entre 15 y 29 años concentran más de la mitad de los casos.

Entre enero y julio de 2025, el Instituto Nacional de Medicina Legal registró 1.594 muertes por suicidio. El 82% de esas muertes correspondió a personas entre los 12 y los 44 años. Solo en el grupo de adolescentes de 12 a 17 años: 161 casos.

 

Solo en Bogotá, entre enero y marzo de 2025, los colegios reportaron 1.830 casos de conducta suicida. Nueve menores consumaron el acto. 

La concejal Diana Diago, quien obtuvo las cifras por derecho de petición a la Secretaría de Educación, advirtió que la cifra supera en 165 casos el mismo periodo de 2024. Entre los reportes hay niños desde los 3 años.

Son datos del Estado colombiano. No de una ONG. No de un estudio académico.

La pregunta que conecta ambas noticias no es si las redes sociales causan depresión —eso está en disputa científica y legal. La pregunta es más sencilla: ¿qué hace Colombia mientras el debate ocurre en otro continente?

Un estudio reciente del grupo Ceinfes, enfocado en estudiantes colombianos de 10 a 18 años, documentó que los menores pasan en promedio 3 horas y 40 minutos diarios en WhatsApp, Instagram, TikTok y YouTube. El 14% supera las seis horas.

La Comisión de Regulación de Comunicaciones encontró que el 77% de los adolescentes colombianos entre 14 y 17 años tiene cuenta activa en redes sociales, el 83% desde cuentas propias. 

En promedio, los menores pasan 8,9 horas diarias entre semana consumiendo contenidos en celular.

Proyecto de ley para restringir el acceso

El propio MinTIC, en respaldo a un proyecto de ley para restringir el acceso de menores de 14 años a redes sociales, advirtió que la exposición temprana puede causar ansiedad, depresión y problemas de autoestima. 

Un estudio del ICBF reveló que el 65% de los menores entre 10 y 13 años ha estado expuesto a contenido violento o inadecuado en redes. El proyecto existe desde hace años. La ley, todavía no.

El Ministerio de Salud lanzó en julio de 2025 la quinta Encuesta Nacional de Salud Mental, con 115.000 encuestados en los 32 departamentos. Sus resultados se esperan para dotar de evidencia actualizada la Política Nacional de Salud Mental 2024-2033.

Es un ejercicio necesario. El problema es que Colombia ya tiene cifras suficientes para actuar. Lo que no tiene es la urgencia proporcional al tamaño del problema.

La Ley 2460 de 2025 eliminó la necesidad de remisión médica para acceder a atención psicológica y aseguró presupuesto específico para salud mental. Avance normativo real, tardío en relación con la magnitud de la crisis.

Lo que el fallo de California pone sobre la mesa no es si Colombia puede demandar a Meta. Es una pregunta de política pública más elemental: ¿cuándo va a regular las condiciones en que esas plataformas operan entre sus menores de edad?

Según un informe publicado en diciembre de 2025 por la revista Cambio, los adolescentes colombianos de hoy se perciben más solos que cualquier generación anterior. 

El 30% ha intentado reducir su uso de internet sin lograrlo. El 40% reporta conflictos familiares por el uso de dispositivos.

Eso no es un dato de salud. Es una descripción de adicción. El mismo fenómeno que un jurado en Los Ángeles acaba de declarar negligencia con responsabilidad penal.