Agua que sobra y apagón que acecha

Por Redacción Acento

Colombia terminó enero con 222,6 milímetros de lluvia en la región Caribe. El 289% del promedio histórico. Los embalses Urrá y Playas desbordaron el 103% de su

Agua que sobra y apagón que acecha

El país enfrenta la paradoja climática del año: inundaciones hoy, sequía anunciada para el segundo semestre. Lo que está en juego no es el clima. Es la energía.

Colombia terminó enero con 222,6 milímetros de lluvia en la región Caribe. El 289% del promedio histórico. Los embalses Urrá y Playas desbordaron el 103% de su capacidad y tuvieron que descargar agua a presión para no comprometer las estructuras. 

Mientras tanto, el Gobierno declaraba emergencia económica en ocho departamentos del norte del país: 687.198 personas en riesgo, más de 600 emergencias registradas en el primer trimestre, fenómeno sin paralelo documentado desde 1963.

Ese es el primer tiempo de 2026. El segundo empieza en julio.

El Ideam y el Ministerio de Ambiente ya emitieron alerta formal: hay evidencia de calentamiento en el Pacífico ecuatorial consistente con el desarrollo del fenómeno de El Niño entre junio y agosto. El propio decreto de emergencia –un documento técnico del Estado, no un artículo de prensa– reconoció una probabilidad superior al 50% de periodos de sequía en el segundo semestre. No es una posibilidad remota. Es el escenario central de planificación.

El problema no sería climático si Colombia no generara alrededor del 70% de su electricidad a partir del agua. Pero lo hace. Y esa dependencia convierte cada ciclo de sequía en una amenaza directa al sistema eléctrico nacional.

El antecedente más reciente es elocuente. Durante el Niño de 2023-2024, los embalses llegaron al 30% de capacidad. Bogotá impuso racionamiento de agua por zonas. XM, el operador del sistema eléctrico, modeló escenarios en los que los embalses podían descender hasta el 12% –niveles que no tienen registro en 30 años de operaciones– y proyectó una exigencia térmica de hasta 92 gigavatios hora diarios, presión sin precedente sobre una infraestructura que no estaba diseñada para respaldarlo todo.

Hoy los embalses están al 81%. Ese colchón existe gracias a las mismas lluvias que ahogaron el Caribe. Usarlo bien en los próximos tres meses es, literalmente, la única reserva disponible antes de que llegue el estiaje.

Sin embargo, el fondo del problema no se resuelve con buenos embalses. Colombia lleva cinco años sin poder ejecutar su propia agenda de expansión energética. Entre 2021 y 2025 entró en operación apenas una fracción de la capacidad proyectada: 7% en 2021, 25% en 2024, 8,5% en 2025. Hay proyectos de transmisión con retrasos de hasta 13 años. Y las proyecciones de XM y la UPME ya advierten déficit estructural entre oferta y demanda a partir de 2027.

La paradoja de 2026 es que el agua que hoy destruye casas en Córdoba y Bolívar es la misma que podría evitar un racionamiento en diciembre. Administrarla es una decisión técnica. Tenerla lista es una decisión política. Y en un año electoral, las decisiones políticas difícilmente se toman pensando en julio.

Fuentes: Decreto 0150/2026, Ideam, XM, UPME, Acolgen.