Valencia y De la Espriella: ¿alianza posible o estrategia para segunda vuelta?

Por Redacción Acento

A poco más de dos meses de la primera vuelta presidencial, el panorama electoral colombiano comienza a moverse no solo por las cifras de las encuestas, sino por

Valencia y De la Espriella: ¿alianza posible o estrategia para segunda vuelta?

En una simulación de segunda vuelta entre Valencia y De la Espriella, el estudio muestra un empate técnico.

A poco más de dos meses de la primera vuelta presidencial, el panorama electoral colombiano comienza a moverse no solo por las cifras de las encuestas, sino por los llamados a la unidad que buscan reconfigurar el escenario político. En el centro de esa discusión aparece una eventual alianza entre Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, dos de las principales figuras de la oposición, cuyo posible acercamiento genera expectativas y especulaciones en distintos sectores.

El debate se intensificó tras la divulgación de una nueva encuesta de GAD3, revelada por RCN, que muestra al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, liderando la intención de voto con 35%. Le siguen De la Espriella con 21% y Valencia con 16%, lo que confirma que la disputa por el segundo lugar sigue abierta y que la senadora del Centro Democrático ha logrado recortar la distancia luego de las consultas interpartidistas del pasado 8 de marzo.

Más allá de la fotografía de primera vuelta, el sondeo plantea escenarios que refuerzan la tesis de una eventual convergencia entre los candidatos opositores. En una simulación de segunda vuelta entre Valencia y De la Espriella, el estudio muestra un empate técnico, lo que refleja una base electoral similar y, al mismo tiempo, evidencia la fragmentación del voto en ese sector. Este escenario alimenta la idea de que una división prolongada podría terminar beneficiando al candidato del progresismo, que hoy lidera las encuestas.

En ese contexto, el pronunciamiento del expresidente Álvaro Uribe Vélez reavivó la discusión. A través de su cuenta en X, el exmandatario se refirió a los llamados ciudadanos que piden una alianza entre Valencia y De la Espriella, señalando que el deber de los líderes políticos es “construir condiciones” para esa unidad. Aunque evitó plantear una fórmula concreta, su mensaje dejó entrever que, dentro de su sector, se ve con buenos ojos una convergencia para enfrentar al oficialismo.

Uribe también advirtió que una eventual victoria de Cepeda representaría la continuidad del actual proyecto político, al que ha cuestionado por sus reformas y su enfoque económico. Este tipo de mensajes refuerza la narrativa de la oposición según la cual la elección de 2026 se definirá entre la continuidad y el cambio, un marco que busca aglutinar a votantes de diferentes corrientes bajo un mismo objetivo electoral.

La reacción de De la Espriella fue rápida y clara. El abogado y candidato presidencial expresó su disposición a sumarse a cualquier esfuerzo colectivo que tenga como propósito derrotar al oficialismo, aunque dejó en claro que su campaña seguirá en marcha durante la primera vuelta. Con un tono combativo, reiteró que su objetivo es derrotar tanto al actual gobierno como a sus aliados políticos, y subrayó que la unidad será clave en una eventual segunda vuelta.

Por su parte, Valencia mantiene una posición más cautelosa. Aunque no se ha referido de forma directa al llamado de Uribe, en distintas intervenciones ha insistido en que su campaña es incluyente y de “puertas abiertas”, invitando a sectores conservadores, liberales e incluso a ciudadanos desencantados del petrismo a respaldar su candidatura. Esta postura sugiere que su estrategia se centra en consolidar primero su propio caudal electoral antes de evaluar acuerdos formales con otras campañas.

En la práctica, ambos aspirantes parecen apostar por una unidad diferida: competir de manera independiente en la primera vuelta para medir fuerzas y negociar desde una posición más sólida en caso de avanzar a la segunda. 

No obstante, ya existen señales de acercamiento. José Manuel Restrepo, fórmula vicepresidencial de De la Espriella, ha manifestado que, si su campaña no pasa a segunda vuelta, respaldaría a Valencia. Este tipo de pronunciamientos anticipados no solo envían mensajes de tranquilidad al electorado opositor, sino que también buscan mostrar coherencia y evitar fracturas.

El debate sobre la unidad opositora se da en medio de una contienda marcada por la polarización y la dispersión del voto. Mientras el bloque progresista intenta consolidar su liderazgo con una base relativamente cohesionada, en la derecha y el centro persisten múltiples candidaturas que compiten por un electorado similar. 

Así, más que una discusión sobre nombres, lo que está en juego es la estrategia electoral de un sector político que busca evitar repetir escenarios del pasado en los que la división interna terminó favoreciendo a sus adversarios. La eventual alianza entre Valencia y De la Espriella, aunque todavía incierta, se perfila como una de las variables que podrían redefinir el rumbo de la campaña en las semanas previas a la primera vuelta.