El empleo formal en Colombia tocó fondo

Por Redacción Acento

En enero de 2026, la economía colombiana generó apenas 17.000 empleos. Es el mínimo histórico de la serie. No es una cifra aislada. Es el síntoma más claro de u

El empleo formal en Colombia tocó fondo

Lo que los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) revelan sobre el modelo económico de Gustavo Petro.

En enero de 2026, la economía colombiana generó apenas 17.000 empleos. Es el mínimo histórico de la serie. No es una cifra aislada. Es el síntoma más claro de un modelo que encarece la nómina sin expandir la formalidad.

Los números del DANE no admiten interpretación benévola. En enero de 2022, Colombia creaba más de un millón de empleos al mes. En enero de 2023, 956.000. En enero de 2024, 422.000. En enero de 2026: 17.000.

La caída no es gradual. Es un desplome en cámara lenta que aceleró precisamente en el período de mayor intervención regulatoria sobre el mercado laboral.

El contexto importa tanto como el dato. Colombia cierra enero de 2026 con una tasa de desempleo del 10,9% y una informalidad del 55%. 

Esto significa que más de la mitad de los trabajadores opera fuera del sistema de seguridad social, sin prestaciones, sin pensión contributiva, sin red de protección. El empleo formal no crece. El informal absorbe lo que el formal rechaza.

En cuanto al mercado laboral para hombres y mujeres, la tasa de desocupación según sexo y brecha esta distribuido de la siguiente manera:

El debate que los candidatos evitan

La reforma laboral aprobada bajo el gobierno Petro elevó los costos de la nómina nocturna, dominical y festiva. Los empleadores respondieron de la manera que la teoría económica predice: contratando menos, externalizando más, automatizando donde es posible y, en los segmentos de menor productividad, sencillamente prescindiendo de la formalización.

No se trata de voluntad empresarial. Se trata de aritmética. Cuando el costo de un empleado formal supera el margen que genera, la empresa no lo contrata formalmente. Lo contrata por prestación de servicios, lo subcontrata, o no lo contrata.

El resultado está en la gráfica del DANE: una curva que baja sin pausa desde mediados de 2022, con un piso que se rompe en enero de 2026.

Lo que la cifra le dice al próximo presidente

Colombia entra al ciclo electoral con un mercado laboral estructuralmente deteriorado. Cualquier candidato que proponga más intervención regulatoria sobre la nómina sin un programa paralelo de reducción de costos de formalización está, en la práctica, profundizando el problema.

La evidencia internacional es consistente. Los países que han logrado reducir la informalidad combinaron simplificación tributaria para las pequeñas empresas, reducción de parafiscales y esquemas graduales de formalización, no incrementos en las cargas laborales.

Colombia tiene 55 de cada 100 trabajadores en la informalidad. Ese no es un dato de pobreza solamente. Es un dato de diseño institucional.

Por su parte, la distribución de informalidad en ciudades del país entre noviembre del 2025 y enero del 2026 está identificada así:

La pregunta que nadie responde

¿Cuántos empleos formales se necesitan crear mensualmente para que Colombia reduzca su informalidad en diez puntos en una década? La respuesta, según los modelos del Banco de la República, supera los 200.000 empleos nuevos por mes de manera sostenida. 

Una cifra que está muy por encima de los 17.000 empleos que se crearon en enero de 2026. 

La distancia entre esos dos números es la magnitud real del problema. Y también la medida de lo que cualquier gobierno que llegue en agosto tendrá que enfrentar, lo quiera debatir o no.