El contundente triunfo de Paloma Valencia en la Gran Consulta de la centroderecha cambió el tablero político de cara a las elecciones presidenciales del próximo
El triunfo en la consulta la deja con un impulso político claro, pero con un reto histórico: ninguna mujer ha logrado llegar a una segunda vuelta presidencial en Colombia.
El contundente triunfo de Paloma Valencia en la Gran Consulta de la centroderecha cambió el tablero político de cara a las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo. La senadora del Centro Democrático no solo ganó el mecanismo interpartidista, sino que lo hizo con una ventaja mayor a la prevista por las encuestas, consolidándose como una de las figuras más competitivas del sector para disputar el poder en 2026.
Con más de 3,2 millones de votos y el 45,8% del total de sufragios emitidos en las consultas, Valencia logró imponerse con amplitud frente a ocho aspirantes del mismo espectro político. El resultado confirma su liderazgo dentro del uribismo y le da un impulso significativo para la primera vuelta presidencial.
Durante su discurso de victoria en Bogotá, la candidata agradeció a los votantes y a la militancia de su partido, así como al expresidente Álvaro Uribe Vélez, principal referente del Centro Democrático. También rindió homenaje al fallecido senador Miguel Uribe Turbay, cuyo asesinato el año pasado marcó el proceso interno para escoger candidato.
Valencia aprovechó su intervención para delinear algunas de las banderas que pretende llevar a la campaña presidencial: recuperar la seguridad, impulsar una “economía fraterna” y reducir impuestos para que, según dijo, los recursos permanezcan en manos de los ciudadanos y no del Estado.
Aunque su victoria no fue una sorpresa —las encuestas ya la ubicaban como favorita— sí lo fue la magnitud del respaldo. En el proceso irrumpió con fuerza el exconcejal de Bogotá Juan Daniel Oviedo, quien alcanzó el 17,8 % de los votos, superando a figuras con mayor trayectoria política dentro del mismo sector.
Valencia anunció a finales de esta semana que su fórmula vicepresidencial será el exdirector del DANE, Juan Daniel Oviedo, una decisión con la que busca ampliar su base electoral hacia sectores de centro y votantes independientes. Con esta fórmula, la campaña de Paloma pretende combinar el respaldo político del uribismo con el perfil técnico y moderado del exfuncionario, en un intento por fortalecer su candidatura de cara a la primera vuelta.
Un camino complejo
Tras superar la consulta, el reto de Valencia será posicionarse como la principal candidata de la derecha frente a competidores con perfiles muy distintos. En el espectro político aparece el aspirante del Pacto Histórico, Iván Cepeda, quien según diversas encuestas lidera la intención de voto y sería el favorito para la primera vuelta.
Pero la competencia más inmediata para Valencia podría venir desde su propio sector ideológico. El abogado penalista Abelardo de la Espriella, una figura outsider con discurso más radical, ha logrado captar parte de las bases uribistas y podría restarle votos decisivos en la contienda.
El primer objetivo estratégico de la candidata del Centro Democrático será, precisamente, consolidarse como la opción dominante de la derecha para evitar una dispersión que debilite al bloque frente a la izquierda.
En esa tarea, el triunfo en la consulta le da una ventaja importante: la maquinaria política del uribismo, una de las estructuras electorales más consolidadas del país. Sin embargo, el desafío no se limita a mantener el respaldo de ese electorado.
Valencia también necesita conquistar votantes de centro si aspira a competir en un eventual balotaje. En ese espacio aparecen otras candidaturas como las de Claudia López y Sergio Fajardo, quienes buscan consolidar una alternativa moderada frente a la polarización política.
Trayectoria política
A sus 48 años, la senadora nacida en Popayán llega al momento más alto de su carrera política. Valencia proviene de una familia con larga tradición en la vida pública: es nieta del expresidente Guillermo León Valencia y ha sido una de las figuras más cercanas al liderazgo de Uribe.
Elegida senadora por primera vez en 2014, se ha mantenido en el Congreso desde entonces y se ha convertido en una de las voces más visibles de la oposición al gobierno de Gustavo Petro.
No obstante, su camino hacia la candidatura presidencial no ha sido sencillo. En 2018 renunció a sus aspiraciones para respaldar la campaña de Iván Duque, quien finalmente ganó la presidencia, y en 2022 perdió la encuesta interna del partido frente a Óscar Iván Zuluaga.
Esta vez, en su tercer intento, logró quedarse con el aval del partido y consolidarse como la representante del uribismo en la carrera por la Casa de Nariño.
Más allá de las especulaciones, el triunfo en la consulta deja a Valencia con un impulso político claro, pero también con un reto histórico: ninguna mujer ha logrado llegar a una segunda vuelta presidencial en Colombia.
Si la senadora quiere romper esa barrera, deberá transformar el respaldo obtenido en la consulta en una coalición más amplia.
