Las elecciones del Congreso de la República del pasado domingo 8 de marzo configuraron un nuevo mapa político en Colombia, en el cual el Pacto Histórico se cons
El Congreso iniciará funciones el 20 de julio y será determinante para el rumbo político de Colombia.
Las elecciones del Congreso de la República del pasado domingo 8 de marzo configuraron un nuevo mapa político en Colombia, en el cual el Pacto Histórico se consolidó como la principal fuerza del Congreso, aunque sin mayorías propias. El resultado anticipa un escenario de polarización política, pero también de negociación permanente entre las distintas bancadas para construir gobernabilidad.
De acuerdo con los resultados preliminares del preconteo, el movimiento del presidente Gustavo Petro alcanzó 62 escaños en el Congreso sumando Senado y Cámara, ubicándose como el bloque más grande del Legislativo. Solo en el Senado obtuvo 25 curules, cinco más que en el periodo anterior, lo que confirma el peso electoral del petrismo y su consolidación como fuerza política nacional.
La segunda bancada en esa corporación es el Centro Democrático, que pasó de 13 a 17 escaños, impulsado por una lista cerrada respaldada por el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Aunque el crecimiento es significativo, el resultado estuvo por debajo de las expectativas del partido opositor.
Detrás de estos dos bloques aparecen los partidos tradicionales, que nuevamente tendrán un papel clave en la formación de mayorías. El Partido Liberal obtuvo 13 curules en el Senado, seguido del Partido Conservador y Alianza Verde, con 10 escaños cada uno. Más atrás quedaron el Partido de la U con 9, Cambio Radical con 7, la coalición Ahora Colombia con 5 y Salvación Nacional con 4 curules, esta última respaldada por el candidato presidencial Abelardo de la Espriella.
En la Cámara de Representantes el panorama político es similar. El Pacto Histórico también encabeza la corporación con 37 curules, seguido del Partido Liberal y el Centro Democrático, ambos con 28 escaños. El Partido Conservador alcanzó 19, el Partido de la U obtuvo 12, Cambio Radical con 10 y Alianza Verde con 9, mientras que otras colectividades regionales obtuvieron una o dos curules.

Este escenario confirma que, aunque el Pacto Histórico es la fuerza más grande del Congreso, no cuenta con mayorías suficientes para gobernar sin acuerdos políticos. En consecuencia, los partidos tradicionales podrían volver a ser decisivos para inclinar las votaciones legislativas.
En ese contexto, el presidente que resulte elegido en los comicios de mayo —ya sea una continuidad del proyecto político del petrismo o un gobierno de oposición— deberá construir coaliciones amplias para sacar adelante su agenda legislativa. La correlación de fuerzas sugiere que el Congreso seguirá siendo un espacio de contrapeso institucional y de negociación constante.
Otro aspecto relevante de estas elecciones fue el aumento en la participación ciudadana. Según la Registraduría Nacional, la asistencia a las urnas superó el 50% del censo electoral, más de tres puntos porcentuales por encima del 47% registrado en las elecciones del Congreso de 2022.
El registrador nacional, Hernán Penagos, destacó que el incremento representa un logro importante en un país históricamente marcado por la abstención electoral. Además, señaló que los votos nulos se redujeron en más de 150.000, lo que refleja una mayor comprensión de la tarjeta electoral por parte de los ciudadanos.
Aunque la jornada electoral transcurrió con relativa normalidad y menos incidentes que en procesos anteriores, el escrutinio continúa en marcha en todo el país. Más de 3.300 comisiones escrutadoras realizan la verificación de resultados antes del consolidado final que corresponde al Consejo Nacional Electoral.
Más allá de la distribución de curules, el nuevo Congreso también refleja una importante renovación política. Se estima que en el Senado habrá cerca de 61% de nuevos integrantes, mientras que en la Cámara la renovación podría alcanzar 75%, lo que supone una recomposición significativa del poder legislativo.
Sin embargo, persisten retos estructurales para el sistema político colombiano. Uno de los más evidentes es la baja representación femenina. Según un análisis de la Defensoría del Pueblo, el Congreso 2026-2030 tendrá apenas 82 mujeres entre ambas cámaras, lo que representa 29% del total, una cifra prácticamente igual a la del periodo anterior y lejos de la paridad.
En el Senado solo 32 de las 102 curules estarán ocupadas por mujeres (31,4%), mientras que en la Cámara de Representantes habrá 50 congresistas mujeres de 181 escaños (27,6%), cuatro menos que en el cuatrienio anterior.
La Defensoría también alertó sobre el retroceso en la representación de mujeres pertenecientes a pueblos étnicos, que pasó de siete a cuatro curules, así como la disminución en la representación de personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas.
Para la entidad, estos resultados evidencian que los actuales mecanismos de participación política han alcanzado su límite y requieren reformas estructurales para garantizar una representación más equitativa.
Con este panorama, el Congreso que iniciará funciones el 20 de julio será determinante para el rumbo político del país.