La petrolera canadiense Parex Resources anunció un acuerdo para adquirir el negocio de exploración y producción en Colombia de Frontera Energy, una operación qu
La operación integra activos de exploración y producción en Colombia y consolida al nuevo mayor operador independiente.
La petrolera canadiense Parex Resources anunció un acuerdo para adquirir el negocio de exploración y producción en Colombia de Frontera Energy, una operación que podría reconfigurar el panorama del sector petrolero independiente del país.
El acuerdo contempla la compra del 100% de Frontera Petroleum International Holdings B.V., filial que concentra los activos de exploración y producción de Frontera en Colombia, en una transacción valorada inicialmente en US$500 millones en efectivo.
Además del pago inicial, Parex asumirá aproximadamente US$225 millones de deuda neta y podría desembolsar hasta US$25 millones adicionales en pagos contingentes vinculados a la extensión del contrato del campo Quifa.
La operación, aún sujeta a aprobación de accionistas y del tribunal correspondiente, se perfila como uno de los movimientos corporativos más relevantes recientes dentro de la industria petrolera colombiana.
Según el calendario previsto, el cierre del negocio se produciría durante el segundo trimestre de 2026, tras una asamblea extraordinaria convocada por Frontera para someter la transacción a votación.
Un salto en escala
La integración de estos activos ampliará significativamente la presencia operativa de Parex en Colombia, país que constituye el eje central de su estrategia de crecimiento.
Los activos incorporados incluyen 17 bloques petroleros distribuidos en distintas cuencas, con una extensión superior a 1,1 millones de acres netos y una producción estimada cercana a 37.000 barriles equivalentes de petróleo diarios.
Con esta incorporación, la producción combinada de la empresa podría situarse entre 80.000 y 88.000 barriles equivalentes diarios para 2026, casi el doble de su nivel actual.
El movimiento consolidaría a Parex como la mayor compañía independiente de exploración y producción enfocada exclusivamente en Colombia, en un contexto de reorganización del sector energético nacional.
Para la empresa, el aumento de escala permitiría mejorar la eficiencia operativa y optimizar la aplicación de tecnologías de extracción y desarrollo de campos.
Entre ellas se incluyen técnicas de recuperación mejorada de petróleo, perforación horizontal y multilateral, así como campañas sísmicas avanzadas destinadas a identificar nuevas reservas.
La compañía también espera ampliar su capacidad para desarrollar proyectos de gas en regiones con creciente demanda energética en el país.
Portafolios complementarios
Desde el punto de vista estratégico, la operación combina dos carteras de activos predominantemente petroleros con presencia en cuencas donde Parex ya tiene experiencia operativa.
Esto facilitaría la integración de operaciones y el aprovechamiento de conocimiento técnico acumulado durante años de actividad en Colombia.
Un ejemplo es el bloque VIM-1, donde Parex ya participa como socio y que ahora pasaría a estar completamente bajo su control operativo tras la adquisición.
La empresa considera que esta integración permitirá optimizar los planes de desarrollo y acelerar proyectos que hasta ahora avanzaban de manera independiente.
Asimismo, identifica oportunidades adicionales en campos como Quifa, donde espera negociar una extensión contractual que permita ampliar su horizonte productivo.
El acuerdo prevé un pago adicional condicionado precisamente a la firma de una enmienda que prolongue el contrato de asociación de ese campo.
Además, Parex ve potencial para aumentar la producción de gas en bloques como VIM-1 y El Dificil, en el Bajo Magdalena, en un mercado local caracterizado por precios sólidos.
Impacto financiero y proyección
En términos financieros, la compañía estima que la operación será inmediatamente positiva en indicadores clave por acción, especialmente en flujo de fondos proveniente de operaciones.
También proyecta un incremento significativo del flujo de caja libre, que podría destinarse tanto a inversiones en crecimiento como a la reducción gradual del endeudamiento.
Tras el cierre de la transacción, el apalancamiento proforma de Parex se ubicaría alrededor de 0,8 veces la relación entre deuda neta y EBITDA, un nivel considerado manejable dentro de la industria.
La empresa prevé además sinergias anuales de costos de entre US$20 millones y US$50 millones derivadas de eficiencias administrativas, optimización operativa y mejores condiciones de comercialización.
El financiamiento del negocio se hará mediante una combinación de efectivo disponible, líneas de crédito existentes y un compromiso financiero estructurado con el banco canadiense Scotiabank.
Según la compañía, no se contempla la emisión de nuevas acciones para financiar la compra, lo que preserva la estructura accionaria actual.
La fecha efectiva de la operación se fijó retroactivamente al 1º de enero de 2026, lo que permitirá a Parex capturar un año completo de flujo de caja generado por los activos adquiridos.