La ofensiva contra Irán y la disputa por su futuro político

Por Redacción Acento

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán entró en una fase de alta tensión política y militar que podría redefinir el equilibrio de poder en Oriente Medio.

La ofensiva contra Irán y la disputa por su futuro político

Más allá de la dimensión militar, el conflicto amenaza con redefinir la estabilidad política de Oriente Medio.

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán entró en una fase de alta tensión política y militar que podría redefinir el equilibrio de poder en Oriente Medio. Mientras las operaciones militares continúan y la cifra de víctimas supera el millar, el conflicto ha dado un giro aún más controversial tras las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que quiere influir directamente en la elección del nuevo líder supremo iraní.

El escenario se abrió tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei durante la ofensiva militar lanzada por Washington y Tel Aviv en los últimos días. La desaparición del líder religioso y político, figura central del sistema iraní durante décadas, dejó un vacío de poder en la cúpula del régimen que ahora se ha convertido en un punto clave de disputa internacional.

En declaraciones al portal Axios y al medio Político, Trump afirmó que su gobierno debe tener un papel en la designación del nuevo líder iraní. “Queremos a alguien que traiga armonía y paz a Irán”, dijo el mandatario, al advertir que Estados Unidos no aceptará un sucesor que mantenga la misma línea política de Jamenei.

El presidente estadounidense incluso rechazó la posibilidad de que el poder recaiga en Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder supremo, a quien calificó de “peso ligero”. Según Trump, Washington trabajará “con el pueblo y con el régimen” para asegurar que Irán tenga un nuevo liderazgo que no desarrolle armas nucleares ni represente una amenaza.

Las declaraciones han generado controversia porque contradicen la narrativa inicial de Washington, que insistía en que la operación militar buscaba frenar el programa nuclear iraní y no provocar un cambio de régimen. Sin embargo, Trump reconoció que buena parte de la cúpula política y militar iraní murió en los bombardeos.

Una guerra que se expande

Mientras el debate político se intensifica, el conflicto militar sigue ampliándose. La Guardia Revolucionaria de Irán afirmó haber atacado un petrolero estadounidense en el Golfo Pérsico como parte de su respuesta a la ofensiva iniciada por Washington y Tel Aviv.

Según el comunicado difundido por la televisión estatal iraní, el buque fue alcanzado en la zona norte del golfo y se encontraba en llamas. Además, las autoridades iraníes advirtieron que controlan el tránsito marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del mundo.

Aunque posteriormente mandos militares iraníes aclararon que el paso marítimo no ha sido cerrado completamente, sí dejaron claro que los buques vinculados con Estados Unidos, Israel o sus aliados podrían convertirse en objetivos militares si atraviesan la zona.

Las amenazas han elevado la preocupación internacional por el impacto que el conflicto podría tener en el suministro global de petróleo y gas, ya que por el estrecho de Ormuz circula cerca de una quinta parte del crudo comercializado en el planeta.

Washington afirma estar ganando

Desde Washington, el Departamento de Defensa de Estados Unidos sostiene que la ofensiva militar avanza. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguró que las operaciones del ejército estadounidense han logrado “resultados históricos”.

Según el Pentágono, las fuerzas estadounidenses e israelíes han alcanzado más de 1.200 objetivos militares en territorio iraní, entre ellos centros de mando, bases de misiles balísticos y unidades navales.

Hegseth afirmó que la superioridad militar de Washington y Tel Aviv está debilitando las capacidades defensivas iraníes. “Estamos ganando de manera decisiva, devastadora y sin piedad”, declaró durante una rueda de prensa.

El funcionario reconoció que Irán aún mantiene capacidad para lanzar misiles y drones contra bases estadounidenses y objetivos civiles en la región.

Riesgos de una escalada regional

La guerra ya ha tenido repercusiones más allá del territorio iraní. En los últimos días se han registrado ataques con misiles hacia Israel, bombardeos israelíes en Líbano y ataques con drones contra instalaciones diplomáticas estadounidenses en Riad, capital de Arabia Saudita.

Además, la ofensiva estadounidense e israelí ha dejado más de mil muertos en Irán, según cifras oficiales de Teherán. Entre los episodios más controvertidos se encuentra el bombardeo de una escuela en la ciudad de Minab, en el sur del país, que causó más de 160 víctimas, en su mayoría estudiantes.

Washington aseguró que el caso está bajo investigación y reiteró que sus fuerzas armadas no atacan deliberadamente objetivos civiles.

La posibilidad de que Estados Unidos influya en la sucesión política de Irán abre un nuevo escenario geopolítico. Más allá de la dimensión militar, el conflicto amenaza con redefinir la estabilidad política de Oriente Medio y aumentar las tensiones entre las potencias que disputan influencia en la región.