Tajamar y Bocas de Ceniza será un corredor turístico y recreativo

Por Redacción Acento

En los últimos años Barranquilla ha consolidado un proceso de transformación urbana que la ha llevado a reencontrarse con su entorno natural y a posicionarse co

Tajamar y Bocas de Ceniza será un corredor turístico y recreativo

La iniciativa forma parte de una estrategia con la cual el alcalde viene conectando a Barranquilla con sus ecosistemas.

En los últimos años Barranquilla ha consolidado un proceso de transformación urbana que la ha llevado a reencontrarse con su entorno natural y a posicionarse como uno de los destinos turísticos emergentes del Caribe colombiano. A ese proceso se suma ahora un nuevo proyecto impulsado por el alcalde Alejandro Char: la recuperación del Tajamar y Bocas de Ceniza, dos lugares emblemáticos de la historia portuaria y cultural de la ciudad que buscan convertirse en un corredor turístico, recreativo y ambiental.

La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia de revitalización urbana que ha venido conectando a Barranquilla con sus ecosistemas y con el río Magdalena, un elemento que durante décadas estuvo de espaldas al desarrollo urbano de la capital del Atlántico.

Según anunció el mandatario, la intervención busca mejorar la transitabilidad del sector, fortalecer el turismo y generar nuevas oportunidades económicas para las comunidades que habitan en esta zona.

“¡Tajamar y Bocas de Ceniza, muy pronto a otro nivel!”, expresó Char a través de su cuenta en la red social X, donde recordó que este proyecto se suma a otras obras emblemáticas que han redefinido el paisaje urbano de la ciudad. Entre ellas mencionó la recuperación de la ciénaga de Mallorquín, la creación del Gran Malecón del Río y la intervención de las playas de Puerto Mocho.

La apuesta por el Tajamar y Bocas de Ceniza no solo responde a una visión turística, sino también a la intención de consolidar un corredor que permita disfrutar del paisaje natural del río Magdalena y de las actividades tradicionales que históricamente se han desarrollado en este sector. El proyecto contempla habilitar una vía completamente transitable que conecte el Tajamar con Bocas de Ceniza, permitiendo el acceso de visitantes a pie, en bicicleta o mediante medios de transporte eléctricos y turísticos.

“Será tan carreteable como la estación que va desde Las Flores hasta Puerto Mocho, para que el trencito llegue, para que la moto eléctrica llegue, para que la gente trotando, en bicicleta o patinando pueda disfrutar de esta hermosa vista de nuestro río Magdalena hasta Bocas de Ceniza”, explicó el alcalde.

El plan también busca integrar a las comunidades que han vivido durante décadas en este lugar. Pescadores y habitantes del sector podrían convertirse en protagonistas de una oferta turística que muestre las tradiciones económicas y culturales de la zona, generando así nuevas fuentes de ingreso y mejorando la calidad de vida de quienes dependen de estas actividades.

De acuerdo con la administración distrital, actualmente se adelantan obras de mejoramiento de la vía del Tajamar Occidental, una intervención que ya alcanza aproximadamente 1,5 kilómetros. Los trabajos incluyen adecuación, nivelación y conformación de la superficie para garantizar mejores condiciones de movilidad y seguridad tanto para los residentes como para los visitantes.

Estas obras permitirán facilitar el tránsito de pescadores, turistas y familias que frecuentan el sector, además de consolidar un acceso más organizado a uno de los paisajes más representativos de la desembocadura del río Magdalena en el mar Caribe.

La intervención del Tajamar y Bocas de Ceniza se suma a una serie de proyectos que han redefinido el modelo de desarrollo urbano de Barranquilla durante la última década. El Gran Malecón del Río, por ejemplo, se ha convertido en uno de los espacios públicos más visitados del país, mientras que la recuperación de la ciénaga de Mallorquín permitió la creación de un ecoparque que hoy combina conservación ambiental con actividades turísticas y educativas.

A su vez, la recuperación de las playas de Puerto Mocho ha ampliado la oferta recreativa del Distrito y ha contribuido a posicionar a Barranquilla como un destino turístico con mayor diversidad de experiencias naturales.

En ese contexto, la transformación del Tajamar y Bocas de Ceniza representa un nuevo paso dentro de una visión de ciudad que busca integrar desarrollo urbano, turismo y sostenibilidad ambiental. Para la administración distrital, este corredor permitirá que más personas conozcan uno de los puntos más simbólicos del territorio barranquillero, donde el río Magdalena culmina su recorrido antes de encontrarse con el mar.

Además de su valor paisajístico, Bocas de Ceniza ha sido históricamente un lugar clave para la navegación y el desarrollo portuario del país, por lo que su recuperación también busca rescatar un componente importante de la memoria histórica de la ciudad.

Con este proyecto, Barranquilla continúa apostándole a la recuperación de sus espacios naturales como motor de desarrollo económico y turístico, al tiempo que refuerza su identidad como ciudad ribereña. La intervención del Tajamar y Bocas de Ceniza, aún en proceso, apunta a consolidar un nuevo atractivo que conecte historia, paisaje y oportunidades para las comunidades locales.