Ecopetrol 2025: un golpe petrolero con impacto fiscal

Por Redacción Acento

Los resultados financieros de Ecopetrol en 2025 confirman una realidad que trasciende lo empresarial: cuando la principal compañía del país pierde rentabilidad,

Ecopetrol 2025: un golpe petrolero con impacto fiscal

La petrolera estatal reportó utilidades por $9 billones, una caída del 39,5% frente a 2024, el nivel más bajo en cinco años.


Los resultados financieros de Ecopetrol en 2025 confirman una realidad que trasciende lo empresarial: cuando la principal compañía del país pierde rentabilidad, las consecuencias se sienten directamente en las finanzas públicas.


La petrolera estatal reportó utilidades por $9 billones, una caída del 39,5% frente a 2024, el nivel más bajo en cinco años. Detrás de ese desplome se combinan factores internacionales, decisiones domésticas y un entorno económico que presiona las cuentas de una empresa que aporta cerca del 24% de los ingresos tributarios del Estado colombiano.


El diagnóstico presentado por el presidente de la compañía, Ricardo Roa, apunta principalmente a factores externos. El más determinante fue la caída del precio internacional del crudo. En 2025, el barril de Brent crude oil promedió US$68, frente a cerca de US$80 en 2024, una disminución cercana al 15%. En una empresa que produce más de 740.000 barriles diarios, esa variación se traduce automáticamente en miles de millones de dólares menos en ingresos.


A este escenario se sumó un segundo factor: la revaluación del peso colombiano. Como el petróleo se vende en dólares pero los resultados financieros se reportan en pesos, un peso más fuerte reduce el valor de los ingresos cuando se convierten a moneda local. Es un efecto contable inevitable que suele pasar desapercibido en el debate público, pero que en 2025 agravó el impacto de la caída del precio del crudo.


Sin embargo, la explicación de la caída de utilidades no se limita a variables externas. También hubo cargas tributarias extraordinarias que afectaron el resultado final. La empresa registró $5,4 billones por concepto de IVA relacionado con la importación de combustibles entre 2022 y 2024. Aunque el 93% de ese monto quedó como saldo a favor, el impacto contable se reflejó inmediatamente en las utilidades del ejercicio. A esto se sumaron $1,5 billones adicionales en medidas tributarias adoptadas por el Gobierno en respuesta a la crisis de orden público en la región del Catatumbo.


En conjunto, estas cargas superan incluso la caída total de utilidades frente al año anterior, lo que sugiere que los resultados operativos de la compañía habrían sido más sólidos sin estos factores extraordinarios.


De hecho, algunos indicadores operativos muestran una empresa que mantiene su capacidad productiva. El margen EBITDA (un indicador clave para medir la generación de caja antes de impuestos y depreciaciones) se mantuvo en 39%, prácticamente igual al del año anterior. Esto precisa que la eficiencia operativa no se deterioró tanto a pesar del entorno adverso.


Otros resultados operativos también muestran resiliencia, pues la producción alcanzó 745.300 barriles diarios, superando la meta inicial de perforación con 16 pozos desarrollados frente a los 10 previstos. En refinación, el cuarto trimestre marcó un récord histórico de 430.000 barriles diarios, lo que ayudó a compensar parcialmente la caída de los ingresos petroleros. Además, el índice de reposición de reservas llegó a 121%, lo que permitió cerrar el año con 1.944 millones de barriles equivalentes en reservas probadas y una vida útil estimada de 7,8 años.


Otro frente que ganó protagonismo fue el negocio de transporte de hidrocarburos, que registró utilidades cercanas a $5 billones, uno de los mejores resultados en su historia.


Más allá de las cifras operativas, uno de los temas estratégicos que surgió en la presentación de resultados fue el futuro de los activos de la compañía en el Permian Basin, en Texas, uno de los yacimientos petroleros más importantes de Estados Unidos. Según Roa, existen propuestas de inversionistas internacionales interesados en adquirir esos activos. La decisión no es menor: venderlos permitiría obtener liquidez inmediata, pero también implicaría desprenderse de reservas estratégicas en un mercado altamente competitivo.


El impacto de los resultados de Ecopetrol no se limita al sector energético. En 2025, la empresa transfirió cerca de $35 billones al Estado, recursos que financian programas de salud, infraestructura y educación. En los últimos cuatro años, las transferencias acumuladas alcanzaron $180 billones. Por eso, cuando la compañía reduce sus utilidades en casi un 40%, el efecto se refleja en el presupuesto nacional y en la presión fiscal del país.


El balance final de 2025 deja un mensaje claro: Ecopetrol no enfrenta necesariamente un deterioro estructural, pero sí atraviesa un ciclo adverso marcado por la volatilidad del petróleo, el entorno cambiario y decisiones fiscales internas. La verdadera incógnita será si 2026 traerá una recuperación impulsada por mejores precios del crudo o si el mercado energético global continuará presionando las finanzas de la principal empresa del país.