El debate sobre el gas natural en Colombia dejó de ser una discusión técnica reservada al sector energético. Hoy atraviesa la economía doméstica, la competitivi
La presidenta de Naturgas, Luz Stella Murgas, explicó que cerca del 20% del gas que consume el país ya es importado.
El debate sobre el gas natural en Colombia dejó de ser una discusión técnica reservada al sector energético. Hoy atraviesa la economía doméstica, la competitividad industrial y la política pública. En medio de advertencias sobre posibles déficits y caída en la producción, la presidenta de Naturgas, Luz Stella Murgas, en Acento, conversaciones de valor, envió un mensaje de tranquilidad para el corto plazo, pero también de alerta estratégica para los próximos años.
Según explicó, el abastecimiento de gas para 2026 está garantizado gracias a la suma de producción nacional e importaciones. “El déficit de gas nacional para 2026 es del 20%, según el gestor del mercado. Lo que se ha mencionado como 39% corresponde a probabilidades de ocurrencia, no a un déficit efectivo”, precisó.
El país, que durante casi cinco décadas se abasteció con gas propio, comenzó a importar desde diciembre de 2024 ante la caída sostenida de la producción. En 2025 la oferta nacional se redujo 16% frente al promedio del año anterior, mientras que entre 7% y 19% del consumo total ya proviene del exterior; en lo corrido del año la cifra ronda el 20%.
El gas importado está atado a los precios internacionales y a factores geopolíticos, lo que ha presionado las tarifas. Sin embargo, las actuales condiciones climáticas —con suficiente generación hidroeléctrica— han permitido redirigir parte del gas importado que se usaba para producir energía hacia la demanda residencial e industrial, evitando racionamientos.
Autosuficiencia vs. dependencia
Para Murgas, la verdadera seguridad energética no está en importar más, sino en desarrollar el potencial nacional. En el Caribe colombiano —desde La Guajira hasta Antioquia— existen yacimientos identificados que requieren perforación e infraestructura para conectarlos al sistema de transporte. El proyecto costa afuera Sirius es uno de los llamados a aportar volúmenes significativos hacia el final de la década.
También hay potencial en áreas continentales como Córdoba, Sucre, sur del Cesar y Santander. No obstante, materializar esos proyectos exige estabilidad jurídica y reglas claras de largo plazo. “Son inversiones que requieren entre 15 y 20 años de horizonte. Los inversionistas necesitan certeza tributaria y condiciones económicas predecibles”, sostuvo. Además, advirtió que la demora en consultas previas y trámites incrementa los costos y retrasa la entrada en operación.
Venezuela: una alternativa
Sobre la posibilidad de importar gas desde Venezuela, la presidenta de Naturgas señaló que jurídicamente hoy existe una ventana de oportunidad tras cambios normativos en ese país y licencias emitidas por autoridades estadounidenses. Sin embargo, aclaró que no se trata de una solución de corto plazo.
El gasoducto binacional Antonio Ricaurte, inactivo desde 2015, requiere adecuaciones, al igual que infraestructura en territorio venezolano para conectar los campos de producción. “No se trata de depender de un solo proveedor, sino de habilitar distintas fuentes para reaccionar ante imprevistos”, enfatizó.
Uno de los efectos más visibles del encarecimiento del gas ha sido la caída cercana al 20% en la demanda industrial en cuestión de semanas. Varias empresas han migrado hacia carbón, diésel o fuel oil, más económicos pero más contaminantes.
Para Murgas, esta tendencia pone en riesgo los compromisos climáticos del país. La industria del gas natural, desde producción hasta consumo final, representa apenas 0,75% de las emisiones nacionales —2 millones de toneladas de CO₂ equivalente frente a 280 millones del total país—, mientras que combustibles alternativos generan mayores impactos.
El gremio trabaja en contratos de importación a más largo plazo para moderar la volatilidad de precios, mientras avanza en propuestas regulatorias ante la CREG que mitiguen el impacto tarifario sobre la industria. El combustible representa hasta 40% de los costos de producción en sectores como el alimenticio, lo que finalmente incide en el costo de vida.
Más allá de la coyuntura, Naturgas defiende el papel social del energético. En dos décadas, los usuarios pasaron de 1,5 millones a 12 millones de hogares, beneficiando a cerca de 26 millones de colombianos.
Para el nuevo Congreso y el próximo Ejecutivo, el gremio plantea cuatro prioridades: elevar la seguridad energética a rango estratégico permanente, crear un programa de atracción de grandes inversiones con estabilidad jurídica, agilizar la articulación institucional para destrabar proyectos y establecer compromisos de alto impacto con comunidades en las zonas productoras.