El Helicoide: de refugio cultural a prisión de narcos, homicidas y presos políticos

Por Redacción Acento

Durante décadas, el Helicoide, la joya arquitectónica de Caracas, sirvió como hogar de damnificados, intelectuales y funcionarios del Estado. El Helicoide, una

El Helicoide: de refugio cultural a prisión de narcos, homicidas y presos políticos

Durante décadas, el Helicoide, la joya arquitectónica de Caracas, sirvió como hogar de damnificados, intelectuales y funcionarios del Estado.

El Helicoide, una de las construcciones más emblemáticas y polémicas de Caracas, ha sido testigo de transformaciones extremas a lo largo de casi cinco décadas. Sus espacios han cobijado desde damnificados y familias sin techo, hasta presos políticos, narcotraficantes y criminales de alto perfil. Este edificio refleja las tensiones políticas, sociales y culturales de Venezuela, mostrando cómo un lugar puede pasar de ser un proyecto cultural y comercial a un símbolo de represión y violaciones de derechos humanos. La historia del Helicoide es, en definitiva, la memoria viva de un país en constante cambio.

Mucho antes de que sus pisos albergaran los pasos de quienes se enfrentaban al gobierno de Nicolás Maduro, sus paredes habían sido refugio de damnificados, familias sin techo, intelectuales y funcionarios del servicio de inteligencia de la llamada Cuarta República.

En 1979, cuando el presidente Luis Herrera Campins decidió alojar a damnificados en contenedores dentro del Helicoide, unas diez mil personas llegaron a vivir allí durante tres años en condiciones precarias hasta ser reubicadas, según relata la investigadora Celeste Olalquiálga, especialista en estudios culturales y creadora del Proyecto Helicoide, en una entrevista sobre la exposición que en 2013 hiciera sobre esta joya arquitectónica de Caracas, inicialmente pensada como centro comercial y cultural.

Pero esa visión nunca se concretó. Pese a la creación en 1982 del “Comité de rescate del Helicoide”, que propuso convertirlo en ciudadela cultural y museo de antropología, y a la culminación del Domo Geodésico en 1983, jamás se logró darle un uso cultural. En septiembre de 1984, el gobierno de Jaime Lusinchi decidió instalar allí la Dirección de Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), según recuerda Olalquiálga en un ensayo publicado en Cabinet y republicado por Prodavinci.

Mezclan a detenidos de las protestas de 2014 con narcos y asesinos

Treinta años después, el gobierno de Nicolás Maduro convirtió el Helicoide en un centro de reclusión. Allí, jóvenes detenidos durante las protestas de 2014 convivieron con narcotraficantes como Walid Makled, homicidas y supuestos terroristas. La periodista Airam Fernández relató en 2015 cómo los prisioneros describían su día a día en este penal improvisado, donde se produjeron suicidios y autolesiones, y los familiares de los detenidos enfrentaron la frustración de ver a sus seres queridos mezclados con criminales peligrosos.

Durante ese tiempo también destacaba la presencia de Walid Makled, considerado por EEUU como un “capo de capos”, con quien los estudiantes mantenían una relación cordial en las horas de comida. “Estos jóvenes, considerados presos políticos, también se codean a diario con los famosos ‘musulmanes’, nativos de Trinidad y detenidos desde marzo de 2014 por presunto terrorismo. Conocen a los hermanos Otoniel, Rolando y Juan Bautista Guevara, condenados por el asesinato del fiscal Danilo Anderson”, relató Fernández, quien entrevistó a los prisioneros.

En ese año, los jóvenes recluidos supieron del suicidio de “El Aviador”, Rodolfo González, quien, al conocer que sería trasladado a otro penal, terminó con su vida. Ya para ese momento se reportaban intentos de autolesión entre los estudiantes debido al «horror» de verse rodeados de delincuentes comunes.

Para entonces, el general Miguel Rodríguez Torres, ministro de Interior y Justicia, recibió solicitudes de familiares de los presos políticos, en su mayoría jóvenes “guarimberos” y figuras como el alcalde Daniel Ceballos. Ante la queja por la mezcla de estudiantes con delincuentes peligrosos, el exministro señaló que esta alternativa era preferible al traslado a cárceles comunes.

Tras 11 años de violaciones a los DDHH

Entre el 4 de febrero de 2014 y el 30 de septiembre de 2015, el Foro Penal Venezolano registró 3.770 detenciones relacionadas con las manifestaciones, muchas de ellas en El Helicoide, que también alojó figuras emblemáticas de la oposición.

En su último reporte, la ONG documentó hasta el 5 de enero de 2025 un total de 806 presos políticos en Venezuela, de los cuales 57 permanecían recluidos en El Helicoide, según informó su director vicepresidente González Himiob.

La tarde del 8 de enero de 2025, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, anunció una liberación masiva de presos políticos, generando concentración de familiares y ciudadanos en los alrededores de los principales centros de reclusión, incluido El Helicoide.

Desde ese momento hasta la fecha, se han producido liberaciones como las de Rocío San Miguel, Enrique Márquez y Biagio Pilleri, trasladados en vehículos con vidrios oscuros para evitar entrevistas con los medios y que, según se conoció, salieron con medidas cautelares que les prohíben dar declaraciones y usar redes sociales. 

Aunque el gobierno interino, a través de Delcy Rodríguez, dice que el proceso continúa abierto y suma más de 400 liberaciones totales desde diciembre, las cifras independientes quedan muy por debajo y persisten denuncias de lentitud, condiciones restrictivas y falta de listas oficiales.

Organizaciones de derechos humanos  han denunciado «operaciones de engorde» de rehenes políticos por su estado de salud precario antes de las salidas, por lo que familias y activistas exigen transparencia y la liberación inmediata de todos los detenidos por motivos políticos, en un contexto de transición tras la captura de Nicolás Maduro.

A FONDO - HELICOIDE - FOTO 3