La izquierda arriesga su cohesión en una sola votación

Por Redacción Acento

El éxito del Pacto Amplio dependerá no solo de cuántos nombres logre sumar, sino de su capacidad para gestionar las diferencias. La centro-izquierda colombiana

La izquierda arriesga su cohesión en una sola votación

El éxito del Pacto Amplio dependerá no solo de cuántos nombres logre sumar, sino de su capacidad para gestionar las diferencias.

La centro-izquierda colombiana aceleró su reordenamiento político con la formalización de la consulta interpartidista, un mecanismo que busca definir una candidatura presidencial única para 2026 y evitar la dispersión electoral que históricamente ha debilitado a ese sector.

El primer paso fue superar un obstáculo jurídico y político: el cambio de nombre de Frente Amplio a Pacto Amplio, ajuste que permitió destrabar el proceso y enviar una señal de cohesión interna, en momentos en que la derecha también avanza en su propia consulta.

Con ese escollo superado, tres precandidatos confirmaron su participación en la consulta del 8 de marzo de 2026: el senador Iván Cepeda (Pacto Histórico) y los exembajadores Roy Barreras y Camilo Romero, quienes buscan representar distintos matices del progresismo.

POLITICA-PACTO AMPLIO-CAMILO ROMEROEn un comunicado conjunto, los aspirantes ratificaron que la consulta será el mecanismo para elegir al candidato presidencial del Pacto Amplio, con el objetivo de ganar las mayorías y liderar el próximo gobierno progresista, bajo la bandera de la unidad política y social.

El texto dejó claro que la coalición no se concibe como un bloque cerrado. Por el contrario, se plantea como un espacio abierto a la adhesión posterior de partidos, movimientos, nuevas ciudadanías y precandidaturas que compartan una base programática común.

Ese llamado apunta especialmente a sectores de las izquierdas, el progresismo y el liberalismo socialdemócrata, una definición amplia que busca tender puentes hacia el centro político y ampliar el espectro electoral más allá del núcleo duro del petrismo.

Entre los nombres que evalúan su eventual ingreso figuran el excanciller Luis Gilberto Murillo y el exministro Juan Fernando Cristo, quienes han señalado que aún no han tomado una decisión definitiva y que lo harán en las próximas semanas.

El documento programático del Pacto Amplio plantea compromisos concretos: ampliación efectiva de la democracia, transición energética justa, seguridad humana, defensa de la soberanía nacional, protección del ambiente y de los derechos de los animales, así como un gobierno abierto e innovador.

También subraya un énfasis en la solución dialogada de los conflictos y la búsqueda de la paz, un eje que conecta con el discurso histórico de la izquierda, pero que intenta actualizarse en un contexto de mayor preocupación ciudadana por la seguridad.

El comunicado fue respaldado por una constelación de fuerzas políticas: Pacto Histórico, Colombia Humana, Partido del Trabajo, MAIS, Partido Ecologista Colombiano y La Fuerza, entre otras, lo que confirma la vocación coalicional del proyecto.

Más allá del documento, Roy Barreras elevó el tono del debate político al afirmar que la consulta del Pacto Amplio no es un simple trámite previo a la campaña, sino un punto decisivo que puede definir quién llegará a la Casa de Nariño en 2026.

“La consulta es definitiva. Quien gane esa consulta será presidente”, sostuvo Barreras, en una declaración que busca transmitir fortaleza electoral, pero que también introduce una presión adicional sobre el mecanismo y sobre sus competidores internos.

Barreras confirmó que competirá directamente con Iván Cepeda y que su aspiración es ganar la consulta, al tiempo que insistió en que el proceso permitirá ordenar el panorama político y ofrecer una alternativa clara y unificada a los votantes.

El exsenador planteó que la consulta debe articular dos demandas sociales que hoy conviven en tensión: las luchas sociales y la exigencia de seguridad y estabilidad, un equilibrio que, según él, será clave para gobernar con legitimidad.

En ese contexto, Barreras se definió como un dirigente de centro, liberal y socialdemócrata, marcando distancia de los extremos ideológicos y apostando por una candidatura capaz de dialogar con sectores moderados y de centro político.

Iván Cepeda, por su parte, ha insistido en la necesidad de construir una base programática común y en garantizar un proceso democrático con reglas claras, que permita que la unidad no sea solo electoral, sino también política y ética.

QUINTERO TAMBIÉN SE SUMA

El ingreso del exalcalde de Medellín Daniel Quintero a la consulta añadió un nuevo elemento de complejidad. Su adhesión amplía el espectro, pero también reabre debates sobre avales, antecedentes y reglas de juego dentro de la coalición.

Quintero aseguró que buscará que la consulta del Pacto Amplio sea la más votada en la historia del país, en una competencia directa con la consulta de la derecha, elevando el pulso político entre ambos bloques desde ya.

En el trasfondo, el Pacto Amplio enfrenta un doble desafío. Por un lado, consolidar una unidad real entre sectores con trayectorias, discursos y electorados distintos. Por otro, demostrar que la consulta puede ser un mecanismo eficaz de legitimación.

A diferencia de ciclos anteriores, la centro-izquierda busca llegar a la primera vuelta con un candidato fortalecido por una competencia interna amplia, evitando fracturas que debiliten su opción de continuidad en el poder.

La apuesta es alta y el margen de error reducido. El éxito del Pacto Amplio dependerá no solo de cuántos nombres logre sumar, sino de su capacidad para procesar las diferencias internas y ofrecer un proyecto coherente al electorado.

De aquí a marzo de 2026, la consulta se perfila como el principal escenario donde la centro-izquierda definirá si logra capitalizar su experiencia de gobierno o si vuelve a fragmentarse en la recta decisiva hacia las urnas.

POLITICA-PACTO AMPLIO-CAMILO ROMERO POLITICA-PACTO AMPLIO-ROY BARRERAS