Los envíos superaron las exportaciones de petróleo, pero no se ven mejoras laborales
Los envíos superaron las exportaciones de petróleo, pero no se ven mejoras laborales ni reducción de la desigualdad.
El crecimiento de las remesas hacia Colombia ha sido presentado como un indicador de confianza de los migrantes en su país. Sin embargo, detrás de esa bonanza se esconde un fenómeno más complejo: la incapacidad del mercado laboral colombiano para ofrecer empleos estables y salarios suficientes.
Entre enero y agosto de 2025, los giros de colombianos en el exterior sumaron US$8.661 millones, un incremento del 13,3% frente a 2024, según el Banco de la República. El monto ya supera los US$7.599 millones obtenidos por exportaciones de crudo, afectadas por políticas restrictivas y menor producción petrolera.
Las remesas equivalen hoy a cerca del 3% del PIB, y representan el 26% de las exportaciones totales, consolidándose como una fuente decisiva de divisas. Aunque alivian el déficit comercial, su expansión refleja que la economía colombiana depende cada vez más del trabajo migrante y no de la productividad interna.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advierte que América Latina recibió más de US$160.000 millones en remesas durante 2024, impulsadas por la resiliencia de los migrantes. En Colombia, los envíos crecieron por encima del promedio regional, pero sin traducirse en mejoras laborales ni reducción de la desigualdad.
De hecho, el 56% de los trabajadores del país siguen en la informalidad (DANE), alrededor de 13 millones de personas, y el salario mínimo cubre apenas el 70% del costo de la canasta básica. Este panorama explica por qué tantas familias dependen del dinero proveniente del exterior para sostener su consumo mensual.
Las remesas se destinan principalmente a alimentación, vivienda, transporte y salud. Solo una fracción mínima se orienta a ahorro o inversión productiva. En la práctica, estos flujos estabilizan el consumo y fortalecen la liquidez de los hogares, pero no impulsan la productividad ni generan desarrollo sostenible.
Los giros provienen en su mayoría de Estados Unidos (50,3%), España (16,2%), Chile y Reino Unido (4% cada uno). Esta concentración geográfica expone a los receptores a riesgos externos, como crisis laborales o cambios migratorios en los países donde residen los trabajadores colombianos.