Investigadores de la UCLA y la UC Davis presentaron un robot volador de 185 miligramos que puede volver a volar tras colisiones y compresiones extremas.
Un equipo de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) y de la Universidad de California en Davis (UC Davis) desarrolló un diminuto robot volador inspirado en insectos, capaz de recuperar el vuelo después de colisiones y de soportar compresiones extremas. El dispositivo fue presentado en la revista Science Robotics y busca operar en espacios estrechos o en zonas inaccesibles para otros robots y para las personas. El prototipo genera una fuerza ascendente equivalente a tres veces su propio peso, despega sin asistencia y asciende a una velocidad promedio de 40 centímetros por segundo.
El robot pesa 185 miligramos, menos de un quinto de gramo, y está construido por completo con polímeros, materiales formados por largas cadenas de moléculas enlazadas. Combina un músculo blando activado por electricidad con alas flexibles de forma cónica. Según los investigadores, pudo volver a volar después de recibir un golpe con un matamoscas o de ser aplastado por cargas de unas 11.000 veces su peso.
Qibing Pei, profesor de la UCLA y autor principal del estudio, explicó que su laboratorio trabaja desde hace años en robótica blanda y tomó como referencia la forma en que los insectos sobreviven a choques. «Muchos robots del tamaño de un insecto dependen de componentes frágiles, lo que dificulta su funcionamiento fuera del laboratorio», afirmó. Yuan Zhu, investigador posdoctoral de la UCLA y primer autor del trabajo, detalló que el músculo de las alas es una película delgada de un polímero ferroeléctrico relajador, que se deforma al recibir una carga eléctrica. Según Zhu, ese movimiento permite generar aleteos potentes con una respuesta muy rápida. Hanxiang Wu, también investigador posdoctoral de la UCLA y primer autor, señaló que el polímero mueve las alas directamente, sin un sistema mecánico de transmisión independiente, lo que simplifica la estructura del vehículo aéreo. Según el texto, la flexibilidad de las alas les permite deformarse al contacto sin doblarse de manera permanente, lo que las protege frente a los impactos.
Los investigadores conectaron el primer prototipo a una fuente eléctrica externa mediante cables y evaluaron su capacidad para despegar, resistir cargas pesadas, reiniciar el vuelo tras colisiones y mantener una velocidad media de ascenso. Wenzhong Yan, investigador de la UC Davis, afirmó que el robot «pudo volver a volar después de ser golpeado o aplastado». Para una versión futura, el equipo deberá incorporar una fuente de energía propia, componentes de control de vuelo y sensores, y planea mejorar los giros y aterrizajes y aumentar la capacidad de carga. Las pruebas previstas incluyen el monitoreo ambiental, la polinización agrícola y las operaciones de búsqueda y rescate en zonas de difícil acceso.
Foto: Mario Rodriguez/UC Davis).