La emergencia por las fuertes lluvias en Córdoba se intensificó entre el 8 y 9 de febrero, con más de 120.000 personas afectadas y 24 de los 30 municipios impac
La emergencia por las fuertes lluvias en Córdoba se intensificó entre el 8 y 9 de febrero, con más de 120.000 personas afectadas y 24 de los 30 municipios impactados por inundaciones, según informó el gobernador Erasmo Zuleta Bechara. Ante la magnitud de la crisis, el mandatario solicitó públicamente al presidente Gustavo Petro que el próximo Consejo de Ministros se realice en Córdoba, para que las decisiones se tomen “desde el territorio, con información en tiempo real y con la gente”.
Las lluvias persistentes elevaron los niveles de los ríos Sinú, San Jorge y Canalete, manteniendo la alerta roja en varias subregiones del departamento. En Montería, el aumento del caudal del Sinú provocó inundaciones en barrios urbanos y zonas rurales, obligando a evacuaciones preventivas y a la habilitación de instituciones educativas como albergues temporales. La situación llevó a la suspensión de clases presenciales en sectores rurales y en algunos colegios urbanos.
Desde el Puesto de Mando Unificado (PMU), la Gobernación de Córdoba informó que continúa el monitoreo permanente de los niveles de los ríos, la coordinación con los municipios y la programación de ayudas humanitarias, así como el despliegue de maquinaria para atención de puntos críticos y protección de vías.
“El departamento necesita presencia permanente del Gobierno Nacional, respuesta inmediata, recursos suficientes y un plan claro de reactivación económica y reparación de los daños”, señaló Zuleta Bechara, al advertir que la situación sigue siendo compleja y que nuevas lluvias podrían agravar las afectaciones en zonas ribereñas.
La emergencia en Córdoba se da en paralelo a la situación crítica en Sucre, especialmente en la subregión de La Mojana, donde las crecientes del río San Jorge mantienen en riesgo a varios municipios. Las autoridades regionales alertaron que el comportamiento de los ríos aguas abajo podría empeorar si continúan las precipitaciones en la cuenca alta.
En este contexto, también creció la controversia alrededor de la operación del embalse de Urrá. Sectores políticos y sociales cuestionaron la gestión de la hidroeléctrica durante la emergencia y pidieron revisar las decisiones operativas para reducir riesgos aguas abajo del río Sinú, en momentos en que los niveles del embalse se encuentran altos por la acumulación de lluvias.
Mientras se define la respuesta nacional, los organismos de gestión del riesgo mantienen activas las alertas y reiteran el llamado a las comunidades a atender las recomendaciones oficiales, evitar zonas de alto riesgo y reportar cualquier situación que ponga en peligro la vida o la infraestructura.
La evolución de las lluvias en los próximos días será determinante no solo para la atención humanitaria inmediata, sino también para las decisiones de fondo sobre la gestión del riesgo, la operación de Urrá y la coordinación entre Nación y territorios en una de las regiones más vulnerables del país frente a las inundaciones.