De La Espriella promete restablecer la autoridad en Tibú

Por Redacción Acento

Abelardo de la Espriella condenó el atentado en Tibú que dejó una menor herida y prometió recuperar la seguridad nacional.

De La Espriella promete restablecer la autoridad en Tibú

BOGOTÁ — El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, condenó enérgicamente el atentado terrorista perpetrado contra una base militar en la zona rural del municipio de Tibú, Norte de Santander. La acción criminal, ejecutada mediante la activación de un carro bomba, dejó como saldo parcial una menor de edad herida, de acuerdo con los primeros reportes entregados por las tropas en el terreno.

A través de un comunicado oficial, De la Espriella expresó su total solidaridad con los miembros de las Fuerzas Militares. Aunque afortunadamente ningún uniformado resultó afectado directamente por la onda explosiva, el mandatario electo enfatizó que este ataque es un síntoma inequívoco de la crisis de orden público que atraviesa el territorio nacional.

El diagnóstico del presidente electo: Deterioro y urgencia de autoridad

Para Abelardo de la Espriella, la detonación del vehículo con explosivos en Tibú es el reflejo del retroceso en las condiciones de seguridad en las regiones periféricas del país:

"Estos hechos demuestran el grave deterioro de la seguridad que vive el país y evidencian la urgencia de restablecer plenamente la autoridad del Estado en las regiones más golpeadas por la violencia".

Asimismo, el próximo jefe de Estado envió un mensaje directo de advertencia a las organizaciones criminales, asegurando que bajo su mandato las reglas de juego cambiarán radicalmente:

El Catatumbo: Un territorio bajo disputa criminal

Aunque el Ejército Nacional no ha señalado con precisión milimétrica al grupo responsable de este último ataque, atribuyéndolo de forma general a las organizaciones ilegales del sector, los análisis de inteligencia militar exponen un violento cambio en la dinámica criminal de Tibú:

Rechazo institucional en Norte de Santander

El gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, se sumó a las voces de rechazo y condenó enérgicamente este nuevo atentado terrorista que vulnera la tranquilidad del Catatumbo. El mandatario regional hizo un llamado vehemente para detener las hostilidades y proteger a la población civil que queda expuesta en medio de las detonaciones:

Análisis de Acento: El discurso de orden frente al bautismo de fuego de la transición

Para la mesa de análisis de nuestro medio, el contundente pronunciamiento de Abelardo de la Espriella no es fortuito. Este atentado en Tibú —que lamentablemente afectó a una menor de edad civil— funciona como el escenario perfecto para que el mandatario electo legitime ante la opinión pública el discurso de mano dura y restablecimiento de la autoridad con el que ganó la presidencia. Al catalogar el hecho como una muestra del "grave deterioro de la seguridad", De la Espriella no solo toma distancia de la política de paz de la administración saliente, sino que prepara el terreno político y social para las severas medidas de orden público que planea decretar a partir del próximo 7 de agosto. En el Catatumbo, la guerra territorial entre el ELN y las disidencias del EMC (que ya cumple 18 meses de feroz disputa) será la primera gran prueba de fuego para medir si la promesa de la "Patria Milagro" puede traducirse en una pacificación real sobre el terreno o si, por el contrario, exacerbará el conflicto en las regiones.

ABC de la Noticia: Las claves del pronunciamiento