Científicos de la Clínica Mayo hallan nuevas vías contra las células z

Por Redacción Acento

Clínica Mayo presenta siete estudios sobre las células zombi, vinculadas al envejecimiento, con estrategias experimentales probadas en ratones de edad avanzada.

Científicos de la Clínica Mayo hallan nuevas vías contra las células z

La Clínica Mayo, en Estados Unidos, presentó siete estudios publicados en revistas científicas, entre ellas Nature, que exploran por qué las llamadas “células zombi” pueden ser perjudiciales y cómo reducir sus efectos. Estas células dejan de multiplicarse, pero siguen activas y liberan sustancias que favorecen la inflamación. Los resultados incluyen estrategias experimentales que mejoraron algunos indicadores de salud en ratones de edad avanzada.

Las células senescentes, nombre científico de las células zombi, no son todas iguales. Sus características varían según el tejido donde se encuentran y los procesos que provocaron su envejecimiento, por lo que identificarlas con precisión es uno de los retos de los investigadores. Marissa Schafer, científica de la Clínica Mayo que dirigió varios de los trabajos, afirmó que el conjunto de estudios “está impulsando el campo del envejecimiento para identificar, comprender y atacar con precisión las células senescentes específicas que contribuyen a la disfunción relacionada con la edad”. Según la investigadora, este conocimiento es una base necesaria para desarrollar futuras terapias que favorezcan un envejecimiento saludable.

Los investigadores evaluaron medicamentos senolíticos, diseñados para eliminar estas células; técnicas genéticas, que permiten actuar sobre poblaciones celulares específicas; y la tomatidina, un compuesto natural presente en los tomates. Una de las líneas se centra en las mitocondrias, estructuras que producen gran parte de la energía del organismo y que, cuando se alteran, pueden activar señales que mantienen la inflamación. En ratones de edad avanzada, algunas intervenciones redujeron indicadores inflamatorios y mejoraron la fragilidad física, la inflamación cerebral y el desempeño en tareas cognitivas. Otro hallazgo fue la identificación del receptor IL-23R como posible biomarcador del envejecimiento biológico, útil en el futuro para estudiar cambios asociados con la edad y evaluar la respuesta a tratamientos experimentales.

Foto: Getty Images/Science Photo Libra.