Petro se baja de la consulta y deja a Roy expuesto

Por Redacción Acento

Petro se baja de la consulta y deja a Roy expuesto

Petro se baja de la consulta y deja a Roy expuesto

La decisión del presidente Gustavo Petro de no pedir el tarjetón de la consulta del Frente por la Vida marca un punto de quiebre dentro del progresismo. No es solo un desacuerdo con el Consejo Nacional Electoral. Es un mensaje político que reordena lealtades, debilita apuestas internas y deja a algunos aliados —en particular a Roy Barreras— en una posición incómoda y expuesta.

Al afirmar que la consulta está “manchada de trampa, delito y exclusión antidemocrática”, Petro optó por deslegitimar el mecanismo que otros dentro de su órbita siguen defendiendo. Con esa frase, el presidente no solo anunció que el 8 de marzo votará únicamente en Senado y Cámara; también se desmarcó de una estrategia política que Roy Barreras ha decidido asumir hasta el final.

Barreras, lejos de retirarse, ha reiterado que buscará ganar la consulta. En entrevistas recientes —entre ellas una concedida a Cambio Colombia— insistió en que el Frente por la Vida sigue siendo el camino para reagrupar al progresismo. Pero el contraste con la posición presidencial es evidente: mientras Roy apuesta por el mecanismo electoral, Petro lo invalida públicamente.

El fin de semana, además, Barreras dio un paso más allá. En declaraciones que no pasaron desapercibidas, insinuó que Petro no estaría impedido constitucionalmente para ser su fórmula vicepresidencial. El mensaje fue claro: Roy no solo quiere ganar la consulta, también quiere mantener a Petro dentro del tablero, incluso más allá del papel simbólico de jefe político. La respuesta del presidente, sin embargo, fue el silencio… y el retiro del tarjetón.

En ese vacío emerge con mayor claridad la figura de Iván Cepeda. La narrativa de exclusión, persecución y fraude institucional que hoy adopta Petro es consistente con la línea que Cepeda ha sostenido frente a las decisiones del CNE. No hay anuncio formal ni respaldo explícito, pero el alineamiento discursivo es evidente: Petro se baja de la consulta y, al hacerlo, se acerca al relato de Cepeda y se distancia del cálculo político de Roy.

El efecto es profundo. En política, cuando el líder retira su capital simbólico, el mecanismo pierde fuerza. Roy queda defendiendo una consulta que el propio presidente ha puesto en duda, mientras Cepeda gana centralidad sin necesidad de proclamaciones. Petro, por su parte, conserva algo más valioso: la capacidad de ubicarse por encima del resultado y reclamar, gane quien gane, que la cancha estaba inclinada.

No se trata de una ruptura formal, pero sí de una señal inequívoca. Petro no está jugando la consulta. Está jugando el relato posterior. Y en ese juego, Roy Barreras corre el riesgo de quedar solo, apostando a una victoria que, aun si llega, podría nacer sin el respaldo del único actor capaz de convertirla en poder real.