A tres días de las elecciones presidenciales, 53 organizaciones civiles de alto perfil, entre ellas la MOE y Dejusticia, firmaron un manifiesto conjunto en el q
BOGOTÁ — Un bloque conformado por 53 organizaciones sociales y de la sociedad civil en Colombia emitió este jueves un vehemente llamado para que se reconozcan y respeten de forma unánime los resultados de la segunda vuelta presidencial que se celebrará el próximo domingo. El pronunciamiento conjunto busca desactivar las tensiones políticas y las recientes teorías de fraude que han circulado en redes sociales, asegurando que el sistema de votación actual cuenta con sólidas garantías técnicas e institucionales para proteger el voto de los ciudadanos.
Las entidades firmantes reconocieron que, si bien el sistema electoral colombiano afronta desafíos históricos arraigados en la ruralidad —tales como el constreñimiento al sufragante, la violencia local o el trasteo de votos—, no existe ninguna evidencia material que sustente una manipulación del escrutinio. La alerta de los veedores civiles llega en un momento crítico de polarización, a solo 72 horas de que el país defina su rumbo político en las urnas.

Aval internacional y la rigurosidad de los votos físicos
En el documento oficial, las organizaciones destacaron que los reportes de la Misión de Observación Electoral (MOE), así como las misiones extranjeras de la Unión Europea y la Organización de los Estados Americanos (OEA), coincidieron en que la primera vuelta del pasado 31 de mayo se desarrolló de manera transparente y segura. Asimismo, recordaron que el andamiaje electoral del país descansa sobre un estricto control de votos físicos que inicia desde la base ciudadana.
El proceso cuenta con salvaguardas clave: los jurados de votación son seleccionados de manera aleatoria, cuentan los sufragios uno a uno frente a testigos de todas las campañas políticas, y registran los resultados a mano en los formularios E-14. Posteriormente, el escrutinio oficial es verificado y avalado de forma exclusiva por jueces de la República, lo que dificulta cualquier intento de alteración digital o manipulación en el preconteo informativo.
Cifras que desmienten la narrativa de fraude electoral
Para dar un parte de tranquilidad técnica frente a la confiabilidad de la Registraduría, el manifiesto conjunto expuso el mínimo margen de error matemático registrado en las últimas contiendas presidenciales.
“Advertimos que las denuncias de fraude electoral que han circulado en las últimas semanas no han sido respaldadas con evidencia sólida. Varias razones llevan a descartar que existiera una manipulación del preconteo y el escrutinio para alterar los resultados de la primera vuelta”.
La precisión de los escrutinios en el país ofrece motivos sólidos para la confianza ciudadana. De acuerdo con los datos presentados, en las elecciones presidenciales de 2022 la diferencia final entre el preconteo y el escrutinio definitivo fue de apenas el 0,1%. En esa misma línea de exactitud, durante la primera vuelta presidencial de este 2026 la coincidencia técnica alcanzó un contundente 99,94%, reflejando una disparidad de tan solo el 0,06% entre ambos procesos.
Presión sobre De la Espriella y Cepeda para mantener la calma nacional
Ante este panorama de respaldo matemático e institucional, la presión de la sociedad civil está dirigida de forma directa hacia las campañas de los candidatos presidenciales Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda. Las organizaciones les exigieron un compromiso explícito y transparente con la democracia, instándolos a llamar a la calma a sus respectivos simpatizantes una vez se conozcan los boletines definitivos de la Registraduría General de la Nación.
El histórico documento cuenta con el respaldo de un espectro diverso de la institucionalidad civil, incluyendo a la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), Transparencia por Colombia, la Fundación Ideas para la Paz (FIP), Caribe Afirmativo, la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN), Greenpeace Colombia y la Confederación General del Trabajo (CGT), entre otras. El impacto de este manifiesto será determinante para mitigar brotes de inestabilidad civil y asegurar que el país transite pacíficamente hacia la siguiente etapa política a partir del próximo 21 de junio.