El presidente electo avanza en la estructuración de su equipo de gobierno y solicitó al presidente saliente, Gustavo Petro, el inicio de un empalme instituciona
BOGOTÁ — La maquinaria de la transición presidencial ya está en marcha. Apenas 48 horas después de consolidar su victoria en las urnas, el presidente electo Abelardo De La Espriella dio las primeras puntadas de lo que será su círculo de poder más íntimo a partir del próximo 7 de agosto. A través de un comunicado oficial, su equipo confirmó que ya se están evaluando los perfiles para las distintas carteras ministeriales y trazando los lineamientos estratégicos de la nueva administración.
A la par de la conformación de su equipo, el mandatario electo envió un mensaje directo al gobierno saliente de Gustavo Petro, delineando la urgencia de establecer una hoja de ruta para el empalme institucional.
"El propósito es garantizar una transición ordenada, responsable y orientada a responder desde el primer día a las necesidades de los colombianos", señala el documento emitido por la campaña de 'Defensores de la Patria'.
Aunque el equipo de De La Espriella anunció que los nombramientos oficiales comenzarán a formalizarse antes de este jueves, en los círculos políticos ya está consolidado un fuerte "sonajero" que perfila a los pesos pesados que ocuparán al menos la mitad del gabinete.
El ajedrez político: Interior, Justicia y DAPRE
Para el manejo de la filigrana política y la relación con el Congreso, el nuevo gobierno apostaría por figuras de amplio recorrido legislativo y de su círculo de confianza jurídica:
Mauricio Gómez Amín: El exsenador liberal, pieza clave en los cuadros directivos de la campaña en la Costa Caribe, es el principal opcionado para asumir el Ministerio del Interior o, en su defecto, la cartera de Industria, Comercio y Turismo.
Rodrigo Lara: El exsenador ha tomado fuerza en las últimas horas para aterrizar en el Ministerio del Interior, desplazando los rumores iniciales que lo ubicaban en el Ministerio de Justicia.
Germán Calderón España: El abogado de confianza que ha representado a De La Espriella en múltiples litigios suena con fuerza para asumir el Ministerio de Justicia o, estratégicamente, la dirección del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE).
Hacienda: línea técnica y la cuota de la Casa Char
El manejo de las finanzas públicas tendrá un enfoque técnico y, muy probablemente, liderazgo femenino. Atendiendo a una recomendación directa de su vicepresidente, el economista José Manuel Restrepo, el Ministerio de Hacienda sería ocupado por una mujer.
En esta baraja destaca el nombre de Elsa Noguera, exalcaldesa de Barranquilla, exgobernadora y exministra de Vivienda. La llegada de Noguera no solo aportaría experiencia ejecutiva, sino que consolidaría la representación política de la poderosa Casa Char dentro del nuevo gobierno. Junto a ella, también se evalúan perfiles de alto rigor técnico como las economistas Carolina Soto y Ana Fernanda Maiguashca.
La línea dura en Seguridad e Infraestructura
La promesa de campaña de enfrentar con mano dura a la criminalidad requiere perfiles específicos para el Ministerio de Defensa, donde hoy compiten dos nombres de peso regional:
Juan Guillermo Zuluaga: El exgobernador del Meta, quien declinó su propia aspiración presidencial para unirse a De La Espriella, es un fuerte candidato debido a su coincidencia total en la propuesta de una lucha frontal contra la guerrilla y las disidencias.
Jaime Andrés Beltrán: El exalcalde de Bucaramanga recibió un guiño público y directo del presidente electo, quien en un reciente video le aseguró: "tienes cara de ministro". Beltrán es conocido por su enfoque de seguridad estricto.
Finalmente, para apalancar la reactivación económica mediante la obra pública, el Ministerio de Transporte estaría entre dos exmandatarios de la sabana: el exgobernador de Cundinamarca, Nicolás García, y el exalcalde de Bogotá y exprecandidato presidencial, Enrique Peñalosa.
Con estas cartas sobre la mesa, De La Espriella busca equilibrar la tecnocracia necesaria para gobernar con el pago de los réditos políticos a las coaliciones que apalancaron su victoria frente a la izquierda.