"Jugar a los congelados" y el expediente de la narcopolítica

Por Redacción Acento

Una serie de revelaciones conocidas este miércoles 24 de junio de 2026 sacude los cimientos institucionales del país. A los ya complejos "Archivos de Calarcá" s

"Jugar a los congelados" y el expediente de la narcopolítica

BOGOTÁ — La arquitectura de seguridad nacional y defensa en Colombia enfrenta un sismo sin precedentes que reconfigura las tensiones de la transición presidencial. Un reportaje de la Unidad Investigativa de Noticias Caracol titulado "Los secretos de la negociación con el Clan", divulgado este miércoles 24 de junio de 2026, ha expuesto presuntas grabaciones clandestinas que comprometerían al anterior Alto Comisionado para la Paz, Danilo Rueda, en supuestas concesiones estructurales al Clan del Golfo, la mayor organización narcotraficante del país.

En los audios revelados, Rueda sostendría un diálogo directo con "Alias Jerónimo", vocero de la estructura criminal, donde aparentemente se accedió a presiones para "jugar a los congelados". Dicho acuerdo habría implicado el presunto compromiso de frenar y suspender las operaciones de infiltración y los grupos de inteligencia de la Policía y el Ejército en las áreas de control del cartel. Asimismo, el ex-comisionado habría ofrecido tramitar la supuesta suspensión de órdenes de extradición y un cese de bombardeos, asegurando en las grabaciones que este último punto supuestamente contaba con el aval del ministro de Defensa, Iván Velásquez.

Ante la gravedad de la filtración, el representante a la Cámara Daniel Briceño lanzó duras acusaciones, vinculando este presunto pacto con la desarticulación de la Fuerza Pública. Briceño denunció públicamente que, como supuesta contraprestación en los diálogos, el gobierno anterior habría "entregado la cabeza de 35 generales de las Fuerzas Militares" y desmantelado la inteligencia estatal. El legislador tildó estos hechos de "pura narcopolítica" y solicitó formalmente que las autoridades internacionales mantengan de forma estricta las sanciones de la denominada "Lista Clinton" sobre los presuntos implicados.

El trasfondo de los "Archivos de Calarcá" y la crisis en la UIAF

Esta nueva coyuntura se enmarca en un escenario de aparente vulnerabilidad institucional previamente advertido tras el análisis forense de los dispositivos de Alexander Díaz Mendoza, alias "Calarcá", cabecilla de las disidencias de las FARC. Dichos archivos sugerirían una supuesta red de infiltración que habría tocado a la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) y al Comando de Personal (Coper) del Ejército.

Entre los casos más alarmantes que investigan los entes de control se encuentra el de Wilmar de Jesús Mejía, exdirector de Inteligencia de la DNI. Indicios digitales sugieren que un perfil identificado como "El Chulo" en los chats de la guerrilla podría corresponder a Mejía, quien presuntamente habría filtrado códigos de frecuencia radial militar para facilitar que la insurgencia evadiera los operativos de las tropas.

Pese a haber sido suspendido por la Procuraduría por estos hechos, Mejía fue nombrado posteriormente como Director General de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF). Analistas advierten que esta situación expone a Colombia a un riesgo inminente de suspensión ante el Grupo Egmont, lo que paralizaría el intercambio internacional de datos financieros críticos.

A este panorama se suma el presunto desincentivo operativo en las filas. Tras interceptar en flagrancia una caravana de la UNP que transportaba armamento y cabecillas en Anorí (Antioquia), el general Jorge Ricardo Hernández fue retirado del servicio activo. Sectores de la oposición interpretan este movimiento como un supuesto castigo administrativo que fomenta un "efecto paralizante" en las tropas frente al crimen organizado.

Desinformación, montaje y constreñimiento real en las regiones

Paralelamente al debilitamiento técnico de la inteligencia, el ecosistema político enfrenta dinámicas de guerra cognitiva y desinformación. Recientemente se difundieron audios atribuidos a un supuesto cabecilla disidente, alias "Rogelio Benavides", en los que se amenazaba a poblaciones del Guaviare y Huila para coaccionar el voto en favor del candidato de izquierda Iván Cepeda.

No obstante, los peritajes técnicos de la Policía Nacional y el Ministerio de Defensa determinaron con celeridad que las grabaciones eran falsas. El origen del audio fue rastreado hasta el patio 10 de la cárcel de Picaleña en Ibagué, identificando al autor como alias "Sergio", un delincuente común sin nexos con las disidencias de "Calarcá", configurando una aparente campaña de desprestigio contra la candidatura de Cepeda.

A pesar de confirmarse el montaje en el entorno digital, la Defensoría del Pueblo y la Registraduría Nacional mantienen alertas vigentes sobre el terreno fáctico. Informes oficiales documentan que en más de 100 municipios las estructuras disidentes ejercen un constreñimiento armado real. Las comunidades son presuntamente obligadas a asistir a reuniones políticas y a pagar cuotas extorsivas que la insurgencia certifica mediante "recibos de paz y salvo", desviando estos recursos ilícitos hacia su sostenimiento bélico.

Implicaciones institucionales: el reto para el nuevo Gobierno

La confluencia de estas líneas de investigación dibuja un panorama crítico para el Estado de Derecho en Colombia, marcando la agenda con la que el presidente electo Abelardo de la Espriella asumirá el mando el próximo 7 de agosto. Analistas consideran que las presuntas filtraciones evidencian una renuncia al monopolio legítimo de la fuerza como moneda de cambio político, generando parálisis en las líneas de mando militar y un grave deterioro de la credibilidad transnacional del país. De no iniciarse un proceso profundo de depuración en las agencias de inteligencia y control, el país se arriesga a transitar hacia un complejo modelo de cohabitación con el crimen transnacional.