Iván Cepeda promueve "desobediencia civil"

Por Redacción Acento

La transición hacia el próximo 7 de agosto ingresa en su fase más crítica. Tras confirmarse la victoria del movimiento "Defensores de la Patria", el senador de

Iván Cepeda promueve "desobediencia civil"

BOGOTÁ — La estrecha diferencia en los resultados de la segunda vuelta presidencial del pasado 21 de junio continúa generando fuertes réplicas en el tablero político nacional. En las últimas horas, el senador del oficialismo progresista, Iván Cepeda Castro, encendió las alarmas de la oposición al sugerir que el mandatario electo, Abelardo De La Espriella, supuestamente no debería asumir la jefatura del Estado el próximo 7 de agosto, argumentando presuntas inconsistencias relacionadas con su estatus de nacionalidad.

A la par de estos cuestionamientos institucionales, Cepeda ha extendido un llamado público a la ciudadanía enfocado en la "desobediencia civil". Amparándose en una supuesta objeción de "conciencia moral" frente a las líneas programáticas de la nueva administración, la propuesta ha sido interpretada por diversos analistas y partidos tradicionales como una aparente estrategia de parálisis institucional diseñada para erosionar la gobernabilidad del nuevo Ejecutivo desde el primer día de su mandato.

"Detrás de estas exigencias de última hora lo único que se esconde es el pánico de la administración saliente frente a la reactivación de procesos judiciales", afirmaron voceros de la coalición ganadora.

Las claves del debate: ¿Objeción legal o escudo de impunidad?

Para los defensores del nuevo presidente electo, la ofensiva discursiva de Cepeda trasciende el control político ordinario y respondería a un cálculo estrictamente jurídico de cara a la transición de poder. La mayor preocupación de los sectores oficialistas salientes radicaría en el cambio de directrices en los ministerios de Defensa y Justicia, lo que podría agilizar el trámite de solicitudes de cooperación e investigaciones adelantadas por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos en territorio colombiano.

Desde esta perspectiva, el cuestionamiento a las credenciales del mandatario electo buscaría deslegitimar los más de 12,9 millones de sufragios obtenidos por De La Espriella. Con ello, se pretendería blindar políticamente al presidente Gustavo Petro ante eventuales indagaciones fiscales o reactivaciones de expedientes de alto perfil, trasladando la polarización de los estrados judiciales directamente a escenarios de confrontación en las calles del país.