Gobierno Petro frena la posesión del "Tigre" en guarnición militar

Por Redacción Acento

Casa de Nariño negó solicitud de De la Espriella para posesionarse en base militar, aclarando que mudar la sede del Capitolio compete al Congreso.

Gobierno Petro frena la posesión del "Tigre" en guarnición militar

BOGOTÁ — A solo semanas del relevo institucional, un nuevo choque formal y legal sacude la transición de mando en Colombia. El gobierno saliente de Gustavo Petro negó, por el momento, la posibilidad de que el mandatario electo, Abelardo de la Espriella, realice su acto oficial de posesión dentro de una base militar.

A través de una respuesta oficial de la Casa de Nariño, el Ejecutivo advirtió que carece por completo de las competencias legales para autorizar o gestionar un evento de esta naturaleza por fuera del Capitolio Nacional, trasladando la decisión final de forma exclusiva al terreno del Congreso de la República.

El laberinto legal: La Ley 5 de 1992 frena el plan de la transición

La postura del gobierno en ejercicio quedó en firme mediante una carta formal, revelada por Caracol Radio, enviada por el jefe de despacho presidencial, José Raúl Moreno, a Nicolás Gómez Arenas, miembro del equipo de empalme de Abelardo de la Espriella. En el documento, la administración saliente argumenta una imposibilidad jurídica de orden estatutario para viabilizar el requerimiento del nuevo mandatario:

“De lo anterior se sigue que, conforme al Decreto 770 de 1982 y a la Ley 5 de 1992, la posesión presidencial debe realizarse ante el Congreso de la República reunido en el Capitolio Nacional, salvo que sea el propio Congreso, y no el Gobierno saliente ni el entrante, quien decida trasladar su sede (...). Por lo tanto, esta jefatura de despacho no tiene competencia para autorizar, avalar ni gestionar que la ceremonia presidencial se realice en una instalación militar...”.

El factor Cauca: El peso simbólico que busca el nuevo gobierno

La insistencia de Abelardo de la Espriella de romper con el protocolo tradicional de la Plaza de Bolívar responde a una estrategia de hondo calado político. El presidente electo ha manifestado de forma reiterada su intención de asumir el mando en una base militar, preferiblemente ubicada en el departamento del Cauca.

El propósito de este desplazamiento geográfico es enviar un mensaje de respaldo absoluto y homenaje en territorio a las Fuerzas Militares, institución que el nuevo mandatario ha prometido fortalecer de forma prioritaria como eje central de su política de seguridad democrática.

Análisis de Acento: Ajedrez burocrático frente a la mística militar

Para la mesa de análisis de nuestro medio, esta negativa de la Casa de Nariño es una jugada de ajedrez burocrático finamente ejecutada. Al ampararse en la rigidez de la Ley 5 de 1992, el gobierno de Gustavo Petro evita conferirle a De la Espriella una tarima de alto impacto simbólico —las botas y los fusiles de una guarnición en el convulsionado Cauca— para el inicio de su mandato. El ejecutivo saliente prefiere obligarlo a someterse a la liturgia tradicional del establecimiento bogotano.

Sin embargo, esta respuesta traslada una presión inmensa al Congreso de la República. El equipo del presidente electo ahora deberá mover sus mayorías legislativas para tramitar una proposición formal que autorice el traslado de la sede del Congreso el próximo 7 de agosto. Si las bancadas de la nueva coalición de gobierno logran unificar los votos en el Senado y la Cámara, De la Espriella no solo conseguirá su histórica foto rodeado de la tropa, sino que propinará una primera derrota política al petrismo en el propio Capitolio antes de ponerse la banda presidencial.

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