El candidato presidencial Sergio Fajardo aseguró que no se retirará de la carrera electoral ni se sumará a otros aspirantes para evitar una eventual victoria de
El candidato presidencial Sergio Fajardo aseguró que no se retirará de la carrera electoral ni se sumará a otros aspirantes para evitar una eventual victoria de Iván Cepeda. La declaración la hizo durante una entrevista en El Debate, donde respondió a quienes lo señalan como responsable de ese escenario.
El exgobernador de Antioquia rechazó la idea de que su permanencia en la contienda favorezca a otros candidatos y defendió su decisión de competir hasta el final con una propuesta propia.
La presión por las alianzas
Fajardo cuestionó los llamados a declinar su candidatura para apoyar a otros aspirantes como Paloma Valencia o Abelardo de la Espriella.
“¿Entonces no tiene sentido que nosotros luchemos?”, planteó, al insistir en que su proyecto político no está diseñado para integrarse a otras campañas.
Una respuesta a la polarización
El candidato también se refirió a la narrativa que lo responsabiliza por el avance de Cepeda en el escenario electoral.
“¿Y ahora resulté yo culpable? No. Los culpables son quienes han tenido el poder”, afirmó, al tiempo que pidió respeto por su candidatura y la calificó como una alternativa distinta dentro del panorama político.
La apuesta por los indecisos
Fajardo aseguró que su estrategia está enfocada en captar el voto de los ciudadanos que aún no han definido su elección, en lugar de construir alianzas de conveniencia.
“Yo no vine aquí a conseguir trabajo ni a vivir del Estado”, señaló, defendiendo su trayectoria y su independencia política.
Lo que está en juego
En un contexto electoral marcado por la confrontación entre bloques políticos, el candidato planteó la necesidad de superar la lógica de polarización.
A su juicio, la discusión no debería centrarse únicamente en quién evita la victoria de otro, sino en qué proyecto ofrece una salida a los problemas del país.
La decisión de mantenerse en la contienda, más allá de los resultados en encuestas, redefine el escenario electoral y deja abierta la pregunta sobre si la elección se resolverá por coaliciones estratégicas o por propuestas individuales.