Un análisis departamento a departamento de los resultados de la Gran Consulta por Colombia revela dos Colombias electorales distintas. La suma de sus votos pued
El mapa que decide la presidencia: Valencia ganó el territorio, Oviedo ganó las ciudades que importan
Un análisis departamento a departamento de los resultados de la Gran Consulta por Colombia revela dos Colombias electorales distintas. La suma de sus votos puede construir la primera fórmula viable para derrotar al petrismo en mayo.
Por AcentoColombia.com · Datos directos de la Registraduría Nacional, boletines finales por departamento
Cuando los números de todos los departamentos se ordenan sobre una misma tabla, la Gran Consulta por Colombia del 8 de marzo deja de ser una victoria y se convierte en un diagnóstico. Paloma Valencia ganó con contundencia, sí. Pero el mapa departamental revela con precisión quirúrgica cuáles son sus fortalezas, cuáles son sus límites y, sobre todo, por qué necesita a Juan Daniel Oviedo para llegar a la Casa de Nariño el 31 de mayo.
Este análisis procesa los datos finales o casi finales de 33 circunscripciones electorales —32 departamentos y la circunscripción de colombianos en el exterior— directamente de los boletines de la Registraduría Nacional del Estado Civil. Los resultados son categóricos y matizados al mismo tiempo.
La Colombia de Valencia: el corazón productor del país vota en bloque
En diez departamentos, la candidata del Centro Democrático superó el 50% de los votos de la Gran Consulta. Casanare (61,07%), Antioquia (60,72%) y Arauca (57,75%) son sus tres mejores territorios: tierras de economía extractiva —petróleo, ganadería, agroindustria— donde el rechazo a la política energética del gobierno Petro tiene raíces económicas directas. En Antioquia, la proporción entre Valencia y el segundo lugar fue prácticamente de seis a uno. Eso no es un triunfo: es una declaración de principios.
La Colombia que votó masivamente por Valencia es, en su mayoría, la Colombia que siente en el bolsillo el costo de gobernar contra el sector privado. Tolima (56,99%), Meta (55,47%), Huila (54,38%) y Norte de Santander (54,07%) completan el cuadro de una candidata cuya base es sólida, amplia y —hay que subrayarlo— fiel. Esos votos son estructurales. No van a moverse en segunda vuelta.
La Colombia de Oviedo: el cinturón urbano y cafetero que decide las presidenciales
El mapa de Oviedo es el negativo fotográfico del de Valencia, y esa diferencia es precisamente su valor. El exdirector del DANE acumula sus mejores resultados donde la ciudadanía tiende a votar con criterio más técnico y menos ideológico: Bogotá (30,61%), Boyacá (19,62%), la circunscripción de colombianos en el exterior (17,69%), Valle del Cauca (16,65%), Quindío (16,33%) y Santander (16,06%).
Lo notable es que Oviedo sostiene porcentajes de entre el 12% y el 15% incluso en territorios donde Valencia es dominante. En Meta, donde Valencia arrasó con el 55,47%, Oviedo alcanzó el 15,79%. En Tolima (Valencia 56,99%), Oviedo llegó al 14,50%. En Nariño, uno de los departamentos del suroccidente donde la centroderecha históricamente tiene menor penetración, el tecnócrata bogotano capturó el 14,84%. Esa consistencia territorial —sin partido, sin maquinaria, sin dinero de campaña estructurado— es la evidencia más contundente de que su electorado es ideológicamente transversal.
Hay dos territorios donde Oviedo cae por debajo del 8%: Sucre (7,06%), La Guajira (7,21%) y Cesar (7,86%). Son departamentos con dinámicas políticas propias —fuerte presencia de maquinarias regionales, menor peso del voto independiente urbano— donde el perfil tecnocrático de Oviedo no logra el mismo nivel de penetración. En Chocó, donde fue cuarto, obtuvo aproximadamente el 10,3% de los votos de la Gran Consulta, lo que refuerza el diagnóstico: el Pacífico colombiano es el territorio más refractario para toda la coalición.
La brecha y el puente: Valencia vs. Oviedo en los departamentos que deciden
Si se representa visualmente la distancia entre ambos candidatos en los departamentos con mayor peso electoral, emerge con claridad el mapa de la negociación política que definirá si Colombia cambia de gobierno en mayo. Los territorios donde la brecha es pequeña son los más estratégicamente valiosos: son los espacios donde la identidad política de los votantes de Oviedo es más difícil de capturar automáticamente si él no está en la fórmula.
El Eje Cafetero como laboratorio: donde las dos Colombias convergen
La región cafetera merece un párrafo aparte porque sus datos son los más reveladores para construir la narrativa de campaña de cara a mayo. En Risaralda, Quindío y Caldas, Valencia obtuvo porcentajes entre el 46% y el 48% —sólidos pero no aplastantes— mientras Oviedo alcanzó entre el 15% y el 16%. En otras palabras: en el corazón productivo del país, donde el empresario cafetero, el transportador y el pequeño comerciante definen el voto, casi uno de cada seis ciudadanos que fue a la urna eligió al tecnócrata independiente sobre cualquier otro candidato del bloque opositor.
Esos votantes cafeteros de Oviedo son, en su mayoría, votantes que comparten el rechazo al gobierno Petro con los electores de Valencia pero que prefieren la narrativa de gestión y datos sobre la narrativa de identidad partidista. Si esa diferencia no se gestiona políticamente antes del 31 de mayo, una fracción de ese voto puede ir a la abstención o, en el escenario más adverso, a Claudia López, quien también captura parte del voto urbano de clase media.
El Caribe: donde Valencia domina pero la fragmentación es su mayor riesgo
En la Costa Caribe el patrón es distinto. Valencia gana en todos los departamentos de la región —Bolívar (46,45%), Magdalena (44,29%), Atlántico (35,74%), La Guajira (40,27%), Sucre (48,57%), Cesar (50,06%), Córdoba (44,79%)— pero con porcentajes considerablemente más bajos que en el interior del país. Y Oviedo, curiosamente, también cae por debajo de sus promedios nacionales en esta región: 9,18% en Bolívar, 8,42% en Magdalena, 7,21% en La Guajira, 7,06% en Sucre.
Lo que los datos del Caribe revelan no es tanto una debilidad de la fórmula Valencia-Oviedo como la presencia de una tercera fuerza dispersa: maquinarias locales, candidatos regionales y la huella histórica del liberalismo y el conservatismo costeño, que en estas tierras tienen vida propia. En Atlántico, por ejemplo, la Gran Consulta captó apenas el 74,97% del total de votos a consultas, lo que significa que un 25% del electorado activo eligió otra opción el día de los comicios. Esa masa dispersa es la que hay que seducir entre hoy y el 31 de mayo.
La suma de los votos de Valencia y Oviedo en la Gran Consulta supera los 4,47 millones. El Pacto Histórico movilizó 2,8 millones en su consulta de octubre de 2025. La diferencia es de 1,67 millones de votos.
Pero esa ventaja aritmética no se transfiere automáticamente a primera vuelta presidencial. Depende de que la fórmula sea creíble, coherente y esté consolidada antes de que el electorado empiece a tomar decisiones firmes.
Lo que el mapa exige: tres conclusiones operativas para la campaña
La primera conclusión es geográfica y es la más urgente: la zona donde la fórmula puede ganar o perder la presidencia no es Antioquia ni el Llano —esos ya están— sino el corredor Bogotá-Boyacá-Santander-Eje Cafetero-Valle, donde Oviedo obtuvo entre el 15% y el 31%. En esos departamentos viven aproximadamente la mitad de los votantes del país, y el diferencial de gestión frente al petrismo es más determinante que la identidad ideológica.
La segunda conclusión es narrativa: la fórmula necesita un discurso que hable simultáneamente al votante que quiere "volver al orden" —el uribismo duro— y al votante que quiere "mejorar la gestión" —el oviediismo moderado—. Esas dos audiencias no son contradictorias, pero tampoco son idénticas, y confundirlas sería un error estratégico que la campaña no puede permitirse.
La tercera conclusión es la más incómoda pero la más honesta: el mapa territorial muestra que el Pacífico colombiano y la Amazonia son territorios donde la coalición de centroderecha tiene un techo estructural bajo. En Chocó, Vaupés, Guainía y Putumayo, la Gran Consulta capturó entre el 46% y el 65% del voto a consultas, lo que indica que el Pacto Histórico y otras fuerzas de izquierda mantienen una presencia sólida. Intentar conquistar esos territorios con la narrativa actual sería ineficiente. La estrategia correcta es asegurar que el voto propio de esas regiones se movilice —incluso si es minoritario— y concentrar los recursos de campaña donde la disputa es genuinamente competitiva.
El 8 de marzo produjo datos, no decisiones. Los datos dicen que la fórmula es posible. Las decisiones que conviertan esa posibilidad en presidencia están por tomarse en las próximas semanas.
Fuente de datos
Registraduría Nacional del Estado Civil · Boletines finales por departamento · Gran Consulta por Colombia · Jornada electoral del 8 de marzo de 2026
Metodología
Los porcentajes corresponden a la proporción de cada candidato dentro del total de votos de la Gran Consulta por Colombia en cada departamento, no sobre el total de votos a consultas. Cundinamarca: desglose por candidato no disponible.