A 24 días de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, y en la antesala del Día de la Madre que en Colombia se celebrará el domingo 10 de mayo, el Centro D
A 24 días de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, y en la antesala del Día de la Madre que en Colombia se celebrará el domingo 10 de mayo, el Centro Democrático puso a circular una pieza audiovisual de 26 segundos. No aparece un candidato. No se menciona a Paloma Valencia. No hay propuesta programática. Hay seis escenas, una voz en off implícita y un cierre con el logo del partido bajo el sello “Mano firme, corazón grande”.
La narración se ordena en cuatro frases sucesivas: “Madrugan a sacar su familia adelante…”; “Saben cuánto cuesta ganarse cada peso…”; “Tienen que rogar por medicamentos cada vez que alguien se enferma”; “Colombia merece un gobierno que de verdad piense en las mamás”. Cierra con un letrero amarillo: “¡El Día de la Madre debería ser todos los días!”. Las imágenes acompañan literalmente el texto: una madre rural sirviendo huevos pericos a sus hijos en una cocina de tablas; una obrera con casco amarillo cargando un bulto de cemento de 50 kilos en una construcción; una madre joven abrazando a su bebé frente a una ventanilla de medicina general; una composición coreografiada de mujeres diversas —blanca, afrodescendiente, indígena, mestiza— en la Plaza de Bolívar, con la Catedral Primada y el Capitolio Nacional al fondo y un mar de banderas amarillas y rojas.
Es una pieza saturada de cliché de campaña electoral, y precisamente por eso vale la pena leerla con detenimiento. Porque cada decisión que tomó el equipo creativo del Centro Democrático —qué muestra, qué no muestra, a quién interpela, qué silencia— es una decisión estratégica.
Lo primero que sorprende es la ausencia. La pieza dice “Centro Democrático” en el isotipo y en el cierre, pero no dice “Paloma Valencia”.
La candidata del partido, que el 8 de marzo obtuvo más de 3,2 millones de votos en la Gran Consulta por Colombia y se impuso con holgura sobre Juan Daniel Oviedo y Vicky Dávila, no aparece en pantalla ni se nombra en los subtítulos. Es una decisión deliberada. La pieza no busca presentar a la candidata sino instalar un código emocional —el cuidado, la madre como sostén invisible del país— que la campaña podrá movilizar en las semanas siguientes con la candidata como remate.
El segundo elemento que ordena la lectura son los datos que la pieza no enuncia pero que la respaldan. Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del DANE, el 45% de los hogares colombianos están liderados por una mujer; la cifra absoluta supera los 8,2 millones de hogares. La Fundación WWB Colombia estima en 4,7 millones las mujeres que en julio de 2025 sostenían sus familias como madres solteras cabeza de hogar. Y un dato más duro, del propio DANE: el 37,7% de las jefas de hogar vive en pobreza monetaria, frente al 29,5% de los hogares con jefatura masculina.
El comercial no necesita citar estas cifras; las dramatiza. La obrera del cemento, la madre que ruega medicamentos en un consultorio, la cocinera rural que sirve antes de comer: cada plano es una traducción visual de una estadística incómoda.
El tercer elemento es geográfico. El video recorre el país con un cuidado de casting que conviene subrayar. La cocina campesina remite al altiplano cundiboyacense. La obra de construcción es urbana. El consultorio médico podría ser cualquier ciudad intermedia. La mujer afro frente a un río con embarcaciones y una iglesia al fondo apunta al Pacífico, probablemente Quibdó. La campesina con sombrero y blusa floreada se inscribe en el paisaje cafetero. La familia abrazada con cordillera de fondo es Medellín. La concentración con banderas en la Plaza de Bolívar es Bogotá. No hay regiones excluidas. La pieza construye una Colombia femenina que se reconoce en todos los climas y en todos los oficios. Es una respuesta visual, sin nombrarla, a la crítica de que el uribismo es un proyecto antioqueño con eco en el oriente colombiano.
El cuarto elemento es el lenguaje. La pieza no acusa a nadie. No menciona a Gustavo Petro. No menciona a Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico que disputará la primera vuelta y, según los pronósticos, la segunda. La frase central —“Colombia merece un gobierno que de verdad piense en las mamás”— evita la confrontación frontal y transfiere la responsabilidad al lector: si usted considera que el gobierno actual no piensa en las mamás, esta pieza es para usted. Es la técnica del espejo: la oposición no afirma, sugiere. Es eficaz.
Cabe preguntarse por qué el partido eligió esta pieza, en este momento, con esta forma.
La respuesta probable está en la curva electoral. Paloma Valencia llegó a la primera vuelta con ventaja en intención de voto frente al uribismo histórico, pero su techo está medido. Necesita conquistar votantes que no son del Centro Democrático: mujeres independientes, hogares de clase media trabajadora, electoras de centro que en 2022 votaron por Sergio Fajardo o por Rodolfo Hernández. La pieza no se dirige a la base uribista —que ya está cautiva— sino a esa franja indecisa. Por eso el isotipo del partido aparece pequeño y arriba a la derecha, casi pidiendo permiso. Por eso el cierre es un saludo de Día de la Madre y no una cuña electoral. La pieza, pagada como divulgación política, opera como contenido emocional de fecha; el efecto político es secundario y deferido.
Hay también una capa simbólica que merece atención. El Centro Democrático eligió a una mujer como candidata por primera vez en su historia. Paloma Valencia es nieta del expresidente Guillermo León Valencia, abogada, filósofa y senadora desde 2014. Que el partido construya un universo de campaña centrado en las mujeres y en la maternidad es una decisión que apuntala su propia candidatura: visualmente, la pieza prepara el terreno para que Valencia se pare frente a las cámaras como una mujer hablando a otras mujeres, no como la heredera del uribismo defendiéndose de los ataques. Es un reposicionamiento de marca.
Quedan, sin embargo, las preguntas que la pieza esquiva. ¿Qué propone concretamente el Centro Democrático para las 4,7 millones de madres cabeza de familia? ¿Cómo financiaría una política de cuidado que reconozca el trabajo no remunerado que el DANE ha cifrado en cerca del 20% del PIB? ¿Qué dice de la reforma a la salud y de la disponibilidad de medicamentos, escena central del comercial? El comercial las elude con elegancia. Esa elusión es, en sí misma, una declaración: en mayo de 2026, la campaña de la oposición prefiere la emoción al detalle programático. Veremos si el detalle llega antes del 31 de mayo o si la urna se abre con la pieza todavía resonando como el último argumento.