En su primer discurso como presidente electo, Abelardo De La Espriella decretó el fin de la campaña, convocó a la unidad nacional bajo el concepto de la "Patria
BOGOTÁ — En una alocución cargada de emotividad, fervor religioso y un marcado acento nacionalista, el abogado y empresario Abelardo De La Espriella compareció ante el país para celebrar su triunfo en las urnas. Desde Barranquilla, el líder del movimiento "Defensores de la Patria" aseguró que su victoria no le pertenece a un partido ni a una región, sino a un pueblo decidido a recuperar su destino institucional tras vencer en el balotaje a Iván Cepeda.
Con una votación histórica que superó los 12,9 millones de sufragios, el mandatario electo decretó el cierre definitivo de la contienda electoral para dar paso a lo que denominó un "cambio de orden" estructural en el país.
El nacimiento de la "Patria Milagro"
Durante su intervención, De La Espriella enfatizó que su gobierno marcará el inicio de una nueva era política y económica para la nación. Bajo el eslogan de la "Patria Milagro", el presidente electo convocó a los diferentes sectores productivos y ciudadanos a un proceso de unificación, dejando atrás las consignas de la polarización.
"Esta noche no ha triunfado una candidatura, ha triunfado la dignidad nacional, ha triunfado la República y la esperanza. Colombia nunca estuvo derrotada ni vencida, solo estaba esperando el momento de volver a levantarse", afirmó con vehemencia.
El discurso combinó promesas de respeto constitucional con un fuerte componente espiritual, cerrando su intervención con la Oración Patria junto a un grupo de reservistas y veteranos de las Fuerzas Armadas, y proclamando un sonoro "¡Viva Cristo Rey! ¡Que viva Colombia libre!".
La polémica: "Alisten las maletas"
Pese a su llamado inicial a la reconciliación y a la concertación técnica con gremios como Camacol, el discurso de De La Espriella no estuvo exento de la confrontación directa que caracterizó su campaña. En el tramo más agudo de su intervención, el mandatario electo envió un mensaje teledirigido al presidente saliente Gustavo Petro y a su contrincante izquierdista Iván Cepeda, exigiéndoles de manera perentoria que "alisten las maletas" de cara al cambio de gobierno del próximo 7 de agosto.
Esta declaración encendió de inmediato las alarmas en el Pacto Histórico. Horas después, Cepeda tildó la advertencia de "alarido torpe" y notificó la radicación de más de 57.000 reclamaciones contra el preconteo oficial, asegurando que la oposición no abandonará el país y resistirá desde las vías institucionales. La transición presidencial en Colombia arranca así entre promesas de unidad económica y una profunda fractura política.