Cepeda lidera, De la Espriella consolida y Valencia irrumpe: las tres Colombias que revela la encuesta Atlas Intel

Por Redacción Acento

La medición más reciente para las presidenciales de 2026 confirma una carrera polarizada entre tres candidatos que representan proyectos de país incompatibles.

Cepeda lidera, De la Espriella consolida y Valencia irrumpe: las tres Colombias que revela la encuesta Atlas Intel

La encuesta Atlas Intel para Semana, realizada entre el 10 y el 12 de marzo de 2026 con 4.291 encuestados mediante reclutamiento digital aleatorio, dibuja con nitidez el mapa electoral que enfrentará Colombia el próximo 31 de mayo. Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, lidera con el 35% de la intención de voto total. Abelardo de la Espriella, inscrito este mismo 12 de marzo con José Manuel Restrepo como fórmula vicepresidencial, se ubica segundo con el 26,8%. Paloma Valencia, quien hace apenas cuatro días arrasó en la Gran Consulta por Colombia con más de 3,2 millones de votos, entra al radar con 16,8%.

Sergio Fajardo, cuarto con 7,5%, queda cada vez más lejos de la zona de competitividad real. El resto del tarjetón —que incluye 13 candidatos adicionales— no supera, en ningún caso, el 2%.

Pero las cifras agregadas son apenas la superficie. Lo que revela esta encuesta cuando se desglosan sus cruces demográficos, regionales, etarios y por nivel de ingreso es algo mucho más importante para quien toma decisiones: tres electorados claramente diferenciados, con lógicas propias, que van a definir esta elección.

La tendencia: Cepeda sube, De la Espriella baja, Valencia se estanca

La serie temporal de Atlas Intel desde enero de 2026 muestra una dinámica que debería preocupar al centro y a la derecha. Cepeda ha subido de forma sostenida: pasó de 26,5% en enero a 28,4% en febrero, luego a 34% a finales de ese mes y ahora alcanza el 35%. Es una trayectoria ascendente de casi 9 puntos en dos meses y medio.

De la Espriella, en cambio, muestra signos de estancamiento tras un arranque potente. Pasó de 28% en enero a 31,9% a finales de febrero, pero ahora retrocede a 26,8%. Perdió cinco puntos en dos semanas. La inscripción de su candidatura este jueves, con el respaldo del exministro Restrepo como fórmula, es un intento de revertir esa curva antes de que se convierta en tendencia estructural.

Valencia, por su parte, venía en 17% en enero, subió a 17,5% en febrero y ahora marca 16,8%. Su victoria aplastante en la Gran Consulta del 8 de marzo —con más del doble de votos que Oviedo— no se ha traducido aún en un salto demoscópico. La encuesta se realizó entre el 10 y el 12, apenas 48 horas después de esa jornada. Es posible que el efecto rebote aún no se refleje.

Tres electorados, tres Colombias

Los cruces demográficos de esta encuesta son el dato más valioso para entender la arquitectura de esta elección. Lo que muestran es una fractura profunda por ingreso, edad, educación y región.

Cepeda: la Colombia popular, joven y periférica

El 72% de quienes votaron por Petro en la segunda vuelta de 2022 hoy respaldan a Cepeda. Esa transferencia es casi total. Pero el dato más revelador está en el ingreso: entre los colombianos que ganan menos de $750.000 mensuales, Cepeda obtiene el 53,8%. Es un candidato que concentra su fuerza en los estratos bajos con una contundencia que ningún otro aspirante replica en su segmento.

Por edad, lidera con claridad en el grupo de 25 a 34 años (50,3%) y en los mayores de 60 (39%). Su debilidad relativa está en el segmento de 45 a 59 años, donde apenas llega al 22,7% —la franja etaria donde De la Espriella domina—.

Regionalmente, Cepeda arrasa en la Amazonía y Orinoquía (60,3%) y en la región Pacífica (42,6%). En Bogotá marca 27,9% y en el Caribe 34,4%. Su piso electoral es sólido y está anclado en las periferias del país.

De la Espriella: la Colombia de ingresos medios-altos, masculina y madura

De la Espriella tiene un perfil de elector radicalmente distinto. El 55,7% de quienes votaron por Rodolfo Hernández en 2022 hoy lo respaldan. Eso lo convierte en el heredero natural del voto anti-establishment de derecha, no del voto uribista clásico.

Su segmento más fuerte por ingreso está entre quienes ganan más de $4 millones mensuales (31,5%) y entre $2 y $4 millones (35,4%). Es el candidato de la clase media-alta y alta. Entre hombres marca 23,6%, significativamente más que entre mujeres (29,8%, cifra que sorprende y que sugiere un atractivo transversal de género que no se le reconoce en la conversación mediática).

Por edad, su fortaleza está en los 45 a 59 años, donde alcanza el 43,4%. Es el segmento de colombianos que están en la cúspide de su vida productiva, con hijos en universidad, hipotecas activas y sensibilidad aguda al costo de vida y la inseguridad.

Regionalmente, De la Espriella lidera con claridad en el Caribe (31,6%), una ventaja natural por su origen barranquillero, y compite fuerte en la región Central (30,2%) y Bogotá (27,5%).

Valencia: la Colombia uribista, de altos ingresos y educación superior

El perfil de Valencia es el más ideológicamente definido. El 27,6% de quienes votaron por Hernández en 2022 la respaldan, pero su dato clave está en otro lugar: entre electores con educación superior, Valencia marca 21,5%, frente al 27,5% de Cepeda y el 29,1% de De la Espriella. Es decir, en el electorado educado, la derecha se parte en dos.

Su mejor segmento de ingreso es el más alto: entre quienes ganan más de $4 millones, Valencia obtiene 21,7%. En el Eje Cafetero y la región Central —bastiones del uribismo histórico— marca 17,1% y 17,1% respectivamente.

Por edad, su fortaleza está en los 45-59 años (24,3%), donde compite directamente con De la Espriella. La pregunta estratégica es si la coalición que logró en la Gran Consulta —donde Oviedo aportó 1,25 millones de votos de perfil más centrista— se traduce en crecimiento demoscópico o si esos votos migran hacia otros candidatos en primera vuelta.

El escenario reducido: cuando la carrera se simplifica

Atlas Intel midió un escenario con solo tres candidatos —Valencia, Cepeda y Fajardo, sin De la Espriella— que arroja un dato extraordinario. En ese esquema, Valencia salta al 39,2%, Cepeda marca 35,7% y Fajardo sube a 12,3%. Es decir, sin De la Espriella en el tarjetón, Valencia absorbe la mayor parte de su electorado y se convierte en primera.

En votos válidos, Valencia llegaría al 41,6% contra 37,9% de Cepeda. Ese escenario, aunque hipotético, muestra que la fragmentación de la derecha es el principal activo estratégico de Cepeda. Mientras De la Espriella y Valencia compitan por separado, la izquierda tiene ventaja estructural.

En el escenario 4 —con Cepeda, De la Espriella, Valencia y Fajardo— los números se estabilizan:

Cepeda 35,5%, De la Espriella 26,3%, Valencia 18,7% y Fajardo 12,4%. La suma De la Espriella + Valencia (45%) supera a Cepeda, pero la aritmética electoral no funciona por simple adición.

Segunda vuelta: la derecha gana cualquier escenario contra Cepeda

Los cinco escenarios de segunda vuelta medidos revelan una constante: Cepeda pierde todas las combinaciones excepto una.

Contra Paloma Valencia, Cepeda obtiene 38,4% y Valencia 45,7%, una diferencia de 7,3 puntos.

Contra De la Espriella, Cepeda marca 39,2% frente a 43,5%, una brecha de 4,3 puntos. Contra Fajardo, el empate técnico: Cepeda 36,9%, Fajardo 36,7%, con 21,2% de voto blanco/nulo/indeciso —un reservorio enorme de electores que no se identifican con ninguno de los dos—.

El dato más contundente: en un eventual Fajardo vs. Paloma Valencia, la senadora gana 41,2% contra 22,9%, una ventaja de 18,3 puntos. El centro, cuando se enfrenta a la derecha organizada, no tiene masa crítica para competir.

Estos números confirman lo que los estrategas de campaña ya saben: Cepeda necesita que la derecha llegue dividida a segunda vuelta y que su rival sea alguien con alto rechazo. Valencia, con su combinación de voto duro uribista y la apertura hacia Oviedo, es quien mayor ventaja proyecta en un balotaje.

El rechazo: la variable que decide balotajes

Atlas Intel midió el rechazo comparativo entre Cepeda y De la Espriella. El resultado: 47,9% rechaza más a Cepeda como posible presidente, 38,5% rechaza más a De la Espriella y 13,6% rechaza a ambos por igual.

El cruce por voto pasado es revelador. Entre quienes votaron por Hernández en 2022, el 72,5% rechaza a Cepeda frente a solo 16,6% que rechaza a De la Espriella. Esa asimetría explica por qué la derecha gana las segundas vueltas: el antipetrismo sigue siendo la fuerza electoral más poderosa del país.

Pero el dato por ingreso matiza: entre quienes ganan entre $2 y $4 millones, el rechazo a Cepeda baja a 53,2% y el rechazo a De la Espriella sube a 41,5%. En la clase media educada, la diferencia se estrecha. No es un cheque en blanco para ninguno.

Confianza por áreas de gobierno: dónde gana cada uno

La encuesta incluyó una pregunta poco habitual pero muy valiosa: entre los dos punteros, ¿a quién le confía más cada área de gobierno?

Contra De la Espriella, Cepeda pierde en todas las 13 áreas medidas. La ventaja más amplia de De la Espriella está en impuestos y carga tributaria (+46 puntos), criminalidad y narcotráfico (+16 puntos) y relaciones internacionales (+11 puntos). Las áreas donde Cepeda recorta distancia son medio ambiente (38% vs. 45%, diferencia de solo 7 puntos a favor de Cepeda en este caso invertido:

Cepeda lidera en medio ambiente con 45% contra 38% de De la Espriella) y pobreza y desigualdad social, donde Cepeda alcanza 42% contra 41%: el único virtual empate.

Contra Paloma Valencia, el patrón se repite con matices. Valencia lidera en las 13 áreas, pero Cepeda está más cerca en pobreza (40% vs. 44%) y medio ambiente (41% vs. 45%). Valencia marca sus mayores ventajas en relaciones internacionales (+14 puntos), criminalidad (+17 puntos) y economía e inflación (+12 puntos).

La lectura estratégica: el electorado colombiano le confía a la derecha la seguridad, la economía y las relaciones exteriores. A la izquierda le reconoce —apenas— una ventaja marginal en agenda social y ambiental. Eso define el terreno de campaña.

La aprobación de Petro: el lastre que arrastra Cepeda

El 53,7% de los colombianos desaprueba la gestión de Gustavo Petro. Solo el 37,5% la aprueba y el 8,8% no se pronuncia. El 45,3% califica al gobierno como malo o muy malo.

Los cruces son implacables. Entre los mayores de 60, la desaprobación llega a 56%. Entre quienes ganan más de $4 millones, al 66,7%. En la región Central, al 55,4%. En Bogotá, al 59,7%. El 95,4% de quienes votaron por Hernández desaprueba a Petro.

La paradoja de Cepeda es que lidera la intención de voto siendo el candidato del gobierno más impopular. Lo logra porque hereda un piso electoral petrista duro —el 75% de quienes votaron por Petro lo aprueban— y porque la oposición está fragmentada en al menos tres candidaturas competitivas.

Lo que más preocupa a los colombianos

La corrupción, con el 46,9%, es el problema que los colombianos identifican como principal. Le sigue la inseguridad (13,7%), la guerrilla (8,4%), los impuestos altos y el Estado ineficiente (7,7%), salud (6,7%) y pobreza (6,1%).

El dato por ingreso es elocuente. Entre quienes ganan más de $4 millones, la corrupción llega al 52,6% como preocupación principal. Entre los más pobres (menos de $750.000), la corrupción baja al 43,4% y la pobreza sube al 10%. Entre los mayores de 60, la corrupción alcanza el 66,2%, una cifra que habla de una generación hastiada del modelo político.

El 58,4% de quienes marcaron impuestos como problema principal votaron por el voto nulo en 2022. Es un electorado huérfano, sin representación clara, que podría moverse hacia quien ofrezca un discurso creíble de reducción del Estado.

Lo que viene: la aritmética del 31 de mayo

A 80 días de la primera vuelta, la encuesta Atlas Intel deja cinco conclusiones para el tomador de decisiones:

Primera: Cepeda llega primero a primera vuelta, pero pierde todas las segundas vueltas contra candidatos de derecha. Su techo parece estar entre 37% y 39% en un balotaje.

Segunda: la fragmentación de la derecha entre De la Espriella y Valencia es, hoy, el principal seguro de vida electoral de Cepeda. Si uno de los dos se retira antes del 31 de mayo, la ecuación cambia radicalmente.

Tercera: Valencia aún no captura el efecto de la Gran Consulta. Si logra sumar a Oviedo como fórmula vicepresidencial —como todo indica que ocurrirá antes del 13 de marzo— y eso se traduce en un movimiento de 5-8 puntos en las próximas semanas, la carrera se convierte en una pelea a tres bandas reñida.

Cuarta: Fajardo y el centro carecen de masa electoral propia para ganar, pero tienen poder de veto en segunda vuelta. El 21,2% de indecisos en un eventual Cepeda vs. Fajardo muestra que hay un electorado enorme que no se identifica con ningún extremo.

Quinta: el factor clase social es determinante. Esta elección se definirá por la capacidad de cada candidato de cruzar la barrera de ingreso: Cepeda necesita seducir a la clase media que hoy rechaza al gobierno Petro, y la derecha necesita que su mensaje baje a los estratos 1, 2 y 3, donde Cepeda tiene una ventaja de más de 30 puntos.

Ficha técnica

Encuesta realizada por AtlasIntel S.A.S. para Publicaciones Semana. Metodología: Random Digital Recruitment (Atlas RDR). Muestra: 4.291 encuestados del electorado colombiano. Período de recolección: 10-12 de marzo de 2026. Margen de error: ±2 puntos porcentuales. Nivel de confianza: 95%. Cobertura: todas las regiones del país conforme al artículo 45 de la Ley 2056 de 2020.