Aprobación de Petro sube a 49,1 %: salario mínimo y relación con Estados Unidos marcan el momento político

Por Redacción Acento

Aprobación de Petro sube a 49,1 %: salario mínimo y relación con Estados Unidos marcan el momento político

Aprobación de Petro sube a 49,1 %: salario mínimo y relación con Estados Unidos marcan el momento político

La encuesta Invamer de febrero de 2026 muestra un dato que cambia el tono de la conversación pública: la aprobación del presidente Gustavo Petro llega a 49,1 %, el nivel más alto desde noviembre de 2022, mientras la desaprobación cae a 46,1 %. El salto frente a noviembre de 2025 es cercano a 11 puntos en ambos sentidos.

Los datos son claros. La pregunta es qué puede explicar ese giro en tan corto tiempo.

Dos hechos recientes ayudan a entender el contexto político en el que se produce esta medición: el aumento del salario mínimo para 2026 y el inicio de una relación más cordial con el presidente de Estados Unidos tras el encuentro de arranque de año en Washington.

1. El salario mínimo como señal interna

El aumento del salario mínimo tiene un efecto político inmediato. Es una decisión que impacta de forma directa a millones de hogares y que, más allá del debate técnico sobre inflación o empleo, es percibida como una mejora concreta del ingreso.

En una encuesta de opinión general —no sectorial—, las medidas que afectan el bolsillo suelen tener mayor capacidad de mover percepciones que debates estructurales de largo plazo. El salto en la aprobación de Petro se produce después de que el país iniciara el año con un nuevo mínimo en vigor. Es razonable inferir que esa medida ayudó a recomponer parte del clima de opinión que en noviembre de 2025 era marcadamente negativo.

La propia encuesta muestra que el cambio no es marginal: la aprobación pasa de 38,0 % a 49,1 % y la desaprobación baja de 57,0 % a 46,1 %. Se trata de variaciones muy superiores al margen de error de diseño (1,93 %) reportado por Invamer  .

No es un ajuste estadístico; es un movimiento político.

2. La relación con Estados Unidos y la señal internacional

El segundo elemento es externo, pero con alto impacto simbólico: la relación con Estados Unidos.

Tras el encuentro en Washington a comienzos de año, el tono entre Petro y el presidente Donald Trump cambió respecto a episodios anteriores de tensión. Una relación menos confrontacional con la principal potencia económica y socio estratégico de Colombia envía una señal de estabilidad en comercio, inversión y cooperación.

En un contexto electoral, esa señal importa por dos razones:

  1. Reduce la percepción de riesgo internacional.

  2. Desactiva uno de los argumentos más frecuentes de la oposición: la idea de aislamiento o confrontación permanente.

La encuesta Invamer no pregunta de manera directa si la mejora en la relación bilateral influye en la aprobación presidencial, pero sí mide simultáneamente intención de voto y percepción del mandatario. En el mismo estudio, el candidato del oficialismo, Iván Cepeda, encabeza la intención de voto en primera vuelta con 37,1 % en el escenario amplio y 43,0 % en el escenario reducido  .

Ese doble dato —mejor imagen del presidente y liderazgo del candidato afín— sugiere que el oficialismo entra a la temporada de consultas y campaña legislativa con una base más sólida que la que tenía al cierre de 2025.

3. Lo que dicen y no dicen los números

Es importante subrayar tres cosas:

Sin embargo, el contexto en el que se da el salto —mejora de ingresos formales vía salario mínimo y señal de distensión con Estados Unidos— ofrece una explicación coherente con el tipo de variables que suelen mover la opinión pública: bolsillo y estabilidad.

4. Impacto electoral inmediato

La encuesta también se publica a pocos días de las consultas interpartidistas del 8 de marzo y a tres meses de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo  .

En ese calendario, la recuperación de la imagen presidencial cumple una función estratégica: consolida la base oficialista justo cuando el debate entra en fase de definición de candidatos y alianzas.

La pregunta hacia adelante no es si el repunte ocurrió —los datos lo muestran— sino si se mantendrá.

Si el aumento del salario mínimo logra sostener percepción de mejora económica y si la relación con Washington permanece estable, el Gobierno podría consolidar este nuevo piso de aprobación. Si no, el 49,1 % podría convertirse en un punto alto coyuntural en una campaña que apenas comienza a calentarse.

Por ahora, la fotografía es clara: el presidente llega a la recta electoral con más respaldo que a finales de 2025, en un país que sigue dividido, pero donde el clima político dejó de ser exclusivamente adverso para la Casa de Nariño.