Pérdida del Estado de bienestar explica las protestas juveniles en Eur

Por Redacción Acento

La politóloga Yanina Welp atribuye la nueva ola de protestas en Francia, Italia, Serbia y España a la crisis del Estado de bienestar y a la desigualdad generaci

Pérdida del Estado de bienestar explica las protestas juveniles en Eur

La politóloga Yanina Welp, experta en democracia, participación política y movimientos sociales, sostiene que la nueva ola de protestas que recorre Europa tiene un denominador común: la pérdida de capacidad del Estado de bienestar. En Francia, las manifestaciones comenzaron por demandas para mejorar la educación. En España, el desahucio de la anciana Maricarmen, que vivía alquilada desde hacía décadas en una casa del centro, desató un movimiento con personas acampando durante semanas en la Puerta del Sol de Madrid. En Italia, jóvenes y sindicatos reclaman contra la «economía de guerra» del país. En Serbia, las protestas iniciadas hace dos años dieron un giro: en septiembre, el presidente Aleksandar Vucic dimitió y, en unos comicios anticipados celebrados esta semana, reconoció su derrota ante un movimiento estudiantil. En algunos casos, como en París, una parte de las protestas se tornó violenta.

Según Welp, las oleadas de protestas aparecen aproximadamente cada diez años. Menciona el movimiento antiglobalización de 1999, 2000 y 2001, que empezó en Seattle; el movimiento de los indignados y Occupy Wall Street, entre 2010 y 2012; y los chalecos amarillos en Francia, en 2017. En 2019, movimientos estudiantiles salieron a la calle en Ecuador, Chile, Colombia y otros lugares del mundo. Sobre la ola actual, explica que en Francia y Bélgica el detonante fue la educación, mientras que en España y Portugal la vivienda está en el centro, aunque en España también hay demandas por educación.

Para la académica, el detonante es lo que enciende la mecha, mientras que las condiciones estructurales ya estaban dadas. Señala que los jóvenes son los principales afectados, tanto en el presente como en sus perspectivas futuras, y que suelen protagonizar estas protestas junto a los sindicatos, donde existen y son fuertes. Advierte que la juventud no es el único actor: en las protestas que se sostienen en el tiempo se incorporan más sectores. Distingue además entre salir a la calle, que es muy reactivo, y transformar las demandas en reclamos que el sistema político pueda responder. Sobre la desigualdad generacional, afirma que ha crecido: hace 40 años una familia trabajadora podía pagar una hipoteca y comprar un piso en 10 años, algo que hoy considera imposible, y que las reformas educativas encarecieron los estudios, pues las carreras son más cortas pero exigen un máster que también hay que pagar.

Foto: Welpita / Wikimedia Commons (CC0).