Netanyahu reclama una mayoría decisiva tras las elecciones legislativas en Israel y rechaza pactar con los partidos árabes. Detalles del discurso en el Likud.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó este miércoles que el bloque conservador tiene una "mayoría decisiva" tras las elecciones legislativas celebradas el martes en el país. Habló ante simpatizantes en la sede del Likud y restó importancia a los sondeos a pie de urna, que daban una ligera ventaja a la coalición opositora liderada por Gadi Eisenkot. Según el mandatario, su partido sigue siendo "el partido más grande" de Israel, y pidió conformar un Ejecutivo "nacional de derechas". Netanyahu también acusó a los canales de televisión y a los medios de comunicación de hacer "propaganda" y de intentar desmotivar a su electorado con encuestas desfavorables. Según la información disponible, tanto Netanyahu como Eisenkot obtuvieron buenos resultados y se consideran victoriosos, pero ninguno de los dos alcanza para formar Gobierno por sí solo.
Ante proyecciones que sitúan a las formaciones árabes con un resultado histórico, clave para la gobernabilidad, Netanyahu rechazó de forma tajante cualquier escenario que implique apoyarse en ellas. Calificó a los partidos árabes de "antisemitas" y "enemigos del Estado", y los acusó de ver en el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) una "fuerza de salvación". Preguntó: "¿Cómo pueden atacar a nuestros soldados? (...) ¿Cómo se pueden formar coaliciones con ellos? Es una vergüenza y no debería ocurrir". Añadió que el Estado de Israel "debe estar unido" para garantizar su futuro.
Gran parte del discurso se centró en los recientes logros militares y de seguridad de su Gobierno en Oriente Próximo. Netanyahu afirmó que las fuerzas israelíes han logrado "milagros" al establecer profundos cinturones de seguridad en Gaza y Líbano y al eliminar a altos cargos enemigos, lo que neutralizó, según dijo, una "amenaza inminente". Sobre Irán, aseguró que su Gobierno atacó las infraestructuras del régimen iraní y lo dejó "más débil que nunca". Afirmó que Israel "se encuentra ante una oportunidad única sin precedentes para eliminar la amenaza existencial que es Irán de una vez por todas". Para ello, dijo que trabajará estrechamente "junto a nuestro increíble amigo", el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Cerró agradeciendo el apoyo de sus socios de coalición y de su familia frente a las "campañas de difamación", con un mensaje: "Fuimos capaces de enfrentarnos y derrotar a nuestros enemigos, y podemos hacer lo mismo en el futuro".
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