Tribunal de Santiago ordena a un médico pagar 100.275.000 pesos a una madre por obstaculizar su aborto por inviabilidad fetal en Chile.
El Cuarto Juzgado Civil de Santiago acogió parcialmente, el 3 de septiembre pasado, la demanda de Catalina Pizarro, profesora de música de 39 años, contra el ginecobstetra y jefe de Maternidad de la entonces Clínica Tabancura, Eduardo Carstens Ulloa. El tribunal concluyó que el médico incumplió sus obligaciones contractuales y profesionales, lo que obstaculizó el derecho de Catalina a acogerse a la ley de aborto por inviabilidad fetal, y le ordenó pagarle 100.275.000 pesos chilenos, equivalentes a unos US$100.000. La abogada de la demandante, Francisca Millán, sostiene que sería la primera sentencia favorable de esta naturaleza en el país. El fallo de primera instancia fue apelado por el médico, quien sostiene que su actuación se ajustó a la ley y a la buena praxis médica, y que el cuadro de su hija Clara no configuraba las condiciones para un aborto.
Catalina se controlaba en la entonces Clínica Tabancura, hoy Clínica RedSalud Vitacura, en Santiago. En la ecografía de la semana 11, el personal médico detectó higroma quístico bilateral e hidrops generalizado en la bebé. Según el relato de Catalina ante la justicia, los médicos le dijeron desde el primer momento que ese diagnóstico impediría que el embarazo llegara a término. La ley chilena de aborto, vigente desde 2017, permite la interrupción por inviabilidad fetal, que exige «dos diagnósticos en igual sentido de médicos especialistas». El doctor Waldo Sepúlveda la examinó el 26 de octubre y concluyó que el caso podía acogerse a esa causal. Sin embargo, el Comité de Ética de la clínica pidió más exámenes, y su caso pasó al doctor Carstens.
Según su relato ante la justicia, después de las últimas ecografías, el doctor Carstens la citó a una reunión el 12 de noviembre. Clara murió en el vientre de su madre el 5 de diciembre de 2018, a las 20 semanas de gestación. Catalina, que hoy tiene casi ocho años de ese hecho, describe la sensación de haber sido obligada a esperar: «Te sientes sucia, culpable. Nunca más vuelves a habitar tu cuerpo de la misma forma».
Foto: Isabel Caro.